Acabamos la promoción de «Comer y cantar: Soul Food & Blues» hablando con el autor del mismo, Héctor Martínez que nos explica como ha sido su paso al mundo de las letras y dar forma a este trabajo de arqueología del rock… Desempolvando historias, canciones de blues y recetas de cocina relacionadas… Un legado que había que dejar presente en la historia para que se reconozca la influencia de aquella época. Estas son sus interesantes declaraciones…

David Aresté


M.S: Hola Héctor, es un placer tenerte por aquí… que tal estás? Suponemos que pasando todo esto como todos, en casa…

En casa, sí, como todo el mundo que no esté realizando tareas imprescindibles fuera de casa debería estar.

Me lo estoy tomando como una vuelta a la adolescencia: todo el día delante del ordenador, con música a todas horas, en pijama y duchándome cada dos días… Ni tan mal.

M.S: Hace unos meses sacaste «Comer y cantar: Soul Food & Blues», tu primer libro… Como pasa un ingeniero a hablar de pimientos, alubias o manitas de cerdo encurtidas? Como se te ocurre la idea o quien te lía para comenzar con este libro…

Desde hace años, mi curiosidad me ha llevado a investigar sobre diversos temas relacionados con el blues para luego plasmarlos en artículos temáticos. La colección de 14 artículos abarca temas tan diversos como la magia negra, el alcohol ilegal, las armas, los coches, los trenes, los desastres naturales, las epidemias…, y su relación con el blues (letras de canciones, experiencias personales de músicos, etc.).

En un principio, esto empezó como un artículo más sobre los tamales y la relación entre la canción “They’re Red Hot” de Robert Johnson con este plato que asociamos a la cultura gastronómica mexicana. Investigando, descubrí otros platos, como el gumbo o la jambalaya, con historias y canciones muy interesantes. Cuando llevaba ya material para tener varios artículos, se me ocurrió que podría completar la información con la receta de cada plato.

La idea siempre fue la de ir publicándolos como artículos, de hecho, así fueron publicados en la revista online mexicana Cultura Blues (aunque sin la parte de la receta), hasta que mi mujer, Rosa, y mi amigo y tío postizo, Manuel López Poy, me empezaron a convencer que esto tenía buena pinta para convertirse en libro.

Y como somos pocos pero valientes, ahí nos metimos en este fregado. slaveSale2

M.S: Quizá es un tema que tenía que quedar presente, la importancia que tuvieron los esclavos afroamericanos tanto en la comida como la música popular americana… un poco antes también de que se formaran las bases del blues al 100%…

Claro, tanto la comida soul food como la música blues y jazz tienen su origen en la evolución que tuvieron los esclavos africanos al entrar en contacto con las distintas culturas que se estaban dando cita en el Nuevo Mundo.

Hay que tener en cuenta que los esclavos procedían de distintas regiones de África, con idiomas, religiones y tradiciones muy distintas. Al llegar a tierras americanas (no solo Norteamérica, no perdamos de vista la esclavitud por parte de franceses, holandeses e ingleses en las Antillas, portugueses en Brasil y españoles en todos sus territorios americanos), los esclavos eran mezclados y perdían su identidad africana en gran parte al no poder hablar, rezar o cantar con gentes de su tierra, de manera que aprendieron un nuevo idioma, el de sus dueños, abrazaron una nueva religión, la cristiana, y fueron influenciados culturalmente por nuevas gentes.

De esa mezcla de culturas africanas con los nativos americanos y con los emigrantes europeos surgió una nueva cultura afroamericana, con identidad propia y que expresaba sus propias inquietudes con un lenguaje totalmente nuevo y daba respuesta a necesidades propias.

M.S: Bien es cierto que era más que necesario, un libro que juntase la comida y la música… y más como lo haces tu, con el factor histórico,anecdótico y musical… como ha sido el proceso de documentación y plasmar las ideas de cada capítulo?

La comida es uno de los principales aspectos que uno aprecia cuando conoce una cultura ajena, posteriormente llegan otros aspectos, y uno de los más ricos e interesantes es la música. Era inevitable desde mi punto de vista unirlos en una sola visión, que además incluyese una explicación histórica que le diese coherencia

El trabajo de documentación ha empezado en cada caso por las canciones: si un plato o receta no tenía canciones suficientes o apropiadas, no seguía adelante. A continuación, leía literatura diversa (libros, artículos, tesis doctorales, lo que fuese) sobre el plato en cuestión, identificando elementos relacionados con la cultura afroamericana.

Muy importante ha sido siempre buscar el contraste de informaciones: en algunas ocasiones he leído cosas que eran maravillosas, pero no se citaban fuentes o entraban en contradicción con otros estudios, por lo que he intentado ser muy riguroso a la hora de incluir en el libro cualquier anotación.

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M.S: Para aquellos que no lo sepan y que habrás contestado varias veces… que es eso de la Soul Food?

La Soul Food es, como su nombre indica la comida del alma. Es el término con el que se empezó a llamar a la comida afroamericana, por asimilación a la música soul: todo lo que tenía soul como adjetivo era una forma de referirse a la cultura negra.

M.S: Pregunta obligada… que tal la experiencia del debut literario? Repetirás?

Yo ya conocía cómo funcionaba la publicación de trabajos musicales (autoedición de LP, principalmente). El mundo de las letras es, francamente, muy distinto. Requiere de un conocimiento sobre algunos aspectos que es difícil tener si no estás metido en ese mundo.

Yo he tenido la suerte de contar con Ediciones Lenoir, que me han puesto todo sobre raíles y me han ayudado con paciencia infinita en esta aventura.

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M.S: Al editar este libro vimos en Facebook que salió premiado en los Gourmand Awards en la World Cookbook Fair, dinos como surgió la idea de participar allí y en que consiste ese premio

Los premios Gourmand World Cookbook Awards son unos prestigiosos premios que concede esta organización comandada por Edouard Cointreau (sí, el nieto del creador del famoso brebaje), que tiene como fin promocionar la literatura gastronómica. Yo, sinceramente, no conocía estos premios, pues mi foco, incialmente, había sido el público musical.

Cual fue mi sorpresa que el propio Edouard se puso en contacto con la editorial para indicarles que, si estábamos interesados, nos invitaban a participar. Resulta que Edouard es un gran amante del blues y del jazz y había visto una entrevista que me hicieron en Cultura Blues, una revista mexicana, y le llamó la atención el libro.

Me incribí y, a principio,s de año me comunicaron que el libro había sido premiado como Winner, es decir, el mejor libro dentro de su categoría publicado en España y que competía por ser el mejor del mundo el próximo mes de junio junto a otros cuatro libros, de Bélgica, Francia, Italia y USA.

M.S: Hay recetas que se te han quedado en el tintero? Habrá una segunda parte?

Como decía anteriormente, todas aquellas recetas que no contaban con suficientes canciones, se quedaron fuera. O aquellas que no contaban con una historia detrás rastreable e interesante.

Para resarcir a esos platos, he creado la página de Facebook de “Comer y Cantar – Soul Food & Blues”, donde subo canciones que se quedaron fuera, bien porque las he conocido después o porque no encajaban bien, y también estoy subiendo recetas nuevas, como los “peas and rice”, “dirty rice”, “frank and beans”, “grits”…

No creo que haya una segunda edición con nuevas recetas o una segunda parte de Comer y Cantar, aunque ya tengo ideas sobre un volumen con una estructura similar centrándome en la bebida, en esta ocasión.

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M.S: Lástima que no son recetas muy foodies y/o healthies, sino entrarías en esta moda de comer sano, influencers o fotos de las recetas de tu libro por todo Instagram, jaja… A todo esto, por aquella época había digestivos para después de la comida? Vemos aparatosas las sobremesas después de comerte un Gumbo, un Hoppin’ John o unas berzas con codillo…

El libro no está pensado para modas: si a alguien le asustan las legumbres, el arroz o algún tipo de productos de casquería, este libro estaría contraindicado.

Y luego, depende lo que consideres healthy en la comida: no hay nada más sano que unas legumbres con arroz. Lo de los superalimentos o el alpiste no creo que vaya a haber ningún músico que les dedique una canción potable, y nunca mejor dicho.

Sobre las sobremesas, las autoridades sanitarias recomiendan un chupito de orujo y reposo absoluto.

M.S: Aunque bueno, siempre podrían hacer como Louis Armstrong y tomarse un sobre de laxante para perder peso… Todo un personaje el amigo Armstrong, para hacer un libro sobre él… Que nos puedes contar sobre su afición a los laxantes y antiácidos?

Louis Armstrong era un comilón impenitente. Se pegaba unas buenas comilonas y tenía problemas de peso: grandes ganancias y pérdidas. Posiblemente, tuviese algún trastorno alimentario, pues solía sentirse culpable después de estos atracones, por lo que acudía a laxantes y antiácidos para calmar sus remordimientos.

Tal era su pasión por estos productos, que firmaba sus cartas con algunos de estos nombres de laxantes.

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M.S: Hemos visto en varias fotos y carteles la marca Sonny Boy, como curiosidad… se sabe si era algo más que una marca de aquel entonces?

Las fotos de Sonny Boy Williamson II anunciando harina son reales. Es una historia realmente curiosa.

En el pueblo de Helena, Arkansas, existía una importante producción de maíz y, por tanto, varias, fábricas de harina de maíz.

En los años 30 y 40, muchos músicos frecuentaban esta población, pues tenía una escena muy interesante. Un avispado Sonny Boy se acercó a la emisora de radio local, la KFFA, a proponerles un negocio interesante: buscar un patrocinador para un programa de radio si, a cambio, él era el músico residente de dicho programa.

Así se hizo. Sonny Boy habló con Max Moore, propietario de la Interstate Grocer Company and King Biscuit Floor, y le convención para patrocinar un programa que se emitiría a mediodía, el King Biscuit Time. La primera emisión del programa fue el 21 de noviembre de 1941, a las 12:15, y sigue emitiéndose sin interrupción desde entonces a esa hora, de lunes a viernes, siendo el programa más longevo de la historia de la radio musical.

El éxito del programa llevó a que en 1947 la compañia de harina sacase como marca comercial la imagen de Sonny Boy sentado encima de una mazorca.

El horario de emisión se debe a que la pausa de una hora para la comida era a las 12:00 y los progamadores pensaron que sería bueno darles 15 minutos para llegar desde su puesto de trabajo al lugar donde comían, de manera que nadie se perdería ni un minuto del programa, que termina a las 12:45 por el mismo motivo.

Mención especial merece John «Sonny» Payne, que fue presentador del programa desde el inicio hasta su fallecimiento en febrero de 2018. Ese mismo año, tuve la suerte de poder participar en uno de los programas, contando la experiencia del blues al otro lado del Atlántico y tocando un par de temas con Marcus Cartwright.

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M.S: Seguirías haciendo de arqueólogo del rock para editar otro libro de la misma época? O sobre que tema podría ser tu siguiente libro?

Me interesa enormemente aquella época y seguiré investigando en ella. Como decía anteriormente, un libro sobre las bebidas espirituosas completará el menú degustación. Y siempre ando con ideas en la cabeza sobre estos temas.

M.S: Por el hecho de combinar las tecnologías muchos libros añadís listas de spotify que complementan la escucha del libro… al fin y al cabo resulta más barato que añadir un cd que lo acompañe, no?

No solo son los costes de incluir un cd con el libro. La listas online tienen varias ventajas adicionales:

  • por un lado, al grabar un cd con canciones de distinta procedencia, habría que maquetar el sonido para evitar grandes diferencias entre unas canciones y otras (volumen, ruidos, compresión,etc.),

  • por otro lado, derechos de autor: aunque muchas de las canciones incluidas en el libro son antiguas y estarían exentas de derechos de autor, al hacer un cd, habría que solicitar todos los derechos, mientras que en las listas como Spotify, estos derechos ya están gestionados en la propia plataforma,

  • por último, la lista oline permite corregir errores, añadir nuevas canciones y hacer que sea una lista dinámica.

M.S: Cuando pase todo esto habrá presentaciones del libro o similares?

Por supuesto, se han cancelado varios eventos en Canarias y en Castellón, pero la idea es seguir durante el verano dando la lata con las presentaciones literarias, musicales y gastronómicas.

Iremos actualizando los eventos en los que nos metamos en los próximos meses.

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M.S: Gracias por tu tiempo ha sido un placer tenerte por aquí … si quieres decir algo más este es el momento, suerte con el libro y esperemos que hablemos pronto en otras circunstancias.

Muchas gracias a vosotros por darle difusión al libro. Es un placer ver cómo músicas hermanas se dan la mano y se apoyan. Seguid con vuestra magnífica tarea.

Mucho blues!!!

David Aresté