The Cult – 21 de Agosto 2019 – Sala La Riviera (Madrid)

Apenas dos meses después de su anterior visita en el Azkena Rock Festival, una de las bandas de los ochenta más golosas y caras de ver volvía esta vez a Madrid para dar tamaña alegría a quienes no pudieron disfrutarlos en Vitoria.

Texto y Fotos: Susana Manzanares

The Cult anunciaba poco después de su paso por Azkena una nueva visita a nuestro país, esta vez en la capital y en una fecha muy próxima a la anterior y además arriesgada, pues en medio de las vacaciones de agosto poner un concierto en La Riviera es jugársela bastante. Pero en este caso la apuesta era segura, tras su éxito en Vitoria, entre la sorpresa del anuncio y las ganas de todos los que andaban por Madrid y de otros tantos que presos de la nostalgia vinieron de fuera colgaron el SOLDOUT a la orilla de un Manzanares que anunciaba tormenta. Los ingleses siguen celebrando el aniversario de su cuarto disco Sonic Temple lanzado en Abril de 1989 y que es probablemente el de más éxito de la banda. 30 años después, lo reeditan y salen de gira homenaje tocándolo prácticamente entero junto con una buena muestra del resto de su discografía. Fire Woman, Sun KingAmerican HorseSweet Soul SisterShe Sells Sanctuary, Wild Flower, American Gothic o la adictiva Rain eran ya suficientes razones como para resistirse… incluso en agosto.

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Ya nos habían llegado noticias de su actuación dos meses antes, todas positivas, lo cual sólo hacía que aumentar las expectativas que ya eran bastante buenas. Así fue como encontramos, con algo de retraso respecto a la hora programada, al carismático Ian Astbury siempre austero y reservado tras sus gafas de sol pero en plena forma y con un fantástico estado vocal, aunque personalmente lo encontré algo ralentizado en algunos temas que para mí es imprescindible dejarlos como están, sin saltarse frases ni alargar coros, como hizo en algún tema como She Sells Sanctuary, pero es sólo mi opinión muy personal y además se lo perdono porque compensó con su espléndida voz, y aunque ya no dé esos saltitos de antaño, siempre nos quedará la inseparable pandereta.

Pero un gran líder no cabalga sólo, sin Billy Duffy ni Ian ni The Cult brillarían igual. No se prodigan efusivos afectos pero aun distantes y todo el guitarrista siempre está ahí a su vera, elegante, discreto y comedido sólo en apariencia, porque de sus cuerdas brota la perfección, una explosión de notas que encajan como un gran puzle flotando en el aire que llena toda la sala del envolvente sonido Cult y haciéndonos volar en temas dignos de escuchar con los ojos cerrados como la maravillosa Edie (Ciao Baby).Pero aunque el peso de la banda lo llevan ellos dos, otros pilares refuerzan la estructura, el tándem John Tempesta y Grant Fitzpatrick a la batería y bajo respectivamente junto con Damon Fox a los teclados, que marcaron el ritmo todo el concierto manteniéndolo en todo lo alto poniendo a saltar a todo el mundo sin excepción y sin aliento con Fire Woman y Wild Flower.

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Al final de la noche no había cara sin sonrisilla tonta camino de la salida. Ni la lluvia que esperaba a la puerta la desdibujaba, hoy sí, hoy todos habíamos podido disfrutar así de majestuosos a esos The Cult de ensueño y por tan largo tiempo esperados, puede que algo hipnotizados por el poderoso influjo de la nostalgia sí, pero qué narices, también porque fue el mejor concierto que les recuerdo en mucho tiempo. Medalla de oro para la auténtica banda de Culto.

Texto y Fotos: Susana Manzanares

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