WASP

Otra de las bandas incondicionales llegaba al SONISPHERE  a las 21:25h de la noche. WASP de nuevo por España para presentarnos el mismo directo de siempre, las mismas poses de siempre y la misma falta de naturalidad de siempre. Así como SAXON siguen sabiendo transmitir ilusión por lo que hacen, en el caso de WASP no dejan de causar la impresión de la típica banda que se conforma con arrastrarse por los escenarios para conseguir llegar a la edad del retiro con cierta dignidad.

Por todos es sabido que WASP ya no es ni la sombra de lo  que fue y que, en realidad, es la banda de Blackie Lawless que, a sus 54 años, sigue girando sin parar. Si bien es cierto que tiene el mérito de llevar casi 40 años en esto de la música (empezó a esos de los 15 años en la banda americana New York Dolls), no menos cierto es que WASP, aparte de por sus fantásticos primeros discos, alcanzó la fama por sus escandalosos y polémicos directos repletos de efectos, sangre y provocación.

A día de hoy de todo eso no quedan ni siquiera las cenizas y, por ello, ver a WASP en directo es algo que, de manera inevitable, siempre deja cierta decepción ya que lo único que conserva WASP, o mejor dicho, Blackie son algunas de las posturas y movimientos de antaño y esa actitud de soberbia que queda fuera de lugar cuando la actuación no hace otra cosa que centrarse en tocar los clásicos de siempre. A pesar de todo, he de reconocer que para mi sorpresa, el público estuvo a la altura y hay que reconocer que WASP triunfó e incluso podría decirse que se convirtió en uno de los triunfadores de la jornada. La baza estuvo asegurada por un público más que fiel y por un repertorio de clásicos que aseguran el entusiasmo de cualquiera.

Así fue como cayeron durante algo más de una hora temazos como “On your knees” (uno de mis favoritos de su primer disco), “LOVE machine”, “Wild Child”, “Hellion”, “Chainsaw Charlie (Murders in the new morgue”, “Blind in Texas”, la bien acogida “The idol” (uno de los momentos más emotivos del concierto), “Babylon’s Burning” (de su nuevo disco)  o “Scream until you like it” (tema inédito que incluyeron en su primer directo “Live in the raw” de 1987). El colofón final, como no podía ser de otra manera, llegó con la aclamada “I wanna be somebody”, tema estrella de la banda, y con el que se despidieron entre un mar de aplausos.

Texto: Marcel·lí Dreamevil
Fotos: Juan Destroyer
/ Marcel·lí Dreamevil

SLAYER

Con más de un cuarto de siglo de carrera musical volvían a hacerse los amos de la vertiente más extrema del festival los americanos SLAYER que ofrecieron uno de los conciertos más largos de jornada tocando en el escenario principal justo antes de FAITH NO MORE. No voy a desmerecer el mérito de SLAYER, ni su talento ni su trayectoria musical ni mucho menos sus directos ya que cada uno de los elementos citados es sinónimo de éxito para ARAYA, KING, HANNEMAN y LOMBARDO.

Ahora bien, dejando los reconocimientos al margen, lo cierto es que un servidor jamás ha sido capaz de tragarse un directo entero de SLAYER (y conste que he estado ya en varias de sus descargas) pero no sé muy por qué motivo sus conciertos siempre me parece que empiezan bien pero acaban convirtiéndose en algo soberanamente monótono y aburrido. En este caso me pasó lo mismo. Arrancaron con uno de los temas de su último disco, a saber, “World painted blood” y a partir de ahí se sucedieron quince temas más de pura tralla pero con una estructura musical tan similar entre cada tema que al final siempre da la sensación de estar escuchando durante quince veces el mismo tema.

A eso cabe sumar que su directo, aunque sónicamente demoledor, resulta igualmente aburrido con unos músicos estáticos, un juego de luces lineal y con un resultado, como digo, poco emocionante. No negaremos a los clásicos, evidentemente, y ahí si que destacaremos temas como “Hell awaits”, “Raining blood”, “War ensemble”, “Chemical warfare”, “Silent scream”, “Angel of death” o “South of heaven” y también es importante señalar que dieron cancha a su nuevo trabajo incluyendo 3 cortes de este nuevo plástico pero, como digo, la actuación resultó excesivamente lineal.

Texto: Marcel·lí Dreamevil
Fotos: Juan Destroyer

FAITH NO MORE

A las 00:20hrs de la noche entraban en escena aquellos que podrían ser la banda mas excéntrica de todo el elenco de bandas presentes en el Sonisphere 2010, Faith No More. Los que no esperaban nada del concierto pudieron experimentar el poder del sonido del heavy metal en su estado puro, fusionado con ritmos bastante más distintos como el hip-hop, punk, funk y el rap, un sonido alternativo que caracteriza esta banda californiana. Durante una hora y media de concierto, Faith No More han demostrado a todos los presentes su lugar en la historia del metal.

Los cerca de 20.000 fans que acudieron al concierto pudieron escuchar en directo sus más famosos clásicos como “Epic”, “Ashes to ashes”, “King for a day”, “Midlife Crisis” y “Easy”, entre otros. Mike Patton, el hombre al que un día escuchamos cantar “I started a Joke” aun tuvo tiempo de bromear con Poker Face, canción de la más reciente estrella pop, Lady Gaga, algo muy bien recibido por el público que se divertía cada vez más a medida que avanzaba la noche.

Siendo ya conocido por su imprevisibilidad, después de haber proclamado “Carles Pujol como el nuevo rey de España”, sorprendió a todos los presentes con la versión en castellano de “Evidence”. Ya casi terminando, el insuperable Mike Patton se lanzó completamente sobre la multitud en un emocionante crowd surfing sin que en ningún momento haya dejado de cantar “Stripsearch” sin duda un gran tema de Faith No More.
En definitiva, han regresado mejor que nunca demostrando que aun tienen mucho que ofrecer y nosotros nos alegramos de ello.

Texto: Ana Pereira
Fotos: Juan Destroyer

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