The Aristocrats – 04 de Febrero 2020 – Sala But (Madrid)

Que en The Aristocrats se juntan tres de los mejores músicos que se pueden ver en la actualidad no se le escapa a nadie. Otra cosa es que sea música para todos los públicos, o que parte de dicho público sea capaz de entenderla como lo que es: una amalgama de estilos, tocada por un trío instrumental que desarrolla todo su virtuosismo sobre el escenario. Pero virtuosismo de verdad, no al que se tiende a referir mucha gente cuando grandes nombres se pasean por el escenario haciendo alarde de velocidad y poco más. No, señores, eso no es virtuosismo, eso es “gimnasia”. The Aristocrats hacen música, y por muy instrumentales que sean te cuentan cosas, te llevan de aquí para allá con sus constantes cambios de estilo, ritmo o armonía, te dejan obnubilado de principio a fin, te hacen sentir, y todo ello sin necesidad de demostrar a cada segundo lo rápidos que son o todo lo que saben hacer. The Aristocrats sí son virtuosos.

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Dicho esto, la cita era en la madrileña Sala But para presentar en sociedad su último lanzamiento, que lleva por título “You Know What?”. Una sala que presentó una gran entrada, prácticamente lleno absoluto, para degustar lo que la banda nos tenía preparados. Mucha gente joven, por cierto, algo que me sorprendió y me gustó, ya que no son el típico grupo fácil o alguno de los clásicos. Igual todavía hay esperanza.

Poco antes de que empezase a sonar el “Mule Train” de Frankie Laine, canción que usan como intro, se nos informó que por petición expresa de la banda no se grabasen vídeos ni se tirasen fotos con flash. Desde la mesa de sonido se amonestaba, en forma de señales lumínicas, a quien no cumpliese esta advertencia. Y a quien la cumplía también, porque en cuanto se veía un móvil ligeramente levantado llegaba el fogonazo del técnico de sonido, que en los primeros temas estuvo más pendiente de esto que de ajustar correctamente el volumen del bajo. Así pues, tras el “Mule Train” fueron saliendo al escenario tranquilamente, con Brian Beller, quien hizo de maestro de ceremonias toda la velada, presentando a la banda antes de que dieran comienzo a “Blues Fuckers”, de su primer álbum homónimo. Tempo acelerado, en el que pasaban de un clásico blues a prácticamente un bluegrass sin que te dieras cuenta, demostrando ya de primeras que aquello iba a ser grande.

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La dinámica del show fue simple, pero efectiva: antes de cada tema alguno de ellos contaba la historia que había tras el, entre bromas y chascarrillos, y acto seguido lo tocaban. De esta manera le dieron un toque mucho más ameno al asunto y rebajaron un poco la densidad de su propuesta. Y así siguieron con “D-Grade Fuck Movie Jam”, primera que caía de su último disco. Contaron que estaba inspirada en una mala crítica que recibieron, cuando la tacharon de “mala canción compuesta para una mala película porno”. Si el porno tuviese este tipo de banda sonora igual hasta lo vería, porque Govan estuvo tremendo, apoyándose mucho en el wah-wah, y en sus dos compañeros, que marcaban el paso con clase y firmeza.

Siguieron repasando su último álbum con “Spanish Eddie”, la cual fue presentada por Marco Minnemann a caballo entre el castellano y el inglés, contando una anécdota de cuando estuvo viviendo en Tenerife, “When We All Come Together” y “The Ballad Of Bonnie And Clyde”, para mi gusto la mejor de la noche, con esa mezcolanza de estilos que nos llevó al Jazz, al Rock o a terrenos cercanos al metal por momentos. Regresaron a su primer lanzamiento con “Get It Like That”, tema que ahonda en esas raíces del Blues y el Jazz, de manera tranquila y pausada casi hasta el final, donde gana algo de fuerza y, en esta ocasión desembocó en un solo de batería del señor Minnemann que nos dejó a todos literalmente boquiabiertos, con homenaje a Neil Peart incluido. Hay que decir que el buen rollo que emanaba desde el escenario era contagioso. Allí sobre las tablas todo eran sonrisas, bromas entre ellos mientras tocaban, etc, etc… Un gusto ver a tales músicos en una actitud tan llana y amable desgranando unos temas tan complejos. Tras el solo, y para dar un poco de aire al bueno de Marco, juguetearon haciendo ritmos con muñecos de plástico, un momento grandioso e hilarante.

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“Last Orders” fue la última que presentaron de “You Know What?”, y seguidamente dieron paso a temas de sus tres discos anteriores como “The Kentucky Meat Shower”, “Desert Tornado”, la historia de Minnemann y una experiencia con tornados en California, o “Flatlands”, la más emotiva de la noche. Para terminar jugaron un rato con el público y su archiconocido “Smuggler’s Corridor”, haciéndonos cantar la melodía principal de la guitarra de Govan en distintos estilos y compases.

Fue una auténtica gozada de concierto. Si todavía no los has visto, la próxima vez no te los pierdas, no te arrepentirás.

Alberto López
Fotos: Archivo MS