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Crónica: CRIM convierte Gruta 77 en un terremoto punk

Crónica: CRIM convierte Gruta 77 en un terremoto punk

CRIM + The Civil Protection + Moscú Babies – 22 de Mayo 2026 – Sala Gruta 77 (Madrid)

El pasado 22 de mayo, la sala Gruta 77 volvió a convertirse en uno de esos pequeños refugios imprescindibles para el punk y el hardcore estatal con una noche encabezada por Crim dentro de la gira de presentación de su nuevo disco, Futur Medieval. Junto a ellos, dos habituales de la escena madrileña como Moscú Babies y The Civil Protection se encargaron de calentar una sala que terminó completamente entregada desde los primeros compases de la noche. Punk acelerado, hardcore directo, pogos constantes y una sensación permanente de caos perfectamente organizado marcaron un concierto que fue creciendo en intensidad hasta explotar definitivamente con la banda catalana.

La noche arrancó con cierta demora, aunque eso no impidió que Moscú Babies se encontrasen ya con prácticamente toda la entrada prevista dentro de la sala desde el primer tema. La formación madrileña, habitual desde hace años dentro de la escena punk capitalina, volvió a demostrar por qué siguen siendo una apuesta segura en directo después de más de quince años de trayectoria y numerosos lanzamientos a sus espaldas.

Su propuesta de punk acelerado, directo y pensado para desatar el caos en las primeras filas funcionó desde el inicio con temas como “Castillos de papel”, “Aire”, “Sin razón” o “Hacia la eternidad”, en un concierto intenso y sin apenas respiro entre canciones. Gran parte del protagonismo de la noche recayó también sobre su más reciente trabajo, Todo tu poder, publicado a comienzos de 2026 y del que interpretaron prácticamente la mitad del repertorio, incluyendo la propia “Todo tu poder”, “Palabras con sangre” o “El fuego llovía”. El sonido, dentro de lo que suele ofrecer una sala de estas características, respondió bastante bien y consiguió mantener la potencia necesaria durante toda la actuación, aunque la voz sí llegó a saturar ligeramente en algunos momentos.

El cierre con “Soy alguien” dejó una de las imágenes más cercanas de la actuación, con Tania bajando a cantar entre las primeras filas mientras el público acompañaba cada frase, poniendo punto final a un concierto que confirma que el nuevo disco todavía tiene mucho recorrido por delante.

Tras la descarga de Moscú Babies llegó el turno de The Civil Protection, que elevaron todavía más las revoluciones de una sala Gruta 77 ya completamente entregada. Si Moscú Babies apostaban por el caos punk más callejero, The Civil Protection llevaron la noche directamente al terreno del hardcore punk acelerado, con canciones cortas, veloces y cargadas de actitud.

Su propuesta gira alrededor del colapso cotidiano, la frustración constante y la necesidad de seguir avanzando como una auténtica apisonadora cuando todo parece diseñado para frenarte, algo que trasladaron al escenario desde el primer minuto.

El repertorio fue una auténtica ráfaga sin apenas pausas, encadenando temas como “Almost SXE”, “Forty and Punk”, “Nothing more American” a una velocidad prácticamente imposible de procesar. Cada canción parecía pensada para activar inmediatamente el pogo, y eso fue exactamente lo que ocurrió desde los primeros compases. Las primeras filas se transformaron rápidamente en un movimiento constante de empujones, saltos y círculos que ya no desaparecerían en toda la actuación.

Gran parte del protagonismo del set estuvo centrado en sus lanzamientos más recientes, especialmente en el split compartido con Chimpancé y en el trabajo Midlife Mayhem, del que fueron cayendo varios de los temas más celebrados de la noche. “Weary Eyes” o “No more Slides” sonaron con una contundencia demoledora, manteniendo siempre ese enfoque urgente y directo que define a la banda.

El tramo final terminó de convertir la sala en un pequeño campo de batalla hardcore con “… The Cause”, “Landsick”, “Wake Up”, “Goodfellas”, “Fuck the Cop”, “7 Seconds” y el cierre con “Steamroller”, probablemente el título más apropiado posible para definir cómo avanzó el concierto de principio a fin. Pura actitud, cero descanso y una banda completamente enchufada que no dejó ni un solo momento muerto sobre el escenario.

Con la sala Gruta 77 ya completamente desatada tras las actuaciones anteriores, el turno de Crim era el momento más esperado de la noche. Los catalanes regresaban a Madrid para presentar en directo su último trabajo, Futur Medieval, consolidando una etapa especialmente importante para la banda catalana durante los últimos meses. Y lo dejaron claro desde el primer segundo: nada de introducciones eternas ni pausas innecesarias, directamente al cuello con “Potser no hi ha final” y “Caiguda lliure”, dos arranques rápidos y precisos que marcaron el tono de toda la actuación.

El nuevo material empezó a ganar protagonismo muy pronto con “L’aula dels dofins”, una de las primeras coreadas de la noche pese a pertenecer al disco más reciente. El público ya la recibió como un auténtico himno, algo que continuó con “Vam riure tant”, recuperada de Cançons de Mort y convertida ya en uno de esos aciertos seguros que nunca fallan en directo. La conexión entre banda y público fue creciendo rápidamente hasta explotar definitivamente con “Patrimoni Mundial”, auténtica “oda” a su ciudad que todo el mundo cantaba.

Apenas hubo tiempo para recuperar el aliento antes de que sonara “Benvingut enemic”, probablemente uno de los clásicos más incontestables de toda su carrera y responsable de convertir definitivamente la sala en un terremoto continuo. A partir de ahí, el concierto funcionó como una maquinaria a pleno rendimmiento, encadenando temas como “Combats d’autoesgrima” o “Una cançó i una promesa”, donde media sala terminó completamente desgañitada entre coros constantes, saltos y pogos que no desaparecieron prácticamente en ningún momento.

La parte central del concierto siguió alternando de manera muy natural material nuevo y clásicos recientes. “Res de nou” y “Hivern etern” mantuvieron la intensidad arriba, mientras “Vaixells de paper” volvió a demostrar esa capacidad tan característica de Crim para combinar rapidez y melodía sin perder pegada. Quizá el único momento algo más irregular llegó con “Carnets de punk”, cuyo enfoque más experimental rompió ligeramente la inercia del repertorