Monsters of Rock Cruise: 10/11 de Febrero 2020 – Independence of the Seas

Pasábamos ya el ecuador de nuestro viaje y llegaba el momento de hacer las dos paradas de nuestro trayecto, Belize primero y al día siguiente Cozumel. La gente podía elegir donde bajar y hacer alguna de las múltiples excursiones que ofrecía la naviera. Aunque fueran dos días para el “esparcimiento” la actividad musical no paraba dentro del barco. A sabiendas de eso la organización programó para parte de esos dos días la segunda actuación de muchas de las bandas que habían tocado en los dos primeros días, o la primera actuación de muchas que repetirían el último día y así de esa manera irse de excursión no suponía sacrificar el ver alguna banda… si es que lo tienen todo pensado…

 A nosotros nos pasó un poco eso, ya que tuvimos la primera parte del día muy relajada hasta entrada la tarde, que nos pusimos en movimiento para ir a ver a Keel en el Studio B, otra de las bandas que ni por asomo veríamos en España pero que ya son habituales con cierta periodicidad en los carteles del Monsters of Rock Cruise. Su último disco Streets of Rock’n’roll es del 2010 y debió ser de las primeras viejas glorias que reflotó Frontiers en su momento, ya que desde entonces no nos consta que haya sacado ningún disco más aparte de la edición el año pasado de Fight Like A Band ya bajo el nombre de Ron Keel Band.

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Así pues y como era de esperar, parte de su setlist se basó en ese disco junto a su disco estrella del 87 Keel, además de las versiones de Patti Smith ‘Because The Night’ y de Rose Tattoo ‘Rock’n’roll Outlaw’ junto algún que otro tema de sus otros discos. Sonaron con fuerza ‘Come Hell or High Water’, ‘Speed Demon’ o ‘Streets of Rock & Roll’ ante una audiencia entregada que estaba por la labor de cantar los grandes clásicos de la banda, con mención especial a ‘Somebody Is Waiting’ y ‘Tears Of Fire’, que ablandaron por completo nuestro nostálgico corazón retrocediéndonos al pasado a los que tenemos una edad y ya creíamos que nunca las escucharíamos en directo…

Momento de descanso para ir al Star Lounge, uno de los bares del barco (donde también se realizan las sesiones de fotos de los seguidores con los grupos del festival), para ir a ver uno de los clinics programados dentro del festival. Una de las leyendas que poblaba el cartel, Geoge Lynch, nos descubría todos sus secretos a las seis cuerdas delante de un local que tenía ocupadas todas sus localidades, incluso hubo gente que se sentó en el suelo o estuvo de pie durante todo el evento al final de la sala.

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Como era de esperar y como pasó en multitud de eventos, también hubo otros músicos viendo las técnicas y explicaciones de otros compañeros… Reb Beach estuvo atento desde primera fila a las explicaciones del carismático Lynch. George nos explicó anécdotas de su carrera y tocó diferentes piezas para ver las características de su equipo.

De vuelta al Royal Theater esta vez para ver a uno de los cabezas del festival, los sempiternos Extreme. Un detalle que no habíamos comentado hasta ahora es que para cada concierto teníamos que hacer una organizada cola de entrada para que entrasen primero aquellos que habían adquirido los pases VIP y luego el resto de público. Lo supimos ya después, una vez que pasó el concierto, pero nos extrañó que tardáramos casi una hora en entrar en éste, lo que no nos pasó con ningún otro. Resulta que Nuno Bettencourt estuvo siguiendo el horario de Belice y no el del barco hasta que le avisaron que comenzaba el concierto, provocando un gran retraso que afectó a algunos de los conciertos que iban después.

Problemas logísticos aparte, una vez dentro comenzaron con un arrollador ‘It (‘s a Monster)’ que siguió la misma tónica de los primeros temas como ‘Get the Funk Out’ o ‘Rest in Peace’. Todos ellos de su álbum de cabecera Extreme II: Pornograffitti. Como nos pasó en el resto de los días, nos pareció un set corto para ser uno de los cabezas de cartel, pero el horario estaba fijado más o menos para todos igual, así que una vez llegó el turno a ‘Midnight Express’ llegábamos a más de la mitad entrando en la recta final con ‘Cupid’s Dead’, ‘Am I Ever Gonna Change’ y, cómo no, ’More Than Words’ aclamadísima por todos y un certero “Decadence Dance” para acabar con todo el mundo bailando tras el momento azúcar de la anterior.

