Estábamos tan ocupados viendo S&M2 que no pudimos recordar a su primera parte el año pasado cuando cumplió 20 años desde su edición.

David Aresté

En el 99 tras editar los albums más polémicos de Metallica, el Load y el Reload no sabíamos hacia donde iba seguir el estilo del grupo, hacia algo más “moderno”? Vuelta a las raíces… que hubo antes de saberlo? Un directo, crudo? No… nada más y nada menos con la Sinfónica de San Francisco que también sirvió como último disco de Jason Newsted, que viendo lo que habían vivido y lo que se avecinaba decidió dejar el barco antes de que todo se pusiera peor. Quizá querían seguir dando que hablar del estilo “Hola, somos Metallica y hacemos lo que queremos”… y sin escatimar en gastos, se iban a rodear junto a cien músicos más para hacer un repaso de sus mejores temas ( y dos nuevos, “No Leaf Clover” y “Human”) bajo la batuta del gran Michael Kamen que hizo todas las adaptaciones para sus chicos y le dio mucho más cuerpo y densidad a los clásicos de la banda, que ahora pasarían a ser himnos, por decir algo.

Y para más inri con esta idea de bombero, preparan dos pases en Julio del 99… y van y les sale bien las dos veces… estrategia para decubrir los temas antiguos a la gente que los descubrió por los gemelos Load/Reload? Vuelta a lo antiguo tras el experimento? Razones que sirvieron para atrapar a la gente para asistir a uno de los mejores conciertos de estos últimos (20) años con una banda trajeada y una orquesta que les lleva en bolandas al éxito con esta unión eterna.

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El trío inicial suena inmenso, muy señor y muy elegante… “The Ectasy Of Gold”, “The Call Of Ktulu” y “Master Of Puppets” con esa mezcla entre los solos y las partes de orquesta. La banda suena densa y bombástica ahora con “Of Wolf And Man” y “The Thing That Should Not Be”, las últimas “Fuel” y “The Memory Remains” pasan el filtro con una gran participación del público. La nueva “No Leaf Clover” convence con una buena interpretación de Hetfield. Ya en el segundo disco “Nothing Else Matters” suena más lacrimógena que habitualmente con ese solo desgarrador que se saca Hetfield de su guitarra, vuelve la densidad en el ambiente con “For Whom The Bells Tolls” , “Wherever I May Roam” o “Sad but true” propias de una película histórica… Y el final llega con otra trinidad, “One” más desquiciada y emotiva que nunca, “Enter Sandman” destacando de nuevo la buena grabación del público y la diabólica “Battery” que suena como un cañón.

Es un disco para escuchar en vinilo para oír todos los detalles, el sonido crudo y ampuloso a la vez de la orquesta junto a la banda. Hasta que no llegó la producción fluida de vinilos costó de verlo con asiduidad, por eso no dejamos escapar una “extraña” edición en formato caja a 45 rpm con multitud de vinilos, ya que no lo veíamos por ningún lado. Luego ya llegó la de 33 rpm que se sumó al cd y al DVD que siempre habían estado más accesibles. Como decíamos al principio, 20 años después volvieron a repetir evento, con la misma orquesta y parte del setlist añadiendo temas nuevos junto a dos versiones de música clásica pasándolas por el filtro de Metallica, demostrando un gran gusto musical… Pero ya llegará la reseña más en detalle cuando editen la grabación, cosa que esperamos que acaben haciendo.

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Tras la primera incursión de Deep Purple en el 69 y Rage 3 años antes que Metallica, los thrashers abrieron la puerta sinfónica al completo y varias bandas les siguieron años después visto el éxito de la unión como Scorpions, Yngwie J.Malmsteen, Dream Theater, Deep Purple volvieron en 2012, Kiss, Accept, y más recientemente Sons of Apollo… Dos estilos que siempre se han entendido y se entenderán.

David Aresté