Editor's Rating

8.5

Los jóvenes daneses VOLA nos presentan con su disco de début una interesante y equilibrada mezcla de djent, pop, rock progresivo y electrónica que les confiere un sonido original y personal. La respuesta de la crítica y del público a este primer álbum ha sido unánime y por ello se han colocado como uno de las bandas a seguir dentro de una escena progresiva escandinava que goza de un estado de forma excelente. De momento, tendremos la oportunidad de disfrutar de su directo junto a los suecos Katatonia en su inminente paso por nuestras salas.

Albert Vila

Los daneses VOLA son los encargados de abrir la actual gira europea de Katatonia, que va a pasar en unos días por la península. No voy a mentir: hasta hace un par de semanas no tenía ni idea de la existencia de esta banda, pero como me gusta estudiarme bien a los grupos que voy a ver, especialmente si tengo que escribir una crónica sobre ellos, decidí darle unas cuantas vueltas a este Inmazes, que supone el disco de début de estos cuatro jovenzuelos establecidos de Copenaghen. En realidad no se trata exactamente de un disco recién estrenado, ya que en un primer momento fué autoeditado digitalmente por la banda a principios de 2015, pero ante la excelente respuesta que ha recibido en los círculos underground, la discográfica holandesa Mascot ha adquirido sus derechos y acaba de reeditarlo hace pocas semanas con la promoción y la distribución física que se merece. Con esta excusa, yo creo que tenemos razones sobradas para hacer la vista gorda y considerarlo como una novedad a efectos de interés reseñístico.

En un primer momento mi tendencia fué pensar que estábamos esencialmente ante una banda más de las muchas que hace esto que hoy en día conocemos como djent. Pero al ir avanzando con el álbum es evidente que la cosa va bastante más allá: aquí hay djent, sí, pero también hay indie, hay progresivo, hay pop ochentero y hay electrónica, en una mezcla muy original que tiene sus momentos más y menos afortunados pero que es valiente y en general funciona insultantemente bien. Todos los elementos estan puestos con gracia y mesura, sin que nada suene estridente o fuera de lugar. La producción, limpia y poderosa, ayuda a que los temas tengan garra y punch sin perder sensibilidad y accesibilidad. A pesar de ser un disco originalmente autoeditado, leo que ha contado con la ayuda del reputado y experimentado Jens Bogren a la masterización, todo un experto en música progresiva moderna que ha trabajado con un largo listado de bandas de la talla de los mismos Katatonia, Devin Townsend, The Ocean, Opeth, Haken o nuestros Obsidian Kingdom

La primera mitad del disco es, de alguna manera, algo más convencional y comedida que la segunda, como queriendo tantear el terreno y no espantar demasiado a los que aún no saben lo que se van a encontrar. El comienzo de "The Same War" es puramente djent, pero cuando nos empezamos a sentir cómodos en estos terrenos familiares, la rápida entrada de la melodía vocal nos confunde con toques indies y pop, en lo que va a ser la tónica habitual del disco, a la que aún no nos hemos acostumbado. Por derroteros parecidos se mueve "Stray the Skies", que añade además uno de los mejores estribillos del álbum, épico y coreable. "Starburn", por su parte, se acerca a un djent con más elementos puramente progresivos, y aunque el riff inicial es potente y motivante, el tema en sí, a pesar de tener partes interesantes, se me hace algo inconexo. "Owls" es en general más oscura, tranquila y progresiva, con momentos muy ambientales y algunas guitarras que pueden recordar a bandas como Leprous.

Llegados a este punto dá la sensación que se sueltan definitivamente la melena, y lo que viene a partir de aquí me parece claramente más salvaje, fiestero y experimental que lo que hemos escuchado hasta ahora, cosa que coincide con una presencia mucho mayor de elementos electrónicos. "Your Mind is a Helpless Dreamer" es un señor temazo, para mí el mejor del disco de largo, y creo que sintetiza bastante bien de lo que vá esta banda. Empieza, como en otros cortes anteriores, con un riff muy djent, poderoso, motivante y polirrítmico, y continúa con una amalgama de voces y coros, ahora progresivos, ahora modernos, ahora indies, ahora industriales, ahora rasgados y metaleros, donde el señor Asger Mygind, cantante, guitarrista y líder de la banda, nos enseña que es capaz de dominar una generosa cantidad de registros. También contiene algunos momentos tan exageradamente electrónicos y discotequeros que te desarman y no puedes sino sonreír a la que aparecen.