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Poco se puede decir de alguien como Extreme con más de 30 años en la espalda y una legión de seguidores. Mantuvieron el gran nivel musical al que nos tienen acostumbrados y que estábamos viendo en todo el festival en general. Con un excepcional Gary Cherone al frente, un frontman con todas las letras en excelente estado de forma que se entiende a las mil maravillas con Nuno Bettencourt, como siempre elegante y sobrado de técnica. Pat Badger queda un poco más a la sombra con las dos instituciones que tiene al lado, pero también se compenetra muy bien con Kevin Figueiredo, que también hizo un buen papel en los bombos acorde con el resto. Demostraron con creces su puesto como cabezas de cartel, y por qué iban a ser la banda que iba a abrir para Aerosmith en Boston. Unos grandes que esperamos que vuelvan pronto por España para disfrutarlos de nuevo, más cerca de casa si puede ser.

Tras ellos, momento para una de las presencias europeas del cartel de este año con la infatigable e inmortal Doro Pesch. Es una habitual de los carteles del MORC, así que no nos sorprende que repitiese en esta edición. Como no podía ser de otra forma, nos ofreció su gran repertorio de clásicos como ‘Burning Witches’, ‘I Rule The Ruins’, ‘All We Are’ y el siempre muy emotivo ‘Für Immer’ y más aún como lo vimos, en el escenario de la piscina con el mar de fondo al atardecer. Rescató dos temas de su último trabajo ‘Forever Warriors’ como ‘All For Metal’ y ‘Blood, Swear And Rock’n’Roll’ confirmando que aún sigue teniendo cuerda para largo con nuevo material.

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Igual que en otros conciertos la alemana tuvo la colaboración de Tommy Bolan, uno de los guitarristas de Warlock en su última época y que ayudó a Bas Maas y Luca Princiotta a las guitarras. La actitud de Tommy fue excelente, implicándose desde el minuto uno del concierto. El carisma de Doro sigue siendo indiscutible y arrollador con una gran banda que le acompaña, recibiendo una gran respuesta del público americano. No podemos decir que no la veamos con frecuencia y que deberíamos estar ‘¿cansados de verla?’… No somos para nada ultra fans de la alemana pero, al César lo que es del César y la pura verdad es que da gusto verla una y mil veces, actitud eterna de una auténtica metal queen dedicada de por vida a su música, respeto máximo.

Teníamos unas ganas tremendas de ver a Ben Woods y por eso no nos gustó la idea de que, aunque fuera a diario siendo el artista que tocó más veces de todos los del barco, acabase destinado a tocar en uno de los bares del crucero, pero bueno… también es cierto que no tenía banda como para llenar uno de los escenarios él sólo. Lejos queda su etapa de Flametal propiamente dicha, con banda, bailarinas y todo el acompañamiento que llevaban al directo… y su último proyecto Heavy Mellow era de corte totalmente flamenco adaptando temas de Heavy Metal.

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Una de las veces que pudimos hablar con él a ratos por el barco, nos comentó que en anteriores ediciones sí que había ido con Heavy Mellow con otro guitarra más y un cajón, pero que esta vez solo era él y su guitarra, hecha a medida por un Luthier con las características de una flamenca pero con el cuerpo de una Stratocaster, para que nos entendamos, toda una exquisitez. En cuanto a sus conciertos que pudimos disfrutar más de uno entre intermedios de otros, hay que reconocer que no se estaba nada mal en los sillones del Schooner Bar del Independence, para qué nos vamos a engañar, descansando y admirando a este genio de las 6 cuerdas. Tocó versiones como ‘Painkiller’, ‘Electric Eye’ y ‘Heading Out The Highway’ de Judas Priest, ‘Nothing Else Matters’ o ‘Motorbreath’ de Metallica junto a ‘Rainbow In The Dark’ o ‘We Rock’ de DIO… todas con una elegancia exquisita y una técnica descomunal, aunque no es para sorprenderse de alguien que ha estudiado en Berklee.

Como ya decíamos, también estuvimos en su actuación del día siguiente y volvió a ser una delicia y un placer que nos dedicara a esta casa ‘The Elder’ un tema de Flametal. Otro impensable de ver que podemos tachar de la lista de pendientes y esperamos que se algún día se produzca un milagro y alguna vez le veamos por aquí, nada nos haría más felices.

