Download Festival – Sábado 24 de Junio ’17 – La Caja Mágica, Madrid

Se presentaba por delante la tercera y última jornada del festival, con un cartel más que interesante, que hizo que el cansancio poco importara y acudiésemos con todas las ganas y fuerzas posibles a disfrutar por último día de lo que el Download Festival podía ofrecernos.

Alberto López
Fotos: Alfredo Arias

La primera banda que teníamos marcada en la agenda era Iced Earth, quienes venía con nuevo plástico bajo el brazo, y que mediada la tarde hacían acto de presencia en el Main Stage 1. Tal cual arranca “Incorruptible”, su reciente lanzamiento, así arranco también el concierto. “Great Heathen Army” fue buena piedra de toque para que Schaffer y los suyos terminasen de ajustar un sonido que de primeras fue algo deficiente pero que enseguida se corrigió.

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No tardó mucho en llegar una de sus canciones más queridas, y es que “Burning Times” siempre levanta al público de la mejor manera posible. Y esta vez no fue una excepción, mostrándonos a un Stu Block completamente integrado en la banda, algo que no era tan evidente la última vez que tuve la ocasión de verles, y en un estado de forma vocal realmente bueno. “Declaration Day” estuvo más que correcta para dar paso a dos trallazos antiguos como “Pure Evil” y “Vengeance Is Mine” con los que encandilaron a todos los allí presentes. Schaffer nos volvía a demostrar, una vez más, que como guitarrista rítmico no tiene precio.

“V” y “Seven Headed Whore”, que fue la primera vez que la tocaban en directo, demostraron que los temas más recientes encajan perfectamente.No hubo más temas de su novedad discográfica, quizá lanzada demasiado recientemente para arriesgarse a meter más en el set list, sobre todo tratándose de un festival, así que siguieron ofreciéndonos un repaso a toda su trayectoria. Los puntos álgidos de su actuación no fueron otros que “I Died For You”, “My Own Savior” y, por supuesto, “Watching Over Me”, tema estrella con el que cerraron su concierto, con todo el público cantando al unísono y disfrutando al máximo.

Cinco minutos después ya estábamos frente al Main Stage 2 para disfrutar de los noruegos Kvelertak, quienes salieron a darlo todo desde el primer momento. Su vocalista, Erlend Hjelvik, salió ataviado con una máscara de búho, y sin más preámbulos enlazaron “Dendrofil For Yggdrasil” y “1985”. Una lástima que el mismo aire que nos daba un respiro del sofocante calor hiciese que el sonido de los de Stavanger no fuese el mejor, ya que cuando soplaba se producían esas incómodas idas y venidas sónicas tan típicas de eventos al aire libre. Lo compensaron con una entrega absoluta. Repletos de energía desgranaban riff tras riff mientras no paraban quietos, liderados por un Erlend que lanzaba botellas de agua al público y bajaba constantemente del escenario para animar el cotarro.

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Con su característico estilo, mezclando influencias tan dispares como las que mezclan, siguieron con “Mjød” y “Månelyst”, dos clásicos ya de sus repertorios, que sonaron realmente contundentes y dieron paso a la magnífica “Berserkr”, con sus brutales cambios de ritmo.

“Evig Vandrar”, “Blodtørst” o “Ondskapens Galakse”, con ese cierto aire country, fueron sonando una tras otra, sin pausa y levantando cada vez más el ánimo de los asistentes, que crecían en número según transcurría su actuación. “Bruane Brenn” y “Kvelertak” sirvieron para poner fin a una actuación que nos hizo disfrutar y en la que supieron sobreponerse a un sonido un tanto precario a base de actitud.

No había tiempo que perder, la siguiente parada era uno de los grandes atractivos del cartel. Ni más ni menos que los suecos In Flames. Hace ya unos años que cada vez que In Flames saca disco o se embarca en una gira, se oyen las mismas voces que les acusan de haber cambiado, de no ser los mismo, que si comerciales, que si sus directos son cada vez menos orgánicos, etc, etc… Pues sí, señores, In Flames no son los mismo que hace 20 años, ni ellos pretenden serlo. Han ido evolucionando su música hacia terrenos más melódicos, cierto es, pero sin perder un ápice de calidad. Tienen disco más acertados que otros, claro, como cualquier banda que lleva tanto tiempo, pero siempre han mantenido una identidad, y está claro que sobre gustos no hay nada escrito, pero una cosa en que no te guste el nuevo rumbo que han tomado, algo totalmente lícito, y otra que por ese motivo nos creamos con licencia para despotricar y dilapidar un trabajo tan fácilmente. Allá cada uno, pero a mí personalmente me encanta poder disfrutar de “Battles” tanto como de “Whoracle” o “Clayman”.

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Dicho esto, In Flames volvieron a sentar cátedra, demostrando que están en un estado de forma espléndido, cosa que quedó claro nada más empezar con “Wallflower”, de su último trabajo. Sus detractores no debían andar por allí, ya que en un momento se metieron al público en el bolsillo. Brazos en alto, botes y coreos desde el minuto uno.

“Alias” y “Before I Fall”, también de su polémico “Battles”, no hicieron más que refrendar lo comentado. Potencia, la justa melodía cuando tocaba, y mucha precisión y calidad sobre el escenario. Quizá Anders estaba algo más justo de voz que la última vez que les vi, pero nada alarmante, ni mucho menos, solo en ciertos breves momentos le vimos un poco forzado.

“Leeches”, “All For Me” y “Where The Dead Ships Well” fueron las siguientes en caer antes de llegar a una de las mejores partes de todo el festival, que no fue otra que escuchar de seguido “Only For The Weak”, “Cloud Connected” y “Deliver Us”. ¡Casi nada! La gente gritaba, saltaba, agitaba sus melenas, cantaba y disfrutaba al máximo mientras en el escenario todo sonaba rozando la perfección.

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Si hay que poner un pero lo encontraríamos a continuación, y es que después de semejantes temazos, después de semejante derroche, cualquier cosa que venga detrás sabe a poco. Y eso es lo que ocurrió con “The Truth”, “Paralyzed” y “The End”. Sonaron igualmente bien, pero no alcanzaron las mismas cotas de éxito.

Aunque volvieron a la cima con un “Take This Life” absolutamente demoledor para cerrar un grandísimo concierto, de los mejores del festival, sin lugar a dudas.

Nuestra intención para la siguiente hora era dividir el tiempo entre el escenario 3 y el Main Stage 2, entre Apocalyptica y Ministry, pero en cuanto nos acercamos a ver a los fineses nos encontramos otra vez con el problema de una lamentable potencia de sonido, que hacía que desde la posición que conseguimos alcanzar, ya que en un momento se había congregado una buena cantidad de gente, no se oyese prácticamente nada más que rasgados ininteligibles de los cuatro cellos. Así que, tras intuir, más que otra cosa, el “Enter Sandman” de Metallica, decidimos irnos directamente a Ministry, que en ese momento estaban comenzando con “Psalm 69”. La banda liderada por Al Jourgensen, tras tres años de parón, sigue en un gran estado de forma, con ese estilo áspero e industrial que tan bien definieron hace ya muchos años.

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Fieles a su estilo contestatario, fue la única banda de todo el festival que en las pantallas situadas a ambos lados del escenario no proyectó imágenes del propio concierto, si no que prefirieron ofrecernos una buena dosis de mofas a Trump y fragmentos de guerras y barbaridades en las que ha estado inmerso Estados Unidos. “PermaWar”, “Punch In The Face” y “Antifa” fueron las siguientes en sonar, y nos demostraron que el bueno de Al se ha rodeado de una banda más que solvente en esta nueva etapa, destacando por encima de todos el bajista Jason Christopher, quien estuvo de sobresaliente toda la actuación. El show fue para no parar quieto ni un momento, y es que cortes como “Rio Grande Blood”, “Señor Peligro” o “LiesLiesLies” no daban respiro alguno, y aunque Jourgensen no está en su mejor momento en cuanto a voz, sigue siendo un frontman tan carismático como siempre.

El rodillo seguía pasando por encima de nosotros, y aunque nos hubiese gustado quedarnos hasta el final de su actuación, visto lo que ocurrió con SOAD el día anterior, en cuanto sonó el clásico entre clásicos de Ministry, “Just One Fix”, que coreó todo el recinto, pusimos rumbo al Main Stage 1 para el plato fuerte de la noche: Prophets Of Rage. A priori quizá fuesen el cabeza de cartel más flojo de todo el festival, a posteriori fueron los grandes vencedores, poniendo patas arriba La Caja Mágica desde el minuto 1 con un concierto espectacular.

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La aglomeración de gente frente al escenario era grande, pero no tanto como con SOAD la noche anterior, algo que agradecimos. Teníamos miedo que ocurriese lo mismo con el sonido, pero en cuanto empezó a sonar una alarma antiaérea, con algo de retraso debido a problemas con la batería, salieron todos ellos puño en alto y los primeros acordes de “Prophets Of Rage” de Public Enemy nos golpearon el pecho, tuvimos claro que no iba a haber ningún problema parecido. ¿Por qué? ¿Por qué unos contaron con una potencia que otros no? Pregunten a la organización. No teníamos tiempo para encontrar esas respuestas, ya que Chuck D y B-Real, ataviado con gafas de sol y pañuelo palestino en la cabeza, nos estaban abrasando con sus versos, mientras que Tom Morello empezaba a demostrar su maestría a las 6 cuerdas. Por no hablar de la base rítmica formada por Tim Commerford y Brad Wilk, y del apoyo de Dj Lord. Todo sonaba a la perfección y la gente estaba disfrutando al máximo. El recinto se convirtió en una auténtica fiesta que duró cada minuto de cada tema que tocaron.

“Testify”, “Take The Power Back” y “Guerrilla Radio” sonaron del tirón, y dejaron claro que los temas de RATM eran los más esperados de la noche. Sin desmerecer al resto, que tuvieron una gran acogida igualmente, es cierto que cuando caían los de la banda de Morello y Wilk, la temperatura subía y el movimiento entre la gente se acrecentaba. Tom seguía con su recital, derrochando clase por todos lados y demostrando porque se le considera uno de los guitarristas más influyentes en cuanto a las nuevas tendencias musicales se refiere. B-Real, que se dirigió a nosotros en castellano prácticamente todo el concierto, dada su ascendencia latina, nos anunciaba que tocaba un tema propio, del futuro álbum de la banda que se publicará el 15 de septiembre. “Unfuck The World” no desentonó en absoluto, y junto con “The Party’s Over”, no puso los dientes largos de cara a este nuevo lanzamiento.

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“Bombtrack” nos voló la cabeza, mientras que el solo que se marcó Tom Morello con los dientes en “FIght The Power” nos dejó boquiabiertos. Además, pudimos ver que tras la guitarra llevaba escrito un mensaje que no dejaba lugar a dudas: “FUCK TRUMP”.

Llegó el momento locura del concierto, en el que se marcaron un extenso medley que incluyó temas raperos de los 90 como “Harder Than You Think”, “Inside In The Brain”, “Bring The Noise” o “Jump Around” entre otros. Enlazaron el medley con “Sleep Now In The Fire” para dejar lugar al momento más emotivo del festival, sin lugar a dudas: Tom Morello arrancaba con los primeros acordes del “Like A Stone” de Audioslave, mientras que giraba el micro hacia el público y se retiraban hacia los lados del escenario. De esta manera quedó como única iluminación un foco de luz blanca que caía sobre el solitario micrófono, mientras el público ponía la voz a este precioso homenaje a Chris Cornell. Para hacer el momento todavía más mágico, del cielo cayeron tímidas gotas de lluvia que cesaron breves instantes después. Increíble.

Traes el emotivo momento continuó la fiesta con mayoría de cortes de RATM como “Know Your Enemy”, “Bullet In The Head” o “Bulls On Parade”, solamente interrumpidos por el “How I Could Just Kill A Man” de Cypress Hill, hasta llegar al final que todos estábamos esperando. Y es que no había otra forma de terminar aquello que con el “Killing In The Name”. No hay palabras para describir lo que allí se vivió en aquel momento. Fue absolutamente impresionante, y con ello cerraron una actuación para el recuerdo dejándonos con ganas de más y erigiéndose como auténticos vencedores del festival con diferencia.

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Tras esto, las fuerzas eran nulas, era imposible superar semejante subidón, así que de camino a la salida, disfrutamos de unos cuantos temas de NOFX en el Main Stage 2 y así pusimos punto y final a un Download Festival que, aun con todo, disfrutamos de lo lindo.

Alberto López
Fotos: Alfredo Arias

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