Cheeto’s Magazine + Stomatopoda – 6 de abril’19 – Sala Sound Stage (Madrid)

El día de locos que hizo en Madrid era la premonición perfecta que indicaba que Cheeto’s Magazine tocaba en la Sound Stage para presentar su nuevo disco junto a Stomatopoda.

David Aresté

Lluvia, granizo y sol fueron la antesala de la noche que íbamos a vivir en la Sound Stage madrileña donde los locales Stomatopoda y Cheeto’s Magazine iban a ofrecernos una noche de sonidos técnicos, complejos e introspectivos… bueno, lo último quizá Cheeto’s Magazine no tanto. Íbamos a vivir otro capítulo que confirmase eso que llevamos diciendo hace meses y que vamos preguntando a los grupos en cuestión, sobre el estado actual de la escena progresiva nacional… recordamos las grandes noches que nos dejaron Noah Histeria en Tempo Club o el lleno de Dry River en la Sala Copérnico. Era el momento para ver si Cheeto’s Magazine se iban a apuntar a la lista.

Para ir abriendo boca de un sábado de locos, con diferentes eventos en otras salas y los partidos de fútbol correspondientes, abrieron la noche Stomatopoda, quinteto antes llamado Dieleven desde Alcorcón, para traernos su último “Sibylline Odyssey” aunque fecha del 2016. Con unos horarios que no teníamos claros, comenzaron a las 20h en punto con su “Lost in the jungle” para dejarnos diez temas más de su metal alternativo con fuertes dosis de técnica y melodía/melancolía , “Life”, “Hope” o “Circles” fueron otros de los temas que sonaron y que recibieron con buenas ganas los primeros asistentes.

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Nos pareció curiosa la puesta en escena de a las voces, casi siempre cantando hacía un lateral del escenario y casi sin presentar los temas que iban tocando. Nos encantó eso si la pegada de Alberto Martín, potente y técnica a partes iguales para darle empaque a las canciones del grupo y el contraste a la melodía de las canciones. Curiosa propuesta, sobretodo en “Prehistoric Dog” que falta perfeccionar para adoptar un poco más un estilo más personal y una mejor puesta en escena que seguro les traerá sus próximos lanzamientos y conciertos.

Siguiendo con la precisión milimétrica se cambió todo el equipo para que a las 21h nos sorprendiéramos viendo al grupo bajando las escaleras del final de la sala con sus peculiares “uniformes” al son de una tonadilla de Cañita Brava, comenzando así el concierto tenía que ser memorable sí o sí. Los de Barcelona venían a presentar su nuevo disco llamado “Amazingous” con sus nuevos componentes Gerard a la batería y Álex al bajo para mostrarnos como decimos su nueva entrega de Prog Quesito después de su anterior “Bowling Fowls” y su EP “Tasty Old Snacks” de hace dos años. Dos discos que no han tenido mucha representación en directo a excepción de su aparición en el anterior Progstureo y el hype por ver al grupo era más que notable, confirmado por la gente que asistió al poco de empezar su concierto.

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Invirtiendo el orden del último disco comenzaron con “Chilli Guillermo” desatando ya el cachondeo y la técnica por partes iguales. No veíamos a la gente tan feliz desde el concierto de Dry River, todo el mundo bailaba y coreaba las voces que hacía Esteban junto los ritmos complejos y bailones que son capaces de intercalar el grupo. Es más que evidente la dificultad que tiene llevar todo eso en directo a nivel de voces, efectos y detalles… hay que decir que lo consiguieron gracias a la ayuda que aportó la sala.

