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Crónica de BEAT en Madrid: cuatro gigantes para revivir a King Crimson

Crónica de BEAT en Madrid: cuatro gigantes para revivir a King Crimson

BEAT – 26 de Junio 2026 – Noches del Botánico (Madrid)

King Crimson es una de las bandas históricas más representativa del rock progresivo. Una banda un tanto especial, en tanto en cuanto no todo el mundo alcanza a admirar su obra. Tiene álbumes icónicos, pero otros no acaban de enamorar a los amantes del género por ser asimétricos y experimentales. Dos protagonistas directos de lo que fue esta banda en los 80, Adrian Belew y Tony Levin (Liquid Tension Experiment, Peter Gabriel), se han unido a dos grandísimos músicos Steve Vai y Danny Carey (Tool), para rendir homenaje a una etapa determinada de King Crimson.

Texto y Fotos: Toni Marchante

Por si fuera poco, el privilegio de poder ver a estos señores, se hacía aún mucho más atractivo, al poder disfrutar de ellos en el marco incomparable del Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid, dentro de los ciclos que nos regala cada verano “Noches del Botánico”, un concepto que por suerte se ha perpetuado en el tiempo, con una oferta de ocio de gran nivel, un sitio espectacular para ver música en directo y disfrutar, no solo del concierto, sino de un previo y after muy agradables.

Volviendo a BEAT, la banda se ha puesto de nuevo en marcha con una gira europea que les está llevando por varias ciudades durante los meses de junio y julio, visitando nuestro país y pasando por Madrid, momento en el que no hemos dudado para aprovechar y poder disfrutar de estos impresionantes músicos, que nos acercan a la música que King Crimson publicó entre 1981 y 1984, con sus discos “Discipline”, “Beat” y “Three of a Perfect Pair”. Esa trilogía supuso un periodo de cambio en el propio estilo de la banda, menos sinfónico, más experimental en la guitarra y en las bases rítmicas y con un mayor acercamiento al pop ochentero.

Dada la época estival en la que nos encontramos, el inicio del concierto gozó de iluminación natural, los artistas salieron a escena enchaquetados, algo que les duró pocas canciones debido a la temperatura en un escenario donde todavía atizaba el sol. Sobre todo Steve Vai, que nos sorprendió con un traje que todos sabíamos que le iba a durar poco, porque la elegancia se vio superada por la comodidad, de hecho en el segundo set salió bastante más cómodo. Los músicos salieron todos a saludar al público antes de empezar para arrancar con “Neurotica” y “Neal and Jack and Me”, situándonos ya en esa música asimétrica, de virtuosos, que nos hacía imposible seguir con atención a tanto genio a la vez, en los desarrollos con sus instrumentos. La voz peculiar de Belew, en el centro, conservó ese tono típico excéntrico.

Asumir el papel de Robert Fripp supone mucha responsabilidad, pero si quien lo hace es Steve Vai, debe ser todo un honor para el propio Fripp, quien bendijo a esta formación, ya que fue el propio Fripp el que puso el nombre de BEAT a esta banda. Steve Vai nos deleitó toda la noche en una interpretación que no se centró en imitar, sino en interpretar la música a su excepcional estilo. Los que hemos visto a Steve Vai en directo, hemos disfrutado de su gran presencia en el escenario; en esta actuación, además lo vimos como parte de la banda, aportando brillo, expresividad, pero siempre respetando la lógica interna de los temas. En lugar de convertir el concierto en una continua demostración de virtuosismos, aunque también tuvo sus momentos para ello, se integró en la trama, dialogando con Belew en ese tejido de guitarras cruzadas que define la etapa ochentera de King Crimson.

La importancia de Tony Levin en esta trilogía fue vital. Compareció esta noche con sus bajos, el Chapman Stick y aquel otro bajo mítico con la portada serigrafiada del álbum “Three of a Perfect Pair”, además de alguno más y se le vio dominar, disfrutando en los suyo; bajista emblemático y crucial. Danny Carey, estuvo preciso a las baquetas, dando la exhibición que precisan los temas. Ambos conformaron una base rítmica esencial, elegante y de calidad.

