A mediadios del mes de Octubre se celebró en Tarragona el primer “Vintage & Food Turck Festival”, que reunió mercadillo de ropa vintage, dj’s, música rock,clases y demostraciones de lindy hop y la venida de los aclamados food trucks a la ciudad.

Texto y Fotos: David Aresté

Todo eso son las premisas que se anuncian cada vez que se celebra una edición del Palo Alto Market, el Van Van Gastronomada o el Eat Street en Barcelona, el Madreat en Madrid o el Contravan en Valencia…. pero en esto también Tarragona llegó tarde, un año más o menos…. pero bueno, lo importante es que ya estaban aquí y nada más y nada menos que se iba a celebrar en la remodelada Tarraco Arena Plaça durante tres días y entrada gratuita. El viernes 16 de Octubre tocó un grupo de jazz, pero el día siguiente tocó un habitual de la comarca y del bule bule local como es Enma Fernández que esta vez había dejado sus Fireballs en Barcelona y se había traído a sus Bayou Band, así que no había excusa y difundir un evento en el que estaba la música que nos gusta.

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Eso de entrada gratuita incitaba a ser algo de libro, así que evidentemente la cola para entrar era más que generosa entre curiosos, foodies renegados y los que habían elegido el festival como lugar de ocio durante el fin de semana. La cola lejos de ser hacia las entradas principales ( esas servían para salir ) nos llevaba hacia un lateral de la plaza donde ya comenzaban a aparecer algun stand y zona de descanso por quien quisiera salir fuera, no sabemos si el día anterior o a la hora de comer se acercaba alguien, pero no vimos a nadie mientras nosotros estuvímos haciendo cola ya que lo “importante” estaba dentro.

Como decíamos, el recorrido comenzaba por un mercadillo de varios puestos en los que encontrabamos zapatos, ropa, decoración, servicio de peluquería o ropa para  moter@s, resultaba la previa de lo que estaba en la “arena” de la antigua plaza de toros de la ciudad: los food trucks se dispusieron en todo el perímetro de la zona con un escenario a un lateral , hinchables para los pequeños acompañados por una máquina de palomitas y algodón de azúcar y una gran barra en el centro de la plaza también en formato circular, donde servían las bebidas de los tres días de festival.

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Al ser tres días de festival, se tenían que armar con una buena flota de food trucks para dar variedad y opciones alimenticias para todo el mundo así que nos encontramos con 20 caravanas que fueron desde hamburguesas, bocadillos, dulces, comida al vapor, vegana , pizzas o helados. Lejos de haber un sistema propio de monedas o tickets como en otros eventos, las compras se hacían de forma normal y corriente pidiendo y recogiendo el pedido a medida que llegaba la gente a los puestos. La afluencia de gente entre fue constante al menos el día que nosotros estuvimos, pero vimos alguno que trabajó más que a destajo como por ejemplo Eureka Street food con su comida de fusión, La internacional con su innovadores nidos de patata, la fusión de la Umami Caravan o los sandwich gourmets de Kaixito…. para rematar la comida los dulces también tuvieron su espacio como “Fabulous Luigi” y sus helados, Lolita street food con sus crepes y churros ( de los últimos en cerrar el sábado ) y el sold out de las entrañables Martina Sweet Cakes.

Después de haber dado rienda suelta a nuestro instinto más foodie, el concierto de Enma Fernández and the Bayou Band amenizó la noche y el paseo por todo el recinto junto a una demostración bastante numerosa de lindy hop. El grupo sigue siendo de versiones, pero quizá no tan directo como cuando va con sus Fireballs, esa noche nos ofreció un repertorio más amplio de Jazz, Blues, Swing, Rhythm’n’blues con ciertos aires y regusto a New Orleans. Algunos de los temas que interpretó la banda fueron: “High School Confidential”, “No particular place to go”, “Whole lotta shakin’ goin’ on ” o “Great balls of fire” coronado con un estruendoso y electrificante medley arrastrando las últimas fuerzas de los allí presentes.

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Aunque no tenían el equipo apropiado mantuvieron un buen sonido aunque los focos que tenían no servían de mucho por no ser los apropiados y no estar en una sala, aunque bien es cierto que con el humo si que conjuntaban minimamente. Como era de esperar, el centro de atención fue Enma y su destreza innata de tocar el piano, una pena que no llevase su hermano vintage para poderse subir encima de él y hacer todas las peripecias que hace con él, pero si que tuvimos alguna “acrobacia” que ya estábamos acostumbrados a ver. Nos quedamos también con la gran pegada de Roberto Olori y el gran Carlos Navarrete a las seis cuerdas, que según supimos hacía una sustitución.

Sin duda fueron los más adecuados para esta primera edición poniendo todo el mundo a bailar y poner la música de fondo para esos últimos momentos del segundo día de festival… Aunque también es justo decir que hubiesen pegado mucho más algunos otros como los siempre efectivos Ivory ( no habrá nadie más vintage que ellos en toda la provincia ) y los veteranos Chicanos con su lista interminable de versiones.

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Pasaba la medianoche, no había concierto, muchos food trucks cerrados o con sold out con la excepción de los ducles que veían como menguaban sus crepes y helados delante de los más golosos allí presentes.A los días de celebrarse el festival se supo que pasaron por el recinto alrededor de 24 mil personas, dejando claro que en Tarragona también interesan los food trucks, y que aprovechando el tirón y como era de esperar, habrá una segunda edición a finales del mes de Febrero… Esperemos que si siguen una periodicidad, lleguen a las mismas condiciones de repercusión de sus compañeros en Barcelona o Madrid y que a nivel más general, los food trucks y la música en directo en grandes recintos son una buena combinación.

Texto y Fotos: David Aresté

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