Sound Stage es una sala de las de pequeño/medio aforo que suenan muy bien y para estilos concretos mejor tocar allí porque se sabe de sobra que lucen más las canciones (ya lo comprobamos con Jared James Nichols), lo que si es todo lo contrario son las luces que no siguen ningún tipo de sentido ni lógica que sumado a la máquina de humo de turno hacen del ambiente un poco inconexo. Esperemos que las máquinas de humo vuelvan a subir de precio, o se acabe la moda y dejen de gasearnos si ningún tipo de sentido ni efecto. Si es cierto que el humo con cierta altura y cierto tipo de focos si quedan bien como elemento decorativo, pero no era el caso ya que las luces no paraban de moverse ni tenían suficiente altura para crear haces de luz y que quedaran bien.

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Dejando de lado el alegato logístico sigamos con la música que es lo que importa y digamos que siguieron con “Cheese Cheater”, la del quesito que decía Esteban… Quizá había alguna duda de que es lo que iban a tocar ya que con dos discos y temas de largo minutaje no iban a poder poner muchos. Así que la decisión más lógica fue centrarse en el nuevo disco y dejarnos además “Outflow” y “Ready to rumble” para presentar ese nuevo material, dejándonos con la boca abierta por su interpretación.

Comentaron que tenían una versión y ahí usamos nosotros la lógica pensando que entre tanta técnica y cambio de ritmo iría bien algo “fresco” para descansar, y que nos iban a dar “Basket Case” de Green Day pero no fue así, ya que nos sorprendieron con “Du hast” de Rammstein pasada por el delirante bizarro y progresivo filtro-cheeto sorprendiendo del primero al último. Esteban comentó que se iban a saltar un tema porque querían ir a la “chicha”, así que cayó un “Big Boy” con sus 25 minutos de duración demostrando una vez más la valía del grupo. Cambios de ritmo, miles de voces y multitud de técnicas asombraron a todo el público que no dejaron de bailar y cantar, una mezcla personalísima dejando una pieza pesada de 25 minutos de prog por algo ameno, divertido y muy intenso.

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Exhaustos por lo que habíamos vivido y viendo que aún faltaban 30 minutos para acabar, si teníamos alguna duda que si caía “Big Boy” no iba a caer “Nova America”, estábamos equivocados porque ahí la teníamos… otros 20 minutos de delirio progresivo, de intensidad técnica, voces, bailes… todo lo que es Cheeto’s Magazine en su pura esencia, no se puede describir con palabras, hay que vivirlo y sentirlo. Nos preguntábamos cuantas notas tocaron entre esas dos canciones….

Quitando el baile inicial poca puesta en escena tiene el grupo, ya que no se mueven de sus sitios… El espacio central lo ocupan los teclados de Esteban y Matías, flanqueados por Manel a la guitarra y Álex al bajo y Gerard detrás a la batería. La interacción que tiene con el público llega por la música, un torrente luminoso de melodía y técnica producido por los teclados y miles de efectos de Esteban y Matías junto a una gran base rítmica de Álex y Gerard para acabar rematando Manel con grandes solos y tejiendo ritmos con los teclados de Esteban. Esperamos que a mucha gente se les quite la vertiente "humorística" del grupo y se dejen llevar por su música que es lo verdaderamente importante, que precisamente junto a su buen humor haceen un combo muy reconfortante y adrenalínico.

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Al salir del concierto nos respondíamos a lo que planteábamos al inicio del buen estado de forma del progresivo nacional, ya que un grupo como Cheeto’s Magazine que no ha tenido un rodaje suficiente en todo este tiempo tuviese la entrada tan considerable a más de mitad de Sound Stage y con tan solo dos discos demuestra que hay ganas y una expectación por el estilo y en este caso por el grupo. Había que hacer algo con ellos y parece ser que alguien nos escuchó y Madness Live vuelve a apostar por la bandas nacionales y los ha puesto de banda invitada de Threshold en Barcelona, y sus compañeros Pervy Perkin en Madrid demostrando la valía del género. Un gusto que les comiencen a ir bien las cosas y que toquen mucho más de lo que lo han hecho hasta ahora para que demuestren de que son capaces y que los descubra la gente, esperamos volverlos a ver muy pronto.

David Aresté

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