Siempre es dificil cubrir toda la oferta musical de la capital, pero esta vez las opciones estaban claras, ya que Los Brazos estuvieron presentando su último disco “Gas” en la Sala Boite Live y no podíamos dejar escapar la oportunidad de ver a uno de los grupos más en boga de estos últimos meses de la escena nacional.

Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares

Honestamente, para nosotros los dos primeros discos del grupo (“Delay, 10 classic tracks” y “Welcome to los brazos”) pasaron totalmente desapercibidos, y no ha sido hasta este “Gas” y el gran trabajo de Rock Estatal Records que les ha hecho posicionarse donde verdaderamente se merece el grupo, o al menos comenzar en un nivel visible para gran parte de la audiencia. Aun así, echándole un par (será el arrojo bilbaíno) se fueron a recorrer América con lo puesto presentando su material aunque fuese poco y a nivel nacional ya han llegado a los 400 conciertos en poco más de tres años tal y como nos comentaba su cantante Willy en la entrevista que les hicimos días antes del concierto.

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Como decíamos, teníamos donde elegir en la noche del 29 de Enero pero al final nos plantamos en la Boite Live a las 23h que fue cuando comenzó el concierto de este power trío bilbaíno, que ya comenzó con una entrada más que generosa y acabó aún mejor. Siguiendo la tradición, ”Fearless woman” que abre el último disco del grupo fue la primera en sonar y caldear el ambiente de una gran noche que estábamos a punto de vivir. No hubo ninguna complicación en el setlist del concierto ya que tocaron enteros tanto el último como el anterior disco salvo los últimos temas, un tema inéidto y tres versiones que formaron un repertorio de casi 20 temas que se fueron a la hora y media de duración. Destacamos la interpretación de “Randall”, la incendiaria “Say my name”, la fiestera “Not my Kind” o la potente “Black Sheep” por decir alguna mientras que del primero nos quedamos con temas como “Where to go” , “The rain”, “Juice”.

Un show crudo, visceral, directo, rockero… que te despierta, que te anima y te divierte y que sonó todo durante toda la noche realmente bien y de una forma potente, no podemos decir lo mismo del juego de luces totalmente incoherente y saturado por momentos. Por otro lado es marca de la casa el panel de leds de atrás del escenario donde lucieron animaciones y varios logos del grupo, dándole un toque vistoso al show.

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Aunque solo son 3, llenan todo el escenario y dos, y tres… tablas y más tablas que demuestran la gran ligereza, complicidad, amistad y buen rollismo que transmiten los componentes de la banda. En el fondo y sin despeinarse Alberto Chamorro disfrutó y le pegó a los timbales como nadie, Txemi Gandara al bajo hizo de segundo guitarra, de bajo y de cualquier cosa… con la fama que tienen, no parecía bajista… no paró ni un momento, de transmitir lo bien que se lo estaba pasando y de hacer multitud de técnicas. El piloto de este avión es Guillermo “Willy” Gutiérrez que con su santísima trinidad formada por una Telecaster, una Gertsch y una Les Paul hizo vibrar del primer al último asistente concierto.

Como pasa en los directos, todo subió de intensidad… hasta la voz del propio Willy, con mucho más cuerpo y tripas que en disco ( y eso que cantaba con la púa metida dentro de la boca ) que mezclada con la forma sentida de tocar la guitarra nos recordaba a un tal Bonamassa, pero claro, Willy no lleva traje. Elegancia es otro de los adjetivos que podemos atribuir a un concierto de Los Brazos, ya sea por su puesta en escena o el feeling que desprenden tocando, es por las versiones que eligen que lejos de estar más que sobadas, nos ofrecieron una “Baby please don’t go” de los Them muy vacilona, la majestuosa y aclamadísima “Free bird” de los Lynyrd Skynyrd y para acabar “La grange” de ZZ Top unida con “The Hunter” de Albert King para un gran fin de fiesta.

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Resumiendo, como en muchos aspectos de este país…. si alguien que toca como Willy viene de fuera y se llama Joe Bonamassa ya le proclamamos el nuevo mesías del blues, en cambio como es de Bilbao pues a ganarse un buen concierto y si todo viene de cara llenan la sala donde estén. Suponemos que todo llegará, como les ha llegado…. con esfuerzo, con trabajo y divirtiéndose tocando en un escenario que es lo que hacen, seguro que así mola más. No os perdáis a uno de los cañonazos más en forma del rock nacional, avisados estáis.

Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares