Alquimia – 14 de Mayo’16 – CC Delicias – Zaragoza

Tarde esperadísima por los metaleros, no sólo maños, porque entre los asistentes que nos congregamos en el Centro Cívico Delicias para disfrutar del ciclón alquímico de las huestes del mítico Alberto Rionda encontramos gente de las comunidades vecinas.

Lorenzo Cubeles

A las 22:05 h. empezaron a desfilar por el escenario del Centro Cívico Delicias, a pecho descubierto, sin teloneros, saludando Leo Duarte y Chez García, acto seguido Alberto Rionda y Rubén Lanuza para que, finalmente, como era de esperar hiciera aparición Isra Ramos, sonriendo al respetable. Espiritual abrió el espectáculo, aplastante, fuerte, sonido atronador, demasiado a lo mejor para lo que podía soportar la sala con la configuración en esos momentos. Era el momento de encontrar un sitio centrado que mejorara la acústica.

A continuación, el Caballero Blanco sonando poderosa con un estribillo genial que hizo las delicias del público respondiendo a los ánimos de Isra quien cantaba con seguridad y precisión los temas.Con Dama Oscura fuimos al primer y homónimo álbum de Alquimia, en las partes instrumentales Isra jaleaba al público, quien respondía a todos los he he he con entusiasmo. Rubén Lanuza se veía muy cómodo correteando y moviendo el bajo de arriba abajo sin parar, lo que fue una constante en todo el concierto. Alberto Rionda, más sobrio, con pañuelo a la cabeza y guitarra negra con forma de flecha brillaba por méritos propios con su sola presencia y su excelente técnica a las 6 cuerdas.

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Enseguida nos fuimos con la Divina Providencia, momento más íntimo, el sonido había mejorado y se pudo disfrutar de un gran tema, un medio tiempo muy bien ejecutado y bien acogido por la audiencia.Dejamos las medias tintas y a continuación Sol Negro nos carga las pilas a ritmo de un doble bombo del incansable Leo Duarte quien no flaqueará en toda la noche. Isra sacando cuernos y animando al público para que cantará el estribillo con él.

Presentaron a continuación Vulnerable, uno de los momentos más esperados de la noche. La banda no defraudó e interpretó la canción con un Isra en muy buena forma, en la piel de frontman, aunque siempre respetando y dando el protagonismo que se merece al alma mater, Alberto Rionda. A continuación, tras los acordes iniciales provenientes de la guitarra de Mr. Rionda, arrancó las palmas del público Claro de Luna. Las luces de sala se encendieron en el momento en el que la banda le devolvía el aplauso a los asistentes, se trataba de la perfecta simbiosis banda/público que se alcanzaba en ese momento.La flor en el hielo vino a continuación, un tema muy completo y muy bien ejecutado que nos recordaba a Avalanch y nos hacía preguntarnos por qué versión de la mítica formación asturiana podríamos escuchar esa noche.

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23:05 Xana, huelga decir lo enorme de este momento. Chez Garcia sale a primera línea con su teclado portátil y su máscara de murciélago, batman se había sumado a la fiesta. Momento mágico, todos nos dejamos llevar por este tema mítico y místico propio de la imaginería asturiana pero ya adaptado y adoptado como propio por los metalero de este país. Israel nos dejó sin Aliento con el siguiente tema, dando paso a otro revival avalanchero, Delirios de grandeza, tema que puso a saltar a toda la sala.

Alberto Rionda se marcó un precioso y breve solo de guitarra que enlazó con Santa Bárbara. No hacía falta perderse en virtuosismos rococós interminables ultra rápidos, Alberto simplemente transmitió el sentimiento que quería como introducción al tema. El ocaso de los dioses, precioso, Israel puede que un poco forzado, pero cumpliendo de sobra el expediente llegando a las notas más altas. Un tema esperado y celebrado por la audiencia que sirvió para que a su terminación, prácticamente a las 23:30 h Alquimia abandonaran el escenario. Era el momento en el que el público nos convertimos en protagonistas coreando el nombre del grupo y dando vítores con toda la energía que podían generar nuestras gargantas. Vimos al pipa preparar dos banquetas en las sombras, sabíamos que estábamos ante el preludio de la parte acústica del concierto. Tras este bis salieron Alberto e Isra.

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Alberto quiso homenajear a dos artistas zaragozanos Luis Royo y Rómulo Royo, quienes han colaborado en las portadas de los trabajos de Alberto Rionda en Avalanch y ahora en Alquimia.Nos prepararon el Oh oh oh oh para cantar el príncipe feliz, adaptación de Avalanch del cuento de Oscar Wilde. El acústico prosiguió con otra canción de la realeza, en esta ocasión de una princesa, llegaba Cambaral y de nuevo el entusiasmo del público. Nos habían amenazado con que cantáramos el estribillo pero Israel se metió tanto en el papel que se hizo el tema casi de carrerilla. Tras remediar el simpático fallo el público coreó el estribillo con toda la energía que teníamos en ese momento.

Salió la banda al completo e interpretaron la contundente Sacrificio, tema emblemático del primer disco. Pero todo hacía presagiar que con algo mucho más mítico nos iban a deleitar y, efectivamente, del teclado de Chez salieron las notas iniciales de Torquemada lo que supuso un éxtasis colectivo. Nadie estaba parado, el público al unísono cantó la canción entera de principio a fin, se trata de una joya que hace ya tiempo que pasó a los anales de la historia y es un acontecimiento único poderla escuchar de nuevo. Podían haber acabado aquí, pero aún quedaba el himno alquimista de este nuevo disco, Almas Unidas. Fue el broche de oro a una noche mágica que tardaremos mucho en olvidar en la capital del Ebro.

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Podríamos decir que el track list del concierto fue muy bueno, pero que se quedaron fuera canciones como Indomable o La morada del Alquimista, pero está claro que no se puede tocar todo, y fueron 2 horas y media de un conciertazo de primer nivel, una duración sobresaliente para cualquier concierto que se precie.

Lorenzo Cubeles
Fotos: Archivo MS

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