Vita Imana + Evil Impulse + Los Montañeros de Kentucky – 18 de enero 2020 – Sala Shôko (Madrid)

Tras haber sacado uno de los mejores discos nacionales del año pasado, Vita Imana se presentaba en Madrid con su show completo. Atrás quedaba atrás su exitoso paso por el Download este verano, pero aun con aquello de aperitivo, había muchas ganas de verles con todo su arsenal. Todo ello lo bautizaron como Gondwana Day, haciéndose acompañar de Evil Impulse y Los Montañeros de Kentucky.

Texto: Alberto López
Fotos: Mario López

Fueron precisamente los leoneses los encargados de abrir el evento. Con sendos parapetos con su logo a ambos lados del escenario, y tras la épica into de “Desafío Total”, salieron a comerse el escenario. Ivo, su cantante, ataviado con una camiseta de Portland Trail Blazers soltó un buen berrido y entraron totalmente a piñón con “Invierno”, tema perteneciente a su último lanzamiento, el cual venían presentando. Un tema con partes que recordaban a Pantera, con esa mezcla de Thrash y Groove que también caracteriza a los leoneses. Con algún pequeño problema de sonido arrancó “Traidor”, que enseguida cogió velocidad y no dio respiro a los pocos, pero entusiastas fans que se arrimaron a las primeras filas. Siguieron presentando su último lanzamiento con “Al filo de lo imposible”, tema en el cual se arrancó un tímido circle pit que acabó con Ivo cantando entre el público, e incluso cediendo el micro a uno de sus seguidores para que cantara parte del estribillo.

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“Hemos venido aquí a crear nuestro propio infierno” fueron las palabras que precedieron a “Infierno”, otro tema que Ivo disfruto y despachó entre las primeras filas. “Sub Zero” resultó algo más pesada y cadenciosa al principio para ir ganando en velocidad hasta el parón intermedio, en el que, desgraciadamente cometieron algún error de coordinación del que salieron airosos con presteza. El suyo estaba siendo un concierto sin respiro, y así siguieron demostrándolo con “Motosierra Style”, para la que sacaron dicha herramienta al escenario, “Yeti” o “Espiral de dolor”, que para mi gusto fue de las mejores y con una de las que más se animó el público.

Terminaron su show con “La montaña de la vida” y “Hombre oso”. Un show trepidante, que demostró una banda en buena forma, con cosas aun por pulir, pero que desde luego pintan muy, pero que muy bien.

Tras el consabido cambio de escenario les tocaba el turno a Evil Impulse, quienes tampoco se quedaron atrás, demostrando que ni unos ni otros estaban allí como meras comparsas. Tras la intro dieron comienzo a “Ancient Paradox”. Su propuesta también toma como base el Thrash y el Groove pero con tintes más Heavys y, quizá, un sonido más propio gracias, en gran parte, a la versatilidad de su vocalista Toño Ramírez. Por motivos personales, Víctor, uno de sus guitarristas, no pudo acompañarles, algo que se notó esencialmente en los solos, pero que no supuso un gran problema para ellos, ya que lo solventaron a base de profesionalidad y un buen set rítmico. Les costó conectar con la mayoría del público, todo hay que decirlo, como en su segundo tema de la noche, “Valley Of Silence”, que pidieron un movimiento que no fue concedido. Un corte que por momentos, en el riff bajo el estribillo, me trajo a la memoria el “Battering Ram” de BLS.

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Sin embargo, a base de esfuerzo y trabajo fueron haciéndose con ese respetable que se había vuelto más frío que antes y tras “Manhunt”, en la que se presentaron como los auténticos gañanes de La Mancha, y “Judge And Hangman”, corte de su último lanzamiento y que fue de lo mejorcito del concierto, la cosa fue bastante más rodada. “Everlasting” posee un comienzo casi Death y evidencia el buen hacer de Toño, que aunque por momentos muy puntuales se quedase algo flojo en las voces más limpias, hay que decir que hizo un gran trabajo, pasando por todo tipo de registros con aparente facilidad. “When The Killers” y “The End Of The Road”, circle pit incluido, dieron fin a un show bastante compacto, en el que demostraron su buen hacer pese a la falta de un miembro. Otro aplauso para Evil Impulse.

Y llegó el momento más esperado de la noche, llegó el momento de Vita Imana. Con una configuración de escenario similar a la que habían mostrados Los Montañeros de Kentucky anteriormente, y tras los últimos ajustes de sonido, fueron saliendo entre aplausos mientras sonaba la intro. En cuanto Mero Mero se encontró sobre el escenario comenzaron con “No en mi nombre”, uno de los cortes más destacados de “Bosa”, su último lanzamiento. Aquello ya era otra cosa. No puede decirse que los dos grupos anteriores sonasen mal, pero es lo de Vita Imana es otro nivel. Un sonido perfectamente ajustado y con una potencia demoledora que arrasó con todo ya desde el primer acorde.

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Ya pudimos comprobar el pasado verano en el Download Festival que están en una forma envidiable y que los cambios sufridos en la formación no han tenido efecto negativo alguno, más bien todo lo contrario. Con Diego y Mero Mero totalmente integrados son una apisonadora casi mejor engrasada que antes. Incluso la ausencia de Román, a quien esta sustituyendo temporalmente David Ramos de Skunk D.F., se notó poco. “Desfiguradas”, el tema que fuera carta de presentación de “Bosa”, fue una auténtica pasada que puso a cabecear y botar a toda la sala. La brutalidad e hiperactividad de Mero Mero, los riffs de Diego (¡qué pedazo de guitarrista!) y David y la absoluta contundencia aportada por Pepe, Dani y Miriam estaban haciendo las delicias de los allí presentes.

Con la sala entregada prosiguieron con “Seis almas”, cantando el público hasta la extenuación el “Seis, seis, seis” que llegaba desde el escenario, donde lo estaban pasando de lujo, saltando todos a la vez entre risas mientras desgranaban este tema de aquel “Oceanidae”. No estaban dando tregua alguna y, tras declarar Mero Mero que estaba feliz, dieron paso a “Romper con todo”, un clásico ya de la banda desde que saliese al mercado su magnífico “Uluh”. La contundente línea de bajo nos indicaba que volvían al presente, al repaso a su último disco, con “¡Contraataque!”. Sin lugar a dudas los nuevos temas ya están integradísimos en el set list y funcionan a la perfección en directo, señal inequívoca de la gran acogida que ha tenido “Bosa” entre sus fans.

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Con “Animal” la sala se volvió loca con un circle pit brutal en el que temí por la integridad física de alguno. Tremendo. Mientras, Diego y David tocaban cara a cara y Mero Mero pasaba el micro a alguien de la primera fila para que berrease eso de “No hay más caminos…” Era el momento de coger algo de aire mientras Miriam se dirigía al público, llevándose una gran ovación, y Diego desaparecía por el lateral del escenario. Por ese mismo apareció por sorpresa Puppy, antiguo guitarrista de la banda, quien se encargó de desgranar “Quizás no sea nadie” junto a sus ex compañeros. Un momento bonito que se vivió con intensidad.

Aquello no paraba, enlazaban temas uno tras otro con una precisión y una brutalidad que nos dejaban prácticamente sin aire. Así pues, y casi sin darnos cuenta, fueron pasando por nuestros oídos “Oxígeno”, “El mundo a mis pies”, “El duelo” o la tremenda “Desdoblamiento”, una de mis preferidas de su último álbum. Para “Paranoia” Mero Mero pidió que se formara un buen wall of death y, como no, la gente estuvo más que dispuesta y entregada, aumentando aún más la temperatura de la sala. Tras esto llegó la ya clásica batucada, en la que cada miembro de la banda se entrega a la percusión, preludio de “Gondwana”, en la que contaron con Korpa, vocalista de Fuck Division, como invitado.

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Se acercaba el final, lo sabíamos, pero la sala no dejó de botar y animar en ningún momento. Así pues, “Bosa”, espectacular, y “Un nuevo sol”, clásico entre los clásicos de la banda, pusieron punto y final a un auténtico conciertazo.

Vita imana demostraron, sin lugar a dudas, que son una apuesta segura a la hora de verles en directo, y que están en un estado de forma envidiable.

Texto: Alberto López
Fotos: Mario López