Geoff Tate fue cantante de la banda Queensrÿche. Con él vivieron sus épocas más gloriosas y por qué no decirlo, la debacle de una de las bandas más prometedoras que llegó a consagrarse y llegar a lo más alto, para luego caer en picado en una sucesión de álbumes muy por debajo de sus grandes obras maestras. La etapa de Queensrÿche con Tate se asemeja a una campana de Gauss, donde en el tramo ascendente se encuentra “Rage for Order” y en la cresta están “Operation:Mindcrime” y “Empire”, desembocando la curva en un descenso vertiginoso tras “Promise Land”, el último gran disco de la era Tate. De los 6 discos posteriores a “Promised Land” se pudiera rescatar algo potable, pero ninguno está a la altura de sus obras maestras.

Toni Marchante

La carrera en solitario de Geoff Tate ha estado más en línea de estos seis trabajos mencionados y es por ello, que el gran vocalista americano tuvo la genial idea de realizar una gira en salas pequeñas, con su banda, interpretando al completo la que es sin duda la gran obra maestra de Queensrÿche “Operation:Mindcrime”. Visto el éxito de ese tour, ahora repite formato realizando una gira interpretando al completo dos grandes álbumes de Queensrÿche: “Rage for Order” y “Empire” de los cuales vamos a dar buena cuenta aquí. Ambos discos tienen en común que lo conforman once canciones y la formación. Con Geoff Tate, uno de los mejores cantantes que ha dado el metal, Chris DeGarmo con su maestría a la guitarra y en la composición que tras abandonar la banda esta entró en decadencia, Michael Wilton que compone el otro lado a la guitarra, siembre bien compenetrado con su compañero, Eddie Jackson al bajo, siempre elegante y contundente y Scott Rockenfield a la batería, todo un espectáculo.

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RAGE FOR ORDER

Hablando de “Rage for Order” primero debemos situarnos en el contexto del año en que se editó: 1986, un momento en el que en Heavy Metal estaba en plena efervescencia, donde tras la irrupción de la banda en 1983 con el tema “Queen of the Reich” editado en formato EP llamó la atención de todo el mundo, posibilitando su primer Lp “The Warning”. Todo el mundo esperaba con expectación la nueva obra de estas promesas de Seattle. El resultado fue “Rage for Order”, un álbum para muchos extraño, donde la banda daban un giro inesperado a su imagen y a su música, con una estética heavy-new romantics, tal y como se pueden ver en las fotos de la contraportada y la introducción de componentes electrónicos y sintetizadores en la música.

El cambio de dirección inicialmente defraudó a una parte de los fans, otros muchos se convencieron en la escucha y algunos se sorprendieron positivamente ante la nueva oferta. La conclusión es que “Rage for Order” es un buen álbum, donde prima la valentía de la banda por sacar algo nuevo intentando acercarse a las modas, pero que a la vista de la respuesta obtenida por el público y a la percepción de los propios músicos decidieron no seguir por esta línea y reorientarla hacia los dos siguientes discos que son los más emblemáticos, pero hablamos de un disco innovador y arriesgado, distinto a los demás, compuesto por grandes canciones.

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Entrando en sus canciones, nos encontramos con algunas como “Walk in the shadows”, “Surgical Strike” o “Chemical Youth (we are rebellion)” que son una mezcla del estilo de la banda en “The Warning” evolucionado a los sonidos comerciales de la época. Las baladas tiene mucha presencia en este trabajo, con “I dream in infra red”, “The killing words”, el single “London” y la maravillosa “I will remember” que cierra el disco y que no es más que el embrión de la gran “Silent Lucidity” de cuatro años después. Pero el disco contiene joyas innovadoras como “The Whisper”, “Screaming in digital” o “Neue Regel” donde se pone de manifiesto su evolución, la utilización de los teclados y los efectos, pero sin perder nunca la fuerza y el poderío del metal. Incluso introducen a su manera un cover de Lisa Dalbello “Gonna get close to you” que también es lanzado como single.

“Rage for order” supuso un estado musical necesario para el devenir exitoso de la banda, una transición para pasar del Heavy Metal convencional a un metal más técnico y elaborado, donde se nota el brillo de los teclados de la época, pero donde se aprecia en el trasfondo los mimbres para las joyas venideras. Un gran disco con un Geoff Tate inconmensurable a la voz.

