The Night Flight Orchestra + One Desire – 11 de Marzo de 2020 – Sala Salamandra (Hospitalet, BCN)

Lo que se había programado como un concierto más en la Salamandra de L’Hospitalet se acabó convirtiendo en una especie de ceremonia de despedida muy especial. La velada que nos iban a ofrecer The Night Flight Orchestra y los chavales One Desire se celebró, literalmente, dos horas antes de que las autoridades dieran por efectivo el decreto que obligaba a salas de conciertos, entre otros lugares de ocio, a cerrar por la amenaza del Coronavirus. Así pues, tenía pinta de que este iba a ser el último concierto que viéramos en bastantes semanas.

 Texto y Fotos: Edko Fuzz

Abrieron la noche los jóvenes finlandeses One Desire, la enésima bandita de la factoría Frontiers que nos venían a presentar su segundo álbum, "Midnight Empire", que ni siquiera ha salido al mercado aún. Uno esperaría que una banda tan joven como One Desire, con cierta experiencia ya en los escenarios europeos (nos visitaron junto a H.e.a.t en le última gira de los suecos por nuestros lares), saldría a matar y a comerse las tablas desde el minuto uno, pero nada más lejos de la realidad.

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La música de One Desire es hard rock melódico genérico a más no poder. A ver, tienen temas resultones, con algún estribillo pegadizo, pero no destacan en nada, son simplemente, una banda más. Suenan limpios, suenan bien y pasan como un pequeño caramelo azucarado del que no te acuerdas a los diez minutos. A pesar de contar con unos cuantos fans en la primera fila, la banda nunca logró alzar el vuelo y enganchar al resto del público. La banda interpretó algunos temas de su nuevo disco como "After You’re Gone", pero basó el set en su disco de debut de 2017. En definitiva, una manera de pasar el rato hasta que llegara la hora de los protagonistas de la noche.

 La orquestra del vuelo nocturno tomó las tablas de Salamandra con las Airline Annas dando instrucciones de cómo emprender el vuelo con signos luminosos mientras sonaba la intro "Servants of the Air", el tema que abre el último disco de la banda. Con un sonido bastante limpio pero no a la altura que uno desearía en una banda de este calibre y con esos matices musicales, un casi inamovible Strid y su boina ejercían de maestros de ceremonias mientras TNFO desgranaban sobre todo temas de "Aeromantic".

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Hubo hueco, por supuesto, en el setlist para temas de todos los discos. Auténticas joyas como "Gemini", "Something Mysterious" o "Paralyzed" amenizaban la noche y plasmaban la enorme facilidad con la que esta banda pasa de los sonidos Survivor a los KISS más disco, mientras que piezas como "If Tonight is Our Only Chance" o "Divinyls" del último disco aguantaban el tipo frente a los temas pretéritos sin ningún problema. 

A pesar del alma fiestera de la mayoría de los temas de la banda, la verdad es que sus integrantes no están muy por la labor de pasarlo especialmente bien sobre el escenario, pero su calidad musical es tan intachable que se les perdona todo. Y es que TNFO son capaces de pintar muchos colores en el lienzo que conforma su setlist: pasajes que son puro Survivor con "Golden Swansdown", ramalazos de Ghost con "Can’t be That Bad" o incluso el valor de interpretar "The Last of the Independent Romantics", un señor tema de 10 minutazos.

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A destacar la solvencia vocal de Björn Strid con unos temas tan exigentes en un registro que (en teoría) no es su baza más fuerte, y los matices que aporta el guitarrista y compositor principal David Andersson para conseguir unos sonidos que son puro AOR eighties. Desde luego, ambos se alejan miles de kilómetros de los paisajes que presenta su banda "titular" Soilwork, pero no solo salen airosos del intento, si no que la trayectoria de The Night Flight Orchestra, que ya consta de cinco álbumes, habla por sí sola. 

Otro reclamo de la banda es, claro, el bajista Sharlee D’Angelo, que gira y graba con la banda cuando no está ocupado con Arch Enemy, pero es que cuando lo ves dándole a las cuatro cuerdas como un poseso en cosas como "Stiletto", "Paralyzed" o "West Ruth Ave", el temón fiestero que acaba el concierto con medio público haciendo una enorme conga, piensas "chaval, te estás equivocando de prioridades".

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En definitiva, una enorme fiesta AOR/Disco que nos trasladó directamente a 1984 y que nos puso una sonrisa en la cara a los que estábamos allí. Hacen falta más bandas como The Night Flight Orchestra, una banda que está aquí para pasarlo bien, para rendir homenaje a sus héroes y para obsequiarnos con canciones que valen un imperio. Fue un bonito colofón para afrontar ya una temporada de sequía en lo que a conciertos se refiere en nuestro país. Siempre nos podremos poner los discazos de esta banda en casa y bailar en el salón. ¡Muchos ánimos a todos y todas!

 Texto y Fotos: Edko Fuzz