Sôber – 07 de Marzo 2020 – El invernadero, Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid)

Febrero de 2018, día 24 para más señas. El lugar escogido fue el Palacio de Congresos del IFEMA, y allí estábamos, casi hasta nerviosos ante lo que iba a ser un nuevo hito en la carrera de Sôber y del rock y el metal patrio. Un concierto junto a la Orquesta Sinfónica O.C.A.S. que quedaría para siempre en nuestras retinas y que sería el germen de la gira bautizada como “Sinfonía del Paradÿsso”, una gira que, más de dos años después, finalizaba en El Invernadero de la Plaza de Toros de Las Ventas, esta vez junto a la Barcelona Rock Orchestra, cerrando así una etapa gloriosa en la historia de la banda.

Texto: Alberto López
Fotos: Mario López

Sin embargo no todo fue fácil ni tan satisfactorio en este fin de gira, por lo menos para el público. Poco antes del concierto, la banda publicó en redes que estaban el noventa por ciento de las entradas vendidas. Si esta fue una cifra real, me alegro enormemente de no habernos encontrado con un sold out, ya que el hacinamiento del público fue realmente agobiante. No es que hubiese mucha gente, que la había, es que era imposible moverse, ni para echarse la mano al bolsillo.Tanto fue así que un grupo de personas no conseguía entrar por la puerta del recinto y terminó viendo el concierto desde fuera. Esto dificultó en muchos momentos el completo disfrute de la gente, por mucho que Sôber lo estuviese bordando sobre el escenario, algo sobre lo que hay que despejar toda duda, ya que la banda estuvo soberbia, como siempre. Desconozco si la gestión del recinto por parte de la empresa que lo lleva fue errónea o si hubo algún problema logístico de otra índole, pero la realidad es que fue un borrón en la noche.

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Dicho esto, los minutos antes de empezar el show fueron amenizados con clásicos de ayer y de hoy a buen volumen una previa que duró poco y mientras unos bajaban, otros iban subiendo al escenario, primero la orquesta y luego Sôber, para dar comienzo, tras la intro, a “Animal”. El sonido no fue al principio todo lo nítido que nos hubiese gustado, algo sin duda achacable al recinto, pero no tardó demasiado en ajustarse gracias a que les acompañaba Alberto Seara a los mandos de la mesa.

“Reencuentro” fue la siguiente en caer, siguiendo así el repaso a “Paradÿsso”, el cual se vio interrumpido por “Blancanieve”, primer momentazo de la noche. ¡Cómo a calado este tema!. El Invernadero era una sola voz, potente y solida, cantando a pleno pulmón, disfrutando a su vez del plus que le otorgan los arreglos orquestales. “Eternidad”, también celebradísima, es otra de las que gana otra dimensión con la orquesta detrás. Una pasada.

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“Lejos” quedó algo más deslucida, algo que casi pasó desapercibido, ya que la siguiente en llegar fue “Náufrago”,
en la que contaron con la colaboración de la bonita voz de Morti (FHB, Skizoo, Ex-Mundus…), quien puso su personalidad al servicio de una de las canciones más esperadas por los fans. “Cápsula”, “El viaje” y la inmensa “Hemoglobina” fueron las siguientes en sonar antes de tomarse cierto respiro con una suerte de improvisaciones que acabaron desembocando en miles de personas cantando al unísono eso de “Mírame y dime qué ves…”. Si, “El hombre de hielo” había llegado y nos puso los pelos como verdaderas escarpias. ¡Qué bien quedó!

Prácticamente todos los temas de Sòber son auténticos hits en potencia, cantados y recordados hasta la saciedad, pero hay uno que quizá muchas veces cae en el olvido, o no es de los que se destaca cuando se habla de la banda, pero que es una de mis debilidades: “Vacío”. Magnífica. La siguiente fue, ni más ni menos, que “Paradÿsso”, con la sorprendente y genial colaboración de Ruth Lorenzo. La ex concursante de X-Factor y representante de España en Eurovisión 2014, así, en principio, puede resultar extraña, pero la realidad es que el resultado fue impresionante, dándole una cobertura a Carlos en tonos altos grandiosa.
Estrella Polar” puso la pausa después del éxtasis colectivo de minutos antes, en la que pese a las apreturas, Carlos volvió a cantar entre el público, como ya se está convirtiendo en tradición. “No perdones” reanudó el ritmo ante la intensa recta final que se nos venía encima. Arrepentido”, como siempre, fue un auténtico espectáculo. Un emblema del que Sôber difícilmente podrá desprenderse.

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“Mis cenizas” contó con dos colaboraciones bastante dispares. Por un lado, Alberto Marín (DCD, Ankhara, ex- Hamlet, ex- Skunk D.F….) aportó su maestría a la guitarra de la mejor manera posible; por el otro, Jorge Marron, conocido sobradamente por ser guionista y colaborador del programa televisivo El Hormiguero, aportó más bien poco a la voz junto a Carlos. Muchos seguimos sin entender esta colaboración, por mucha amistad que les una. Y además en un tema tan gordo. Aun así no sonó mal del todo, gracias a que Marron graznó en momentos muy puntuales.

Quedaba poco ya, pero muy intenso. A la enorme “Diez años” le sumaron la carga emotiva de la colaboración de Manuel Reyes senior (Medina Azahara), padre del actual batería de la banda, que dejó claro de donde le vienen las maneras al hijo. Grandioso momento. “Superbia” iba anticipando el final. Un tema que ya de por si tiene una carga épica bastante potente, pero que con una orquesta detrás es sobrecogedor. Y el final, que a pesar de apreturas e incomodidades, nadie quería que llegara, ya que suponía el fin del concierto, el fin de una gira y, realmente, el fin de toda una etapa en Sôber, lo pusieron con “Loco”. Todo el mundo botó como loco hasta que la música cesó, dejándonos exhaustos y agradecidos.

Quizá aquel primer concierto en el Palacio de Congresos fue mucho más íntimo, cuidado y ceremonioso y este más al uso, a pesar de llevar la orquesta. Dos maneras de disfrutara Sôber, que nunca defraudan.

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Texto: Alberto López
Fotos: Mario López