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AC/DC en CDMX: el sueño cumplido a golpe de rock and roll

AC/DC en CDMX: el sueño cumplido a golpe de rock and roll

ACDC – 11 de Abril 2026 – Estadio GNP (Ciudad de México)

¿El sueño?

El sueño comenzó una tarde, ya no recuerdo exactamente cuál, pero fue algún día del año 1986. Eso sí, estoy seguro de que fue en algún programa donde transmitían videos, cuyo nombre se pierde en el tiempo; ahí fue donde apareció uno que hacía promoción a la película Maximum Overdrive. Yo no tenía ni idea de quién era ese grupo que sonaba, pero me encantó.

El pie de video que se ponía al final lo decía todo: AC/DC – Who Made Who.

Y ahí fue donde descubrí a esa banda, de la que hablaban en las revistas Conecte y Sonido, que eran mis fuentes de conocimiento. La canción me encantó y, afortunadamente, se volvió popular y la transmitían regularmente en Radio Capital y Radio Éxitos. Eso era todo, pues aunque desde ese momento me puse a buscar lo que se pudiera de esa banda, en esa época no era nada fácil encontrar algo para escuchar.

Con el correr del tiempo, descubrí que AC/DC era una banda muy importante y que tenía mucha música llena de rock and roll, y sobre todo con una facilidad para engancharte. Fue hasta los noventa que conseguí unas cintas grabadas, que disfruté como un niño a su juguete favorito.

Muchas veces esas cintas eran el fondo perfecto mientras leía las reseñas de sus conciertos por Europa o Estados Unidos. Pero aquí, en México, solo soñábamos… Por diversas situaciones, no pude asistir a sus dos presentaciones anteriores en mi país, México, y sentía una gran frustración. Con el correr de los años pensé que esa deuda jamás sería saldada, pero ocurrió un milagro y, por fin, hoy fue finiquitada.

Sábado 11 de abril de 2026.

El día comenzaba y aún tenía dudas sobre si realmente estaría en el concierto de AC/DC. Tuve que ir al mítico Tianguis del Chopo para mostrárselo a una buena amiga que llegaba desde Colombia, y era necesario que lo conociera; ella viajó hasta acá para ser testigo del concierto de esta gran banda. La emoción se contagió; en el Chopo se asomaban muchas playeras con el logo de AC/DC: era un aviso de lo que nos iba a esperar.

Al iniciar el camino hacia la sede del concierto, el nerviosismo crecía y, al llegar y ver desfilar a miles de personas con sus cuernitos, banderas y playeras que invariablemente invocan a la banda que estaba próxima a dar su concierto: AC/DC. Corrimos para encontrar nuestros lugares y, mientras los buscábamos, en las bocinas sonaban un auto a toda velocidad y su motor a toda potencia; era el preámbulo para que aparecieran sobre el escenario Brian Johnson y el eterno adolescente que se escapó de su colegio: Angus Young.

Y el manicomio inició:

If You Want Blood era el inicio de este brutal recital. El grito que se escuchó fue majestuoso, todos sacando la ansiedad y los nervios por la espera; por fin el sueño se cumplía y la deuda se pagaba. Fue un desfile de canciones emblemáticas y algunas de su disco más reciente, pero sabemos cuáles son las más esperadas.

Estos hijos de Chuck Berry no se hacen del rogar y no te dan concesiones ni rollos; van a lo que van: directo a volarte la cabeza con su auténtico rock and roll duro y filoso. Una explosión energética en cada corte, demostrando por qué son leyendas, por qué son tan amados. Cada corte se disfruta al máximo y es imposible no cantar, no moverte ni gritar, porque eso es lo que provoca esta banda…

Angus Young demostró que él, y solo él, es el alma de esta banda. Un adolescente lleno de energía que tiene 72 años y sigue siendo el colegial rebelde al que lo único que le importa es tocar su guitarra a todo volumen y lo más duro posible. Angus fue un huracán, una aplanadora que con sus riffs filosos te hace mover la cabeza.

Brian Johnson. Todo el concierto fue lo mismo: gritos. Un coro monumental, un sonido excelso y unas luces que coronaban todo de forma perfecta; pero hay que decirlo: la explosión de verdad comenzó con Back in Black. Thunderstruck no fue menos y las gradas se movían; Hells Bells fue una locura, hasta que llegó el momento que fue apoteósico: Highway to Hell, y todos los cuernitos luminosos tuvieron su consenso, su leitmotiv.

Pero aún faltaba más. AC/DC son pura energía y llegaron High Voltage, Riff Raff y You Shook Me All Night Long. La gente estaba de vuelta loca, totalmente entregada. Whole Lotta Rosie, Let There Be Rock y T.N.T. fueron otra tercia de cortes que impedía siquiera intentar sentarte.

Vino un largo, larguísimo solo del maestro Angus Young, tan largo que, al menos a mí, me pareció demasiado; hubiera preferido que tocaran otras dos canciones. (Mi opinión).

El colofón fue For Those About to Rock (We Salute You), temazo que se coronó con pirotecnia, dando un show hermoso y AC/DC despidiéndose. Fue un concierto que se nos quedará en la memoria y en el corazón a todos los que estuvimos ahí; un concierto de puro y absoluto rock and roll como nadie más lo hace.

AC/DC demostró por qué son leyendas, por qué se les ama tanto; son pura energía sin concesiones. Y para los que dicen que solo tocan la misma canción, pregunto: ¿Qué tan buena será esa canción que, después de tantos años, nos sigue emocionando tanto como para escucharla dos horas seguidas en un concierto? Y soñar con estar otra vez en un concierto de AC/DC…

Este sueño no hubiera sido posible
sin la generosidad de Francisco Gatica.
Infinitas gracias, Paco.

Alan Van Gil

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