El concierto se dividió en dos sets y al final nos regalaron dos canciones extra. El tramo central del primer set permitió apreciar la amplitud de aquel King Crimson de los ochenta. “Heartbeat” apareció como una rareza casi pop, melódica y luminosa, mientras que en “Sartori in Tangier” disfrutamos de la faceta instrumental, para tornar de nuevo a posiciones más comerciales en “Model Man” y llevarnos a un cambio drástico con la aleatoria “Dig Me” donde Belew acaparó todo el protagonismo.

“Man Man With an Open Heart “ sonó divertida y animada, con su estribillo pegadizo y esos coros y toques de guitarra orientales. Sin embargo “Industry” resultó algo anodina, más por lo abstracto y experimental del tema que por los propios músicos. Y cuando sonó “Larks’ Tongues in Aspic (Part III)”, pudimos oír la conexión con la tradición más genuina de Crimson.

Finalizado el primer set, Bellew recomendó al público aprovechar el descanso entre set y set, para visitar el stand de merchandising. Tras media hora de espera, comenzó la segunda con “Waiting Man “y esa buena intro de percusiones, donde Carey nos entretuvo con unos timbales colocados al frente del escenario, incorporándose Bellew también con unas baquetas y nos deleitaron con este tema tan excelso en la rítmica. En “The Sheltering Sky” mostraron la faceta más ritual y atmosférica del repertorio; donde pudimos disfrutar del Steve Vai más genuino, con gran solo muy personal. Esto contrastó con “Sleepless”, donde volvieron a acercarse al pop, pero con estructuras melódicas sofisticadas.

La mayor ovación de la noche, a la hora de escuchar los primeros acordes, fue “Frame by Frame”, que funcionó como una demostración perfecta de engranaje colectivo. “Matte Kudasai” nos ofreció un momento semi baladístico, más profundo, para lanzarnos de lleno al momento donde el engranaje del grupo alcanzó su máxima expresión. “Elephant Talk” se interpretó con ese toque Funky, donde destacaron Bellew a la voz y la guitarra de Steve Vai; mientras que con “Three of a Perfect Pair” de nuevo se acercaron a partes más accesibles, con un Tony Levin que estuvo extraordinario durante toda la noche; terminando el recital con “Indiscipline”, una indisciplina sonora donde de forma paranoica los virtuosismos se suceden, destacando todos los músicos.

Tras saludar y abandonar el escenario, el público pidió más y salieron para regalarnos dos temas extra. El primero fue la única contribución a King Crimson que no pertenece a la trilogía homenajeada, la canción “Red” perteneciente al homónimo álbum setentero y “Thela Hun Ginjeet” que cerró con broche de oro una actuación que satisfizo, sin ningún género de dudas, a todos los que estuvimos esa noche en el recinto.

BEAT no es King Crimson, ni pretende serlo. Esa es precisamente su virtud. La banda no trata de reproducir unos discos que parecían olvidados en el tiempo, sino que ponen a prueba un repertorio exigente, complejo y extraño, pretendiendo hacerlo atemporal. Las canciones, pese al paso del tiempo y las modas, suenan muy actuales dentro de la escena progresiva y recuperan así una etapa que era, a día de hoy, invisible dentro de la discografía de King Crimson. Hay conciertos que funcionan como un ejercicio de nostalgia y otros que, aun naciendo del repertorio de una banda histórica, nos traen a la actualidad momentos que se convierten en una grandiosa experiencia sónica actualizada del pasado.

Texto y Fotos: Toni Marchante
Set list:
Set 1:

1.Neurotica
2.Neal and Jack and Me
3.Heartbeat
4.Sartori in Tangier
5.Model Man
6.Dig Me
7.Man With an Open Heart
8.Industry
9.Larks’ Tongues in Aspic (Part III)

Set 2:
10.Waiting Man
11.The Sheltering Sky
12.Sleepless
13.Frame by Frame
14.Matte Kudasai
15.Elephant Talk
16.Three of a Perfect Pair
17.Indiscipline

Encore:
18.Red
19.Thela Hun Ginjeet

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