Uno de los estandartes del death metal melódico, el mítico “Colony” de los suecos In Flames, a saber, una de las bandas precursoras de esta melódica forma de entender el metal extremo, cumple la mayoría de edad demostrando que, a pesar de los años, este álbum no ha perdido ni un ápice de fuerza siendo para muchos considerado como uno de los mejores discos de la banda.

Marcel·lí Dreamevil

Haciendo un poco de historia cabe recordar que In Flames se fundó en 1990 de la mano de un joven de 18 años llamado Jesper Strömblad, quien por esa época estaba en una banda de death metal llamada Ceremonial Oath con la que finalmente rompería debido a diferencias musicales. Un joven que tuvo el instinto por componer bajo otro punto de vista, de crear una nueva forma de entender el death metal incorporando melodías y riffs pegadizos mezclados con la clásica voz gutural del género.

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En el año 1993, acompañado por Glënn Ljungström a la guitarra y Johan Larsson al bajo, prepararon su primera maqueta de solamente tres temas que presentaron a la discográfica Wrong Again Records presentando esa maqueta como una muestra de los 13 temas que supuestamente ya tenían preparados. Una mentirijilla que les sirvió para conseguir un contrato discográfico y publicar, en 1994, ese primer disco titulado “Lunar Strain” en el que hallamos al actual vocalista de Dark Tranquillity, Mikael Stanne, haciéndose cargo de esa labor en el debut de In Flames. Poco después llegaría un EP llamado Subterranean (1995), grabado todavía con músicos de estudio para las voces y la batería, ésta última a cargo del actual batería de ARCH ENEMY, Daniel Erlandsson.

En 1996 veria la luz “The Jester Race”, ahora sí con una formación al completo. Así, Jesper Strömblad, Glenn Ljungström y Johan Larsson, guitarras y bajista respectivamente, ficharon a Björn Gelotte a la batería y al que hasta entonces había sido vocalista de Dark Tranquillity, el joven Andres Fridén, a las voces. “Jester Race” es considerado por muchos como el auténtico primer disco de la banda puesto que es el primero con Nuclear Blast, con una portada diseñada a cargo del reputado Andreas Marschall, co-producido por Fredik Nordström y primer disco en el que se hace la presentación oficial de la mascota que acompañará a In Flames durante el resto de su carrera. Hablamos, obviamente, de esa máscara llamada “Jester Head”.

En 1997, y después de haber estado girando con bandas de la talla de Samael, Grip Inc o Kreator, llegó su tercer trabajo “Whoracle”, incluyendo ya temas que se convertirían ipso facto en clásicos de la banda. Hablamos de hachazos como “Jotun”, “Food for the goods”, “Gyroscope” o “Episode 666”. Un disco que, a su vez, supuso otro cambio de formación, es decir, a pesar de que Glenn y Johan se mantuvieron en la banda para la grabación del disco, optaron por abandonar súbitamente la banda y fueron sustituídos por Niklas Engelin a la guitarra y el gran Peter Iwers al bajo. Con esta formación se encargaron de llevar a cabo su gira europea y en Japón y una fez finalizada ésta, Niklas dejó In Flames (aunque en el año 2011 volvió para mantenerse en la formación hasta la actualidad). Entonces el batería Björn Gelotte pasaría a ocuparse de la guitarra fichando a un nuevo baterista llamado Daniel Esvensson el cual acompañaría a los suecos hasta el año 2015, momento en el cual anunció que abandonaba In Flames.

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De este modo es como llegamos a 1999, año en el que IN FLAMES publicaría el disco que nos ocupa, a saber, el inmenso COLONY, un disco que seguría el camino iniciado por su antecesor, que ya engancharía desde la primera escucha con esas líneas melódicas mezcladas con la fiereza de Anders a la voz y una base rítmica auténticamente demoledora. Pesos pesados de ese disco son temas como “Embody the invisible”, “Ordinary Story”, “Scorn”, “Colony” o la extrema “Behind 99” (conste que no anoto más temas por no aburrir pero lo cierto es que en este disco cada corte destaca con personalidad propia).

“Colony” fue un disco que marcó un punto de inflexión en varios sentidos. En primer lugar, es el disco en el que cual se presentaba una formación que se mantendría estable durante más de una década hasta el año 2010, momento en el cual su fundador Jesper anunció su retirada de la banda y de la escena musical para hacer frente a su alcoholismo, lucha de la que, por cierto, salió presumidamente airoso puesto que tres años más tarde volvió al ruedo con su nueva banda THE RESISTANCE y, en breve, volverá a sorprender, con toda seguridad, con CYHRA, proyecto que está preparando con el también ex IN FLAMES, Peter Iwers, el cual, a su vez, después de casi 20 años con IN FLAMES, en el año 2016 anunció que abandonaba el barco para centrarse en otros proyectos.

En segundo lugar “Colony” marcó un punto de inflexión en la carrera de la banda porque supuso su primera oportunidad para tocar en EEUU y por todos es sabido que uno de los anhelos de las bandas europeas es poder saltar el charco para tratar de conquistar los States.

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En tercer lugar “Colony” supuso precisamente el punto intermedio de lo que para un servidor, y creo que para muchos otros fans de la banda, supuso la primera gran trilogía de la banda, entendiéndola como “WHORACLE” (1997) – “COLONY” (1999) – “CLAYMAN” (2000), disco éste último considerado como la obra maestra de esa primera etapa de unos IN FLAMES más oscuros, death metaleros y agresivos, que cerrarían esa fase con aquel directo titulado “The Tokyo Showdown” (2001).

Con la llegada del nuevo milenio llegarían otros discos, otros éxitos, otra evolución y un crecimiento en popularidad y dimensión que no ha dejado de parar hasta hoy, pero eso ya son historias que nos ocuparan capítulos posteriores. Ahora mismo lo que nos toca es celebrar que nuestro querido “Colony” ha cumplido 18 añitos, que ya es mayor de edad y que, como regalo, toca desempolvarlo de nuestra estantería y escucharlo al mayor volumen posible. Os aseguro que el subidón de adrenalina está asegurado y también, en cierto modo, algo de nostalgia al recordar aquellos directos en los que era físicamente imposible aguantar el ritmo en las primeras filas debido a la grandísima intensidad de todos sus temas. Hoy en día han pasado los años y la adrenalina de los suecos en directo y en el estudio ha mermado significativamente pero, ya se sabe, el tiempo pasa por todos.

Marcel·lí Dreamevil

Temas:

01. Embody the invisible
02. Ordinary Story
03. Scom,
04. Colony
05. Zombie Inc.
06. Pallar Anders Visa
07. Coerced Existence
08. Resin
09. Behind Space ’99
10. Insipid 2000
11. The new world