Ghost, All Them Witches, Tribulation – 8 de Diciembre 2019, Sant Jordi Club (Barcelona)

El momento ha llegado. Ghost ya están en primera. Los detractores y los trues, pueden seguir con la pataleta en un rincón ahogándose en su propia bilis ya que, al mismo tiempo, Tobias Forge y su banda de Nameless Ghouls hacen bailar a casi 5,000 personas que abarcan tres generaciones a ritmo de "Dance Macabre" con luces de colores, confetti y sonrisas. Y ya está.

Texto y fotos: Edko Fuzz

Este podría ser el resumen de lo que pudimos vivir en Barcelona: la merecida coronación, por fin, de Ghost en nuestro país. Y es que había que estar ciego para no verlo. Ghost siempre ha sido una banda con un genio detrás que sabía muy bien lo que quería, cómo lo quería y cuándo lo quería… y ahí está el resultado. La culminación de un proceso programado para triunfar, pero que nadie se confunda: los temazos están ahí para apoyar todo el tinglado.

Empezó la velada de triple cartel con los suecos Tribulation. Aparecieron en escena con un montaje que, irónicamente, habría podido pertenecer perfectamente a los Ghost del primer disco. Con una buenísima presencia escénica, los suecos tomaron el escenario barcelonés con "Nightbound" de su último trabajo, "Down Below" (2018).

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El centro de atención en escena es el guitarrista Jonathan Hulten, cuyos sinuosos movimientos combinados con explosiones corporales hacen que no sepa estarse ni un segundo quieto sobre las tablas. Iluminación minimalista, buen sonido y buen hacer fueron el hilo conductor de una actuación a la que la banda supo sacar provecho. "The Lament", "Cries from the Underworld" o "Strange Gateways Beckon" fueron algunos de los temas que salieron a relucir en un corto pero sólido set de black metal melódico que levantó buenos aplausos del respetable que empezaba a llenar el recinto.

Los siguientes en salir a escena fueron All Them Witches. Desde luego, el menú musical que Forge nos preparó la velada tenía platos para todos los gustos. All Them Witches son una de las bandas americanas que más fuerte están pegando en el submundillo del stoner-doom, y practican ese estilo aderezado con dosis ingentes de blues pantanoso e incluso toques de sludge. Unas credenciales que pronto confirmaron desatando lo que podría ser perfectamente la banda sonora en Carcosa.

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A priori no parece el sitio más adecuado para poder degustar a esta banda, pero a un bolo que empieza con una salvajada como "Funeral for a Great Drunken Bird" e incluye joyas como "Diamond", "Workhorse", "When God Comes Back" o "Swallowed by the Sea", pocas pegas se le pueden poner. El trío sureño se dejó la piel en el escenario consciente de la gran oportunidad que se les ha brindado, pero el público no pareció conectar con su excelente propuesta de la misma manera que sí había hecho con Tribulation. Nada que achacar a una actuación sólida como una roca que ojalá podamos volver a degustar por nuestros lares en sala pequeña.

Y bueno, nada más acabar All Them Witches, un enorme telón negro cubrió el escenario y empezó a sonar, como ya es costumbre, cosas como "Klara stjärnor" o "Miserere Mei, Deus", lo cual solo podía significar que el Cardenal y sus huestes ya se estaban preparando para oficiar la misa. Y a la hora en punto, con un Sant Jordi Club no a reventar pero sí con una cantidad de gente digna de las grandes ocasiones, los Nameless Ghouls tomaron el escenario para atacar con "Rats" ante el delirio del personal.

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Cuando has visto a Ghost unas cuantas veces ya, lo que más impacta ahora mismo es el montaje escénico. Se trata del mismo concepto eclesiástico de siempre, pero ampliado cada vez más, con vidrieras más grandes, más escalinatas, más plataformas, más luces (¡qué luces!) y, en definitiva, MÁS TODO. La figura del Cardenal vestida de terciopelo carmesí es el centro de atención en un escenario donde predominan el blanco y el negro, y en dos minutos el tipo ya tiene al público en la palma de su mano coreando "Absolution" o "Faith" a pleno pulmón. Las cotas de profesionalidad que han alcanzado Ghost son ya dignas de las bandas más grandes que os podáis imaginar. Todo está milimetrado: el ritmo de las luces, las paletas de colores para cada tema, las explosiones, el fuego, el humo, el confetti… Todo en este show rezuma grandeza por los cuatro costados, contando los años, quizá meses, para volver a verse ampliado a formato de pabellón grande.

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Musicalmente apenas se pueden encontrar pegas al show de Ghost. Uno que es gato viejo quizá echa en falta algún guiño más al disco de debut además de la intocable y majestuosa "Ritual" y la sorpresa de "Satan Prayer", pero no se puede negar que el set está equilibrado y avanza con buen ritmo a pesar de un duelo de guitarras cachondo que se alarga en demasía o algunas parrafadas del Cardenal que a buen seguro más de uno despacharía. Especial recepción aprobatoria tuvieron los temas de su último disco "Prequelle" (2018) como "Miasma" (¡ese solazo de saxo del Papa Nihil!) o incluso los dos temas que son el último single de la banda, "Mary on a Cross" y "Kiss the Go-Goat". Pero la verdad es que el público, bien nutrido de chavalada (bravo) disfrutó desde "Cirice" a "From the Pinnacle to the Pit", pasando por "Year Zero" o una cachonda "Ghuleh/Zombie Queen" que nos hizo surfear como si no hubiera un mañana.

Con un sonido excelso, Ghost dejaron lo mejor para el final con el majestuoso "He Is" y cerraron con la dupla "Dance Macabre" (con luces de party disco y la gente gritando a pleno pulmón) y "Square Hammer", un tema que olía a clásico en la primera escucha cuando salió como single y ahí está, cerrando cada noche en la gira más grande de Ghost hasta la fecha.

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Poco más de puede añadir. Lo vivido en Barcelona con Ghost fue un auténtico espectáculo de metal, de hard rock, de AOR, de pop… Un poco de todo mezclado en una coctelera por un hábil barman llamado Tobias Forge, que sorprende gratamente a todo aquél que se quiere dejar atrapar por el fenómeno que ha creado esta banda. Algún día podremos decir "Yo vi a Ghost en diciembre de 2019" y la peña se morirá de envidia. Por mi parte, no puedo esperar a ver qué nos tiene preparado el señor Forge para el siguiente capítulo. Cuento las horas.

Texto y fotos: Edko Fuzz