Nuestro lado más freak estaba de enhorabuena por tachar también de nuestra lista de pendientes a los estrafalarios Mac Sabbath, grupo tributo a Black Sabbath con letras adaptadas a temática relacionada con comida rápida “en general”. Afincados en Los Angeles forman este cuarteto de peculiares músicos Ronald Osbourne a las voces (una mezcla entre Ronald McDonald y Ozzy Osbourne), Slayer MacCheeze a la guitarra (la unión de Tony Iommi con versión heavylizada del personaje Alcalde McCheese de McDonalds), Grimalice al bajo (parodiando a Grimace) y the Catburglar a la batería (resultado de mezclar el personaje de Hamburglar de McDonalds con un pseudo Peter Criss de Kiss).

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Para nuestra sorpresa no éramos para nada los únicos interesados ya que reunieron un gran número de público en el Studio B como era de esperar, ya que la siguiente actuación la iban a hacer en uno de los bares del crucero y no tendrían las mismas condiciones como en este escenario, mucho mejores. Lo que no tuvieron fue toda su escenografía, solo mantuvieron el “atril” de Ronald en forma de barbacoa, con efectos de humo, luces y algunas hamburguesas por encima. Al ser un tributo a Black Sabbath, Ronald hizo los números del cubo de agua de Ozzy (Ronald tiró al público confetti) y en botes de ketchup y mostaza tiró agua varias veces al público. ‘Organic Funeral’, ‘Sweet Beef’, ‘GMO Blind’, ‘Fried Pan’ o ‘Pair a Buns’ fueron alguno de los temas que sonaron siendo alguna de ellas adaptaciones de ‘Electric Funeral’ o ‘Iron Man’.

Concierto sin ninguna duda arriesgado y diferente, saliéndose de los demás a su universo particular (solo hace falta ver la banda). Gran papel interpretativo de Ronald, a nivel vocal y puesta en escena… nos gustaría decir lo mismo de sus compañeros, pero Slayer y Grimace ya tienen suficiente con tocar (sobre todo el segundo) con la indumentaria que llevan encima. Ojalá tuvieran más propuestas de fuera de Estados Unidos y llevar por el resto del mundo sus shows cada vez más perfectos y bizarros. Si tenemos otra oportunidad para verlos, repetiríamos, no hay duda.

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Con una gran sonrisa y pensando lo locos que estaban esos cuatro, salíamos del Studio B para descansar y con un poquito de culpa por habernos perdido el concierto de Lynch Mob que estaba en el Royal Theater, pero por suerte teníamos una segunda oportunidad el último día de festival.

11 de Febrero 2020

Encarando la parte final del festival, llegamos al cuarto día surcando los mares en el Independence of the Seas y desde Belize llegamos a Cozumel, donde nos bajamos a pasar la mañana, así que todos los conciertos que había en ese tiempo o ya los habíamos visto o iban a caer en el último día. Así pues, tras nuestro paseo mexicano volvimos a la actividad después de comer con otro plato mejor que el postre, la rueda de prensa de Thunder de nuevo en la arteria principal del barco, reunidos en la Royal Promenade junto a sus fieles seguidores que les hicieron algunas preguntas, de las cuales destacamos la confirmación de la banda que habrá disco entre finales de este año o inicio del que viene, gran noticia.

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Para comenzar con esta media jornada nos tocaba ir al Studio B donde nos esperaban otros hijos predilectos de la audiencia del MORC como eran Firehouse, predilectos ya que no vimos un lleno tan total del local con ningún otro grupo, fue algo exagerado. Quizá toda la gente quería celebrar con ellos el 30 aniversario del primer disco del grupo, que iban a tocar de forma íntegra y así tenían de expectantes a los allí presentes.

No es que tuviera mucho misterio el desarrollo del concierto 100% previsible por su naturaleza… ‘Rock On The Radio, ‘All She Wrote’, ‘Shake & Tumble’ y así hasta la docena de temas que conforman el disco, recordando épocas pasadas de los más incondicionales dándolo todo coreando y aplaudiendo todos y cada uno de los temas que iban tocando. ‘Overnight Sensation’‘Love Of A Lifetime’ y ‘Helpless’ pusieron el broche al show que disfrutaron todos.

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No sabemos los planes más inmediatos que tendrá el grupo, ya que van a llegar a una década sin editar nada nuevo. Quizá esta gira de aniversario les ha servido para ir cogiendo rodaje y se animen a entrar al estudio porque el estado en que se encuentra la banda ya hemos visto que es estupendo, veremos a ver que hacen…

Subimos a cubierta ‘modo gamberro on’ a asomar nuestro hocico por el escenario de la piscina, ya que era el turno de ver a Hardcore Supestar en la penúltima noche de festival. Su último disco You Can’t Kill My Rock n Roll y el buen recuerdo que teníamos de la última actuación del grupo que vimos en el Sweden Rock nos hizo querer verlos de nuevo, ya que queríamos pensar que habían dejado un poco de lado los conciertos lineales que nos parecía que estaban dando ultimamente.

