Monsters of Rock Cruise: 8 de Febrero 2020 – Independence of the Seas

No nos acabábamos de creer que después de tantos meses de preparar el viaje, pasar por vuelos, controles, hoteles y acarrear las maletas por medio mundo ya estábamos subiéndonos al Monsters of Rock Cruise en su décima edición.

David Aresté / Susana Manzanares

Tras familiarizarnos con el entorno del barco y aprender a movernos por él camino a los distintos escenarios para esos primeros conciertos del viaje, pudimos ver arrancar el festival con los canadienses Diemonds y su metal alternativo. Una banda que por el estilo que practican no veíamos que encajaran muy bien en el cartel, pero la implicación de uno de sus guitarras hizo que fuese curioso ver su concierto. Después de esta primera toma de contacto con el festival, nos fuimos al Pool Stage, el escenario de la piscina, donde nos esperaba el concierto sorpresa que la organización llevaba anunciando desde tiempo atrás. Antes tuvimos la aparición de Eddie Trunk que ejerció como presentador principal del mismo (durante todos los días, como cada año) junto a cuatro compañeros presentadores y parte de la organización. Eddie dio las gracias a los asistentes por estar allí una vez más en una ocasión tan especial como es la décima edición y presentó un poco a grandes rasgos los que íbamos a ver este año…. Acabamos con una foto de familia y ahora sí, ya era momento de saber quién era la banda misteriosa.

Los angelinos Bulletboys fueron desvelados y los primeros en arrancar las primeras ovaciones del festival, demostrando el alto grado de exigencia que nos podría dar la organización a lo largo de todo el viaje. Aún sin acreditación para poder hacer fotos, fuimos a ver a Black’n’Blue que salían al Studio B para ofrecernos su hard rock con clase y haciendo recordar los grandes clásicos de su carrera a todos los que se iban congregando. Entrados en la tarde y ya listos para hacer fotos, pisábamos por primera vez el Royal Theater del Independence of the Seas, nuestra casa durante los próximos días, para ver a Winger, una banda a la que teníamos muchas ganas ya que han pasado muy contadas veces por España.

La banda ya inició (hace tiempo) su camino hacia la consolidación eterna pues desde 2014 no graban material nuevo y la verdad nadie lo echa en falta como pudimos comprobar después… definitivamente, de clásicos también se vive. El sonido y las luces fueron sensacionales para acompañar al dinamismo de la banda y el hecho de plantarse con una base rítmica como la de Rod Morgenstein y Kip Winger hace que el concierto fluya desde el primer minuto y más con la experiencia de cada uno, aunque es evidente que es de ley que Reb Beach y John Roth se lleven merecidísimos honores también porque nos dejaron grandes momentos a las seis cuerdas. No figuraban como cabezas de cartel pero para nosotros como si lo fueran, tuvieron el mayor peso en esta primera actuación del primer día (y del resto si me apuras un poco también) pasando la docena de temas y dejando un inmejorable sabor de boca a los que asistieron.

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No es para menos si suenan perfectos esos temas que todos tenemos en la memoria como "Easy Come Easy Go", "Can’t Get Enuff", "Down Incognito", un espectacular "Madelaine" o clásicos de clásicos como "Hungry" o "Miles Away" y un final de fiesta con "Seventeen" a la que le coló un forty eight por medio dando la nota simpática al concierto… el tiempo vuela ciertamente…

Winger marcaron el precedente del gran nivel musical que se iba a seguir durante todo el festival con grandes músicos y grandes canciones, un público receptivo, casi una gran familia y una gran unión por ver a una banda que no se dejan ver lo suficiente a este lado del charco, porque allí desde luego no paran. Una pena que no pudiéramos ver su segunda actuación pero sin duda recordaremos como memorable ésta en el Teatro ya que los cogimos con muchas ganas, esperemos que se alineen planetas y acaben aterrizando en algún escenario de España.

Momento de descansar un poco pasando por la fiesta de presentación de la cerveza de Frank Hannon de Tesla, la "Heavy Metal Hippie" que estuvo presente y lista para degustar en todo el crucero durante los días sucesivos. El omnipresente Eddie Trunk junto a sus compañeros y el propio Hannon, presidían el acto desde uno de los balcones de la galería central del barco donde pinchaban música y lanzaban regalos a los allí presentes.

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Esta era la primera de las fiestas y eventos exclusivos que se iban a celebrar a lo largo del viaje, pues Harris iba a hacer lo propio con su "The Trooper"; además de cervezas también hubo presentaciones de discos y los clinics de George Lynch o Dave Rude de Tesla. Si ya nos vamos fuera de lo musical y quizá más propio de una actividad de crucero que de un festival, también tuvimos sesión de pintura con las Vixen, un partido de baloncesto de músicos contra aficionados, concursos de surfear olas y un sinfín más de historias para que no te aburrieras mientras no veías conciertos.

Seguíamos programa y nuestra ruta era volver al Teatro ya que estaban los entrañables KIX comandados por el siempre cachondo Steve Whiteman a las voces. Banda que ni por asomo vemos por España y que por suerte entre nuestro último Sweden Rock y este MORC los veríamos 3 veces. Espléndida banda con más de 40 años de actividad a sus espaldas y que incomprensiblemente parece que siempre ha estado en un segundo plano, quizá por eso pararon a darse un respiro en 1995 con su último por aquel entonces "Show Business". Por suerte en el 2000 volvieron con gira de reunión y en 2014 entraron de nuevo al estudio para grabar "Rock Your Face Off"el último hasta la fecha, sin contar recopilatorios.

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Pocas bandas en directo desprenden hoy en día intacto ese aroma a glam/hard rock americano que los hacen adictivos, junto a la desfachatez y carisma de Steve a las voces que hace que no pares ni un momento de moverte. Ronnie Younkins y Brian Forsythe a las guitarras hicieron también un gran trabajo a destacar en una banda que por suerte ha revivido con más fuerza que nunca y esperemos que duren otros 40 años más. Sería un fantástico milagro poder verlos más a menudo.

Cena y parada de nuevo al Studio B para ver a Tokyo Motor Fist. Lejos de quedarse en un proyecto de Frontiers, Ted Poley consiguió otra excusa para repetir en el Monsters of Rock Cruise aunque sea sin sus Dangers y presentar los temas de su debut que salió en 2017. Además de tener a Poley, otro foco de atención del grupo era Steve Brown de Trixter, que atraía también buena parte de las miradas al grupo.

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El hecho de que todos los escenarios sonaran bien, hizo que conciertos como este se pudieran disfrutar en su totalidad, con su multitud de detalles y matices… buen rollo y melodías altivas que predominan en la factoría azzurra del Hard Rock. Poley demostró como de costumbre, su innegable valía como cantante y frontman y su buena forma, dejándonos una gran interpretación en cada tema.

Acabamos esta primera jornada con unos magníficos Autograph, que tocaban en el escenario de la piscina poniendo el broche final a nuestro primer día. Autograph, otra banda que acabó su actividad en unos agónicos 90 y que bien pasados los 2000 volvieron con Simon Daniels a la rítmica y voz principal apoyando a la solista del último en llegar Jimi Bell, bien conocido por ser fiel escudero de los Lords de James Christian.

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Respecto a su actuación, nos vienen gratos recuerdos de su paso por el extinto y añorado Firefest… melodías pegadizas, estribillos más pegadizos aún que contrarrestan una banda un poco estática pero que cumplía con su cometido con creces. Sorprendía la velocidad que podía coger Bell en su mástil, pero en pos de esa velocidad se echaba en falta algo más de pasión con la que aderezar las canciones del grupo, o esa fue nuestra impresión. No así Marc Wieland a la batería quien nos sorprendió con una gran pegada desde su set de tambores para llevar el ritmo de las canciones del grupo por toda la cubierta.

Una tímida llovizna (la única del viaje) marcaba el final de la actuación y de este primer día, que nos dejaba grandes momentos y actuaciones como la de Winger y Kix. Nos íbamos a dormir, con emoción y muchas ganas de ver lo que nos deparaba los siguientes días, esto no había hecho más que empezar…

David Aresté / Susana Manzanares