Viajamos casi dos décadas atrás para revisitar un clásico de Neurosis y el primero de su discografía que escuché: A Soon that Never Sets, publicado en 2001, justo después de otros dos álbumes que ya eran difíciles de superar, Through Silver in Blood y Times of Grace, llegando así a su punto álgido como banda.

Quim Torres

Bajo la producción del magnífico Steve Albini, este séptimo lanzamiento tiene muchas particularidades, entre ellas, que se complementa con un film que publicaron poco después y que cubre toda la duración del disco con imágenes terriblemente subjetivas y sublimes, llenas de psicodelia y oscuridad, lo que convierte este álbum en toda una obra de arte audiovisual.

Neurosis inicia este viaje hasta el Sol con un espacio atmosférico y angustioso, que me recuerda a la misma sensación que tengo cuando la nave de 2001: A Space Oddissey se adentra en el agujero de gusano y viaja más allá de Júpiter. Después entra “The Tide” con esa primera mitad suave y onírica que rompe con un riff mítico, donde Steve Von Till y Scott Kelly nos hablan de unas voces que están más allá de nosotros, de unas almas que nos han dejado, para formar parte del cosmos. “From the Hill” se adentra aun más en este paisaje completamente onírico, caminando a paso lento pero con un increíble esfuerzo por avanzar, sensación que resume muy bien la penúltima estrofa de la canción: My feet of clay lead me on / Through the void and far beyond / To demonstrate my Will and path / To embrace the Wolf in her glory. Con esta fuerza llegamos al ver el Sol que nunca se pone, con un inicio que se quedó grabado en mi mente durante bastantes días después de escucharlo por primera vez, y a través de ese antiquísimo Sol viajamos a tiempos pasados.

La creación de una atmósfera es constante y dedicada y en este disco podemos encontrar algunos de los riffs más oscuros, terribles y angustiosos de todos los tiempos. El viaje astral continúa así con “Falling Unknown”, donde la angustia es ya casi claustrofóbica y no se libera hasta que empieza la lenta caída al final de la canción, con un mantra en largo crescendo que te va llenando poco a poco hasta ponerte los pelos de punta. En “From Where Its Roots Run”, la caída nos lleva a un tiempo remoto, un tiempo mitológico, a través de ritmos primitivos y recitando el poema “Hávamál” dónde el dios Odin se describe sacrificándose a sí mismo para sí mismo, colgándose del árbol Yggdrasil durante nueve días.

“Crawl Back In” es seguramente la canción más bonita y melancólica de Neurosis, lo que podría ser una especie de historia de desamor dentro de la vasta inmensidad del cosmos. Un cosmos que nos vuelve insignificantes y hace que finalmente nos perdamos en la nada, aunque el fuego de “Watchfire” nos deje entrever un atisbo de esperanza y de voluntad.

A los numerosos instrumentos que han ido creando sutiles matices a través del disco ahora se unen las campanas para anunciar el final con “Resound” y “Stones From the Sky”, los últimos pasos que nos liberan de este sueño lleno de recuerdos, visiones, sentimientos y misterios existenciales, con un final que acaba en la eclosión del éxtasis y una caótica vuelta a la realidad, que nos deja con esa sensación de no saber a dónde ir.

A Sun That Never Sets es una obra magna que ha pasado a la historia del Rock y Metal, pasando a su vez por innumerables estilos como Doom, Post o Progresivo, entre muchos otros, que hacen que esta obra pueda ser transversal de una manera magistral.

https://www.youtube.com/watch?v=Vi3X7dS_jO0

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