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Nada más lejos de la realidad, nos ofrecieron justo eso mismo… Nos creamos muchas expectativas por el show tan arrebatador que dieron en el Sweden Rock, por otro lado lógico ya que estaban en casa, pero lo cierto es que aquí volvieron a más de lo mismo y mira que es difícil pero nos pareció la misma canción durante todo el concierto. Aún así, intentamos disfrutar todo lo posible con ‘We Don’t Celebrate Sundays’ fue muy celebrada como era de esperar, ‘Wild Boys’ o ‘Last Call For Alcohol’ entre otras. Temas quizá más adecuados para ver en sala ya que estando al aire libre y con viento, la contundencia de las guitarras de Vic Zino no llegaban a mucho, aunque no fue así con otras bandas y viento también había…

 Una pena encontrarnos a los Hardcore Superstar que vimos en Londres y que no supieron sacar toda la fuerza que pueden llegar a tener. Muy diferente fueron sus compatriotas H.E.A.T, los cuales nos ofrecieron otro tipo de show el último día de festival del que ya hablaremos. Esperemos que en próximas ocasiones los suecos nos hagan cambiar de opinión respecto a sus directos.

Faltaba poco ya para acabar la noche volviendo al Studio B ya que los míticos Raven estaban descargando su thrash metal primigenio ante los más duros de la audiencia. No pudimos verlos en la primera fiesta de presentación así que ahora era la oportunidad de ver a los hermanos Gallagher hacer gala de su leyenda de la NWOBHM.

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 Unos trabajadores incansables estos Gallagher ya que desde los 80 no han parado de editar discos a excepción de un parón de casi 10 años en los 2000 pero que sirvió para que volvieran con dos discos más. En el caso que nos ocupa hicieron lo que más o menos todos, un grandes éxitos de toda su carrera y repasando varios de sus lanzamientos. ‘All For One’, ‘Hell Patrol’, ‘Destroy All Monsters’ o ‘Chain Saw’ fueron algunos de esos indispensables que nos dejaron para el disfrute del sector más heavy del barco, quienes lejos de hacer ningún mosh sí disfrutaron y animaron entregados con cada uno de los temas.

Otros clásicos que podemos añadir a nuestra lista, aunque estos quizás si tengan más fácil pasar por España. Una banda más de esas que sentó las bases pero que nunca tuvieron la repercusión merecida, esperemos que sigan al menos así por muchos años más para hacernos disfrutar como lo hacen ellos encima del escenario.

Y ya sí, cerrábamos la penúltima noche con otra de las golosinas que nos dejaba el festival como son los canadienses Honeymoon Suite, que se sumaban a la lista de bandas con más de 30 años en activo. Ha sido otra de las bandas que en su camino lento pero seguro no ha parado desde su nacimiento a principios de los 80s y que recuperó Frontiers Music editando en 2009 Clifton Hill, pero no así su último trabajo hasta la fecha Hands Up de 2017. Desde éste y teniendo en cuenta su ritmo, aún es pronto quizás para esperar nuevo material, así que de momento nos conformaremos con lo que hay y con ver en directo a una de las bandas de hard melódico con más clase, más elegantes y más difíciles de ver actualmente.

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Les tocó poner el broche final de la noche en un escenario de la piscina que estaba lleno hasta la bandera, demostrando que los canadienses eran un grupo muy querido por la audiencia del festival. No hicieron ningún tipo de aniversario ni nada especial, así que de nuevo tuvimos un concierto de grandes éxitos repasando la carrera del grupo como ‘Say You Don’t Know Me’, ‘Wounded’, ‘Feel It Again’, ‘Lookin’ Out For Number One’ o las fantásticas ‘Burning In Love’ y ‘New Girl Now’ fueron alguno de los temas que disfrutamos al máximo y quedó constatado 100% que aunque tuvieran las mismas condiciones que Hardcore Superstar poco antes, esta vez todo sí sonó limpio y cristalino, excelente sonido para una excelente banda. Un cierre de auténtico lujo, aunque no les pueda perdonar que después de cruzarme un océano no me toquen ‘Love Changes Everything’… imperdonable…

Así finalizamos el penúltimo día de festival que nos dejaba despedía con un montón de intensas sensaciones y cero cansancio, pero había que descansar para afrontar el último día, que prometía superar a los anteriores y no sólo en lo musical, también era la despedida y había que darlo todo…

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Susana Manzanares / David Aresté