Hay quien habla de que no hay relevo generacional en el rock y el metal de este país. Una afirmación cuanto menos arriesgada, y proveniente de esas mentes más cerradas que no ven el relevo por que no se ajusta a sus gustos clásicos. Pero señores, si atendemos a la calidad y éxitos cosechados por bandas como Crisix, Vita Imana, Ángelus Apátrida, Killus o Somas Cure, el caso que nos ocupa, el relevo ya está aquí, y nos habla de un futuro muy esperanzador. Sólo falta que con el de las bandas llegue también el relevo generacional en el público y los medios. La música, y más en este país, necesita de un entorno creativo y de mentes abiertas.

Alberto López

Entrando ya en materia, Somas Cure sigue cumpliendo con su frecuencia de disco cada dos años desde que en 2011 publicaran “Parseval”. La evolución ha sido constante, paso a paso, ganando enteros con su música, afianzándose poco a poco hasta llegar a “Éter”, un álbum que nos habla muy bien de una banda que pese a su juventud ha alcanzado una madurez musical y una personalidad muy a tener en cuenta. Para el que es su primer lanzamiento bajo el sello de Rock Estatal Records han vuelto a contar con Carlos Santos y los Sandman Studios. La masterización ha corrido a cargo de Jens Bogren y no de Mikka Jussila como anteriormente. El resultado habla por sí mismo.

“Génesis” es la breve intro que abre el álbum y que en seguida enlaza con “En carne viva”. De comienzo tranquilo, con la voz de Txema llevada por los arpegios de guitarra y los juegos de la caja, no tarda en explotar y continuar su particular in crescendo hasta alcanzar su cénit pasado el ecuador de la composición. Comienzo intenso y de calidad, sin duda. “Leviatán” fue el primer adelanto del que pudimos disfrutar, en el que recuperan algo de la velocidad de sus comienzos pero que no deja de ser continuista en cuanto al sonido con respecto a “Mitos”. Txema está espléndido, recorriendo todo su rango vocal en tres minutos y medio. Sigo pensando, y lo he pensado siempre, que su lado más Heavy a veces no casa bien con la crudeza de la música, pero bien es cierto que forma parte de la personalidad de la banda y que al final no deja de ser una cuestión de gusto personal, porque el resultado sigue siendo excelente.

“Aire” tiene uno de esos riffs que atraen desde el primer momento, y tras un comienzo bastante agresivo, cae en un tono algo melancólico que en ciertos pasajes me ha recordado, salvando muchas distancias, a los Estirpe de “Inventarse el mundo”.“Kelt” contiene, quizás, los momentos más cañeros y más intensos del álbum, y sin duda pasa por ser una de las mejores composiciones de éste, mientras que “Adicta” es de las más complejas en cuanto a estructura y cambios. Ambos temas definen muy bien en lo que se ha convertido Somas Cure a día de hoy. “Éter” es un interludio arpegiado que pronto da paso a “Dunas de marte”, seguramente el corte más diferente y apartado de lo que venían haciendo hasta ahora. Gran trabajo de toda la banda.

“Abrir la tierra en dos” vuelve a la senda de la mayor agresividad, mezclada siempre con gusto con esas partes más melódicas tan personales en ellos. Hay que comentar que, siendo un disco que se disfruta a la primera, no deja de ser complejo y gana, y mucho, con las escuchas. “Pangea en llamas” es otro interludio instrumental que anticipa el fin del álbum, que llega con “Cenizas”, que fue el segundo adelanto, y “Mil voces”, cañera, pero que no me termina de convencer como cierre, quizá por ese fade-out final…

Definitivamente estamos ante la obra cumbre de Somas Cure, que les debe afianzar en el grupo de cabeza.

Alberto López

Temas:

Génesis
En Carne Viva
Leviatán
Aire
Kelt
Adicta
Éter
Dunas De Marte
Abrir La Tierra En Dos
Pangea En Llamas
Ceniza
Mil Voces