Kvelertak + Skeletonwitch – 26 de Noviembre’16 – Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)

Cuando uno mira alrededor no puede más que sentir cierta desesperación e inquietud al ver cómo los festivales de metal más grandes de Europa siguen confiando en las bazas que hace 30 años ya llenaban estadios. Claro, a todos nos gustan Iron Maiden, Judas Priest, Metallica… ¿Pero qué pasará cuando estás bandas ya no estén? Porque afrontémoslo, un día estas bandas ya no existirán. Gran parte de este fenómeno se debe al propio gran público, dispuesto a desembolsar la cantidad que se le pida por ver a este tipo de bandas por enésima vez, pero incapaz de pagar una cuarta parte o menos por mover el culo e ir a una sala a ver bandas jóvenes que tienen la madera para liderar el movimiento cuando llegue su momento.

Texto y Fotos: Edko Fuzz

Porque no se puede negar: bandas como Ghost o Kvelertak, guste o no, son el futuro de un género que nació para ser joven, pero que lamentablemente se está quedando anquilosado en el pasado. Es por eso que el que escribe se sorprendió al comprobar que a. La sala Razzmatazz 2 no estaba llena hasta los topes para ver a Kvelertak presentar su fantástico último disco en Barcelona, y b. La media de edad de los que acudieron a tan magno evento no se corresponde con la que debería ser, que es la de jóvenes chavales apoyando a las bandas de su generación para hacerlas crecer, como hizo en su día la gente que sí fue a Razz 2 con bandas de hace años.

Abrieron la velada, puntualísimos, los americanos Skeletonwitch con su salvaje receta que mezcla thrash y death a partes iguales. La banda está presentando a su nuevo cantante, Adam Clemans, y su nuevo EP, "The Apothic Gloom" (2016). La descarga empezó con "Burned From Bone" y ya no hubo tregua hasta el final. Skeletonwitch no quieren tomar prisioneros, así que directamente, arrasan con todo. Su propuesta no se caracteriza por los matices y detalles, si no por el asalto sónico que te peina para atrás.

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Y es que con temas como "Well of Despair", "Gorge Upon My Soul" o "Infernal Ressurrection" poco se puede discutir: dobles bombos incesantes, muralla de guitarras y la voz gutural de Clemans dominando el cotarro. La sala se iba llenando poco a poco, pero Skeletonwitch tuvieron un buen apoyo de los fans que no se quisieron perder la descarga de los de Ohio. Es de agradecer que la banda que encabeza la velada permita a los teloneros hacer un set casi completo y con el sonido a toda pastilla. Hasta trece canciones desgranó la banda de Scunty D. y N8 Feet Under en Razz2: un señor set que culminó con "Red Death, White Light" de su último EP y que dejó a la sala noqueada.

Pocos minutos después, la sala ya presentaba unos buenos tres cuartos de entrada para presenciar el inicio de la descarga de Kvelertak, que venían presentando su fantástico tercer disco "Nattesferd" (2016). Con un juego de luces muy imaginativo, la banda empezó a descargar "Dendrofil For Yggdrasil", el tema que también abre su último trabajo, con la aparición estelar del vocalista Erlend Hjelvik en plena forma física y con una máscara de búho con luces. La noche prometía.

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La estampa de Kvelertak en escena es impactante, pues la banda cuenta con seis miembros, cinco de los cuales están en primera línea del escenario. También es curioso que solo Hjelvik presenta un look ‘metalero’ al uso, con pecho descubierto y largas melenas. El resto de componentes cuenta con looks que recuerdan a los Gluecifer de la primera época (pelo corto, camisas) o a cosas un poco más punk. Hay que reconocer que hasta en esto se salen de la norma. Como ya suele ser costumbre, el sonido de la sala no acompañó demasiado, pero eso no fue obstáculo para que el público se dejara el alma en "1985" y "Mjød", en una auténtica exhibición de poderío de la banda.

Y es que si tuviera que resumir lo que transmiten Kvelertak desde un escenario con una sola palabra, esa sería "poderío". Nadie en el escenario está quieto, siempre está sucediendo algo. Maciek, Vidar y Bjarte blanden las guitarras en el aire, cantan y se dejan la piel en cada compás con una energía digna del rock escandinavo de finales de los 90, género donde Turbonegro, clara influencia de Kvelertak, eran principales representantes.

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Por supuesto, "Nattesferd" tuvo amplia representación en el setlist con temas como "Bronsegud", "Ondskapens Galakse" o "Berserkr", pero en su primera visita a la ciudad como cabezas de cartel, Kvelertak nos regalaron también muchos temas de sus anteriores trabajos como "Nekroskop", "Evig Vandrar", "Månelyst" o "Bruane Brenn". Se hace difícil escoger un momento álgido del show, porque una vez empezó, el tren de mercancías sin control no frenó ni un segundo. Es cierto que la banda se gusta en los momentos de más desarrollo instrumental del último disco, pero el público vive esta noche con la intensidad que requiere una noche que se recordará durante años.

Porque es que, al fin y al cabo, lo que presenciamos esta noche de Noviembre en Razzmatazz 2 fue la presentación de la candidatura de un pedazo de banda como Kvelertak a ocupar la primera línea del metal mundial. Están en su mejor momento: tienen el look, el carisma, la actitud, las canciones y los fans. Lo dan todo sobre el escenario desde el primer segundo al último sin dar respiro a nadie y arrastran al público, que no se puede resistir ni aunque lo quisiera. Un resúmen de todo ello son los dos últimos temas que la banda nos regaló tras un breve parón: "Nattesferd" con su larga intro y explosión de sonido, y una festiva "Utrydd dei svake" que acaba con los miembros de la banda (excepto el pobre Kjetil Gjermundrød, encadenado a su batería) subidos a las dos barras de bar a ambos lados de la sala, intercambiando guitarrazos y sonrisas con un público totalmente desatado.

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Kvelertak LO TIENEN. Ya solo es cuestión de que todo aquél que se considere fan del género preste un poco de atención. El futuro está ante sus narices.

Texto y Fotos: Edko Fuzz

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