EMPIRE

Nos situamos en 1990, Queensrÿche es una banda admirada y consagrada tras el gran éxito de su álbum “Operation:Mindcrime”, gente de la talla de Bruce Dickinson (Iron Maiden) lo mencionan como el ejemplo de un disco de heavy metal conceptual. El mundo del Heavy Metal sigue estando a un nivel muy alto ante el inminente descalabro del género desde el punto de vista comercial por la llegada de estilos como el grunge o el Nu metal. La MTV hace llegar al público en forma masiva buenas dosis de metal con las bandas punteras del momento, Guns & Roses, Metallica, etc… El listón está muy alto y las expectativas requeridas dan vértigo. Ante esta situación los de Seattle se descuelgan con otra maravilla más, donde la banda vuelve a dar un giro musical a su anterior trabajo. Lejos de seguir con el eco de su predecesor, nos presentan un disco que no es conceptual,sino una colección de canciones, un disco elegante, con una producción descomunal por parte de Peter Collins y mezclado por el gran James “Jimbo” Barton.

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“Empire” nace y cuenta con una perfecta gestión promocional de medios y sobre todo de la puntera MTV que en aquel momento era la líder a la hora de pregonar música; hablamos de la época donde el videoclip era clave para la promoción de canciones. La explosión del éxito comercial de la balada “Silent Lucidity” los situó en el top de las bandas de metal, grabando aquel magnífico Unplugged que la MTV popularizó para las bandas de éxito del momento donde realizaban un concierto acústico. El disco tuvo un éxito incuestionable llegando a ser triple disco de platino en USA.

La puesta en marcha de “Empire” viene de la mano de “Best I can” una canción que tras escuchar los primeros compases, uno se da cuenta de la enorme calidad en la producción, simplemente con escuchar el bajo de Eddie Jackson. “The Thin line” es una canción que en los puentes nos muestra a un Geoff Tate en tonalidades muy graves (me recuerda a Adams and the Ant) y que goza de un estribillo adictivo. Una canción donde el tratamiento de las voces es sobresaliente. “Jet city woman” es otro tema destacado, aunque le tengo algo de manía, ya que la grabación de su videoclip fue el culpable de que no pudiéramos ver a la banda en directo en el Monster of rock barcelonés de 1991 en el estadio Olimpico de Montjuic. En este disco hay temas que pasan más desapercibidos pero que siguen siendo muy buenos como “Della Brown” con un bajo de nuevo muy reseñable, “One and only” más enfocado al medio tiempo o un “Resistence” más rockero.

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“Another Rainy Night (Without you)” es otro temazo, con muchos matices de su exitoso álbum anterior, una canción que no tiene ningún momento malo, fluido y dinámico. El tema homónimo al Lp “Empire” es otra gran canción, con Tate a su gran nivel vocal en otro de los grandes singles del disco, con clara crítica directa a la sociedad. Pero la verdadera joya de este disco es su tema más exitoso “Silent Lucidity” una balada perfectamente orquestada, donde la acústica, la ambientación de los teclados y los coros perfilan una verdadera obra de arte. “Hand on heart” tiene sus dosis de comercialidad con un estribillo pegadizo. El disco se cierra con otro de los grandes aportes, “Anybody Listening?”, un tema largo, pero majestuoso, una canción donde la emotividad se percibe sobre todo en el estribillo y donde la voz de Tate nos vuelve a ofrecer toda una exhibición.

Un aspecto reseñable de este disco a mi entender, son las referencias musicales a Pink Floyd, pinceladas que adornan y dan profundidad a muchas de sus canciones. La más evidente es “Silent Lucidity”, ya hemos hablado de la influencia del tema de Queensrÿche “I will remember”, pero la orquestación y los coros, así como matices en los aspectos musicales nos recuerdan mucho a los británicos. La parte final de “Della Brown” con los redobles de tambor nos hace situarnos en medio de “The Wall” o la canción que cierra el disco “Anybody Listening” conservan ese aura pinkfloidiana.

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Si queréis disfrutar de estas dos grandes joyas, Geoff Tate tocará estos dos discos al completo, en su gira “Empire 30th” en su visita a España con cuatro fechas en nuestro país, el 22 de abril en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona, el 23 de abril en la Garaje Beat Club de Murcia, el 24 de abril en la sala Gotham The Club de Madrid y el 25 de abril en la sala Totem de Pamplona. Geoff se acompañará de su banda compuesta por Kieran Robertson y Scott Moughton a las guitarras, Jack Ross al bajo y Felix Bohnke a la batería. Les acompañarán como teloneros las bandas Darker Half y Formosa.

Toni Marchante