"Emily" supone un contrapunto absoluto a la caña que nos ha dado el corte anterior. Tiene una base vinilera que podría recordar a Portishead, pero el tema en sí es más bien reminiscente de unos Depeche Mode en sus pasajes más tranquilos. Un tema intimista y mayormente electrónico que no me dice mucho ni tiene nada de rock pero que funciona bastante bien como paréntesis en una zona del disco que rezuma energía por los cuatro costados.

"Gutter Moon" es otro corte muy interesante, ecléctico, épico y coreable. En las partes más tranquilas la línea vocal y los sintetizadores tienen un cierto rollo chillout a lo Jay-Jay Johanson, mientras que cuando entran las guitarras y la caña, los teclados, siempre protagonistas, se tornan también más histéricos, introduciendo infecciosas y dramáticas líneas vocales. "A Stare Without Eyes" es otro de los momentos álgidos del disco, con un riff muy bailable, vacilón y maquinero que recuerda, salvando las distancias, a los Samael más industriales o bandas de rock alternativo como los británicos Senser. La melodía vocal es divertida y pegadiza, y es imposible mantener el hombro quieto, auque quizás el estribillo a lo Coldplay supone un pequeño bajón enmedio de una canción en general fantástica.

"Feed the Creatures" es un tema más introspectivo, donde de nuevo las influencias de Jay-Jay toman gran protagonismo. Hacia la mitad de la canción entran las guitarras, muy progresivas, que acompañan a una línea vocal abierta y luminosa, formando un corte bastante diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora. Para acabar, el tema que cierra y que lleva el nombre del disco es una bacanal progresiva y melódica que deja en el oyente sensaciones encontradas de dulzura y amargor. Empieza con una melodía asincopada que rápidamente se convierte en un riff progresivo que sigue exactamente las mismas notas. La línea vocal es la clave de esta canción: llena de matices, épica y emoción, reminiscente por momentos de bandas como Haken o cosas más neoclásicas, pero siempre manteniendo la esencia y el toque personal que la banda ha construido a lo largo de todo el disco. Es curioso como, enmedio de la épica que genera la parte que acabará repitiéndose hasta el final, la introducción puntual de algunos teclados ochenteros minimalistas es capaz de cambiar la óptica del tema en un momento, pasando a recordar instantáneamente a Duran Duran u otros mamuts del synthpop de esa década. Se trata de un tema interesantísimo, el más largo del disco, con un final lento, repetitivo, épico y emocionante que tienes tiempo de sobras a paladear y que acaba en un fade out que, cosa extraña en mí, me parece un recurso excelente en este caso.

La verdad es que este trabajo me ha sorprendido muy gratamente. Me he puesto a escucharlo casi por obligación, sin conocer nada de esta banda, pero he acabado absolutamente cautivado por la gracia con la que combinan influencias tan obvias y aparentemente insolubles entre ellas, resultando en algo que, sin sonar realmente nuevo, es innegablemente original. Los 50 minutos que dura Inmazes pasan fácil y rápidamente gracias al dinamismo, la variedad y el delicado y ligero eclecticismo que emana de cada una de sus canciones. El disco causó furor el año pasado entre el público y también entre aquellos críticos que tuvieron la oportunidad de escucharlo, así que no es de extrañar que una discográfica de la talla y potencial de Mascot se haya interesado en contratar a la banda. No sé si este extraño djent/pop experimental que practican va a ser apreciado por todo el mundo, pero lo que está claro es que merecen la oportunidad de ser escuchados, ya que a buen seguro no van a dejar a nadie indiferente.

La escucha de este álbum y el descubrimiento de esta banda no hace sino multiplicar el hype que ya llevaba encima esperando el concierto de mis admirados Katatonia. Tanto estos VOLA que nos ocupan como los islandeses Agent Fresco, que ya nos sorprendieron con su energía y sensibilidad en la última edición del Be Prog! My Friend, son bandas luminosas, frescas, dinámicas y originales que, si bien a primera escucha tampoco pegan tanto con la música melancólica de los cabezas de cartel, forman un line up variado y de calidad que promete ofrecernos una buena cantidad de canciones sensibles, pegadizas y coreables para hacernos pasar, de buen seguro, una noche llena de emociones.

Albert Vila

Temas:

1. The Same War (5:10)
2. Stray the Skies (4:13)
3. Starburn (6:06)
4. Owls (5:52)
5. Your Mind is a Helpless Dream (5:22)
6. Emily (3:01)
7. Gutter Moon (3:55)
8. A Stare Without Eyes (4:58)
9. Feed the Creatures (5:37)
10. Inmazes (7:30)


Comparte esto: