Pristine + Mamvth – 26 de Enero 2020 – Sala Rockville (Madrid)

Aunque sobre un domingo noche la sombra del lunes era más que palpable, había que sacar las últimas fuerzas del fin de semana y acercarse a ver a Pristine, que presentaban su último disco Road Back To Ruin y los noruegos son siempre un enorme plan, aunque sea domingo.

Texto: Susana Manzanares
Fotos: David Aresté

Concierto con sabor agridulce, ya que este de Pristine era el último que programaba Red Sun Barcelona, promotora catalana que decidió hace unas semanas nos comunicaba el paro su actividad después de 8 años trayéndonos grandes nombres del rock, Stoner y del blues/rock más pesado, dejándonos grandes noches para el recuerdo con bandas como Sasquatch, Honeymoon Disease, Powder for Pidgeons o La Chinga entre tantísimos otros… Además, fueron ellos mismos también quienes trajeron a los propios Pristine por primera vez en gira propia cuando presentaron su anterior Ninja.Gracias por su trabajo y esperamos que estén de vuelta algún día.

Esta vez en Madrid los acompañaban los locales Mamvth, banda que comenzó a andar hace unos 3 años y que tienen en ciernes la edición de su primer disco llamado The Fog, del cual nos ofrecieron gran parte temas esta noche. Su estilo se basa en un potente blues rock con pinceladas Stoner liderado por Law y el portento de voz del que es poseedora y que nos dejó a todos asombrados.

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‘Your Home’, ‘The Hunter’ o ‘Show Me The Way’ -primer single de este debut- fueron algunos de los temas que sonaron y comenzaron a ponernos en situación para lo que vendría después. David Arca a la batería marcaba el ritmo de las canciones apoyado por Jesús al bajo y Karlos ofreciendo los riffs y solos de guitarra rodean a Law, que resultó ser la sorpresa de la banda con un chorro de voz infinito que desvela su gran potencial. Sumado a la predisposición de la banda y su implicación y cercanía con el público esperamos que concierto tras concierto adquieran con facilidad un estilo personal, la base ya la tienen, y puedan despuntar muy pronto en la escena nacional así que, les seguiremos la pista.

 Parón para el cambio de equipo que nos sirve para poder valorar un poco nuestro estreno en la Rockville, hasta ahora desconocida para nosotros. Con un escenario libre de humos (no del público por supuesto, sino de la dichosa máquina de humo tan de moda últimamente en tooodos los conciertos) y suficiente luz aunque más en el centro que en los laterales, nos acomodamos al entorno con quizá el único inconveniente de que la P.A queda más bien atrás de las primeras filas y desde ahí no se aprecia con la nitidez óptima lo que se está tocando.

Por lo demás, a nivel espacio, el hecho de tener una especie de grada lateral para sentarse le dota a la sala de cierta comodidad y el escenario casi a pie de público da una sensación de proximidad con el artista viviendo en primera persona el concierto, tal y como nos pasó con Pristine. No todo son peros, una sala pequeña tiene su encanto y muchas ventajas, y el hecho de tener al grupo tan cerca hace que vivas todo el concierto con total intensidad, un concierto como los de Pristine por su propia naturaleza son disfrutables al máximo, ellos lo viven y a un palmo de ellos tú, lo vives más. Así quedó de impactante un sensacional ‘Cause And Effect’ que nos regaló Heidi con Gustav al bajo para que Espen nos diese un golpe certero en medio del alma y nos levantase todo el vello con un solo desgarrador… sin duda fue el momento de la noche…

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La banda había salido sin aderezos de ningún tipo a excepción de una alfombra, para comenzar con el tema que da título a ese nuevo disco Road Back To Ruin. Tras él, alrededor de 15 temas para disfrutar de la elegancia y la potencia de los noruegos, la mezcla de la visceralidad y energía inagotable de Heidi y la psicodelia y sentimiento de Espen conforman la esencia del grupo. Ya se sabe que la experiencia es un grado y cada vez se hace más notable y evidente lo compacta que está la banda, capaz de ofrecernos en un sólo tema un sinfín de matices y detalles haciendo que cada uno nos parezca aún mejor que el anterior, y cuando crees que no se puede superar ya suena otro tema más y lo hace.

La anterior vez fue en la céntrica Boîte Live y no es que tuvieran un gran nivel de afluencia de público por desgracia y tampoco fue un punto a favor que además cayera entre semana. Que ahora cayera en domingo podría haber desanimado a más de uno, pero lejos de eso, ya se sabe que se recoge lo que se siembra y esta vez había por lo menos el doble de público para ver a los noruegos. Una progresión lógica y razonable pero aún insuficiente para lo que se merecen, sigue siendo un difícil día el domingo así que esperemos que a la próxima vaya la vencida y todos los astros confluyan para un sold out….

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Mucha clase, mucha intensidad, mucho buen hacer. Con infinita más calidad que otros grupos del estilo mucho más mediatizados -a quienes incluso han teloneado- pero quizá no tan accesibles, son demasiado especiales… Pristine se merecen mucho más, confiamos que tengan mucho más. No les importa ir poco a poco ganando adeptos a su ritmo, pausado pero firme, disco tras disco…  Si aguantan esa fórmula ojalá que la próxima vez que vengan ya seamos muchos más en la sala. Estaremos ahí para comprobarlo.

Texto: Susana Manzanares
Fotos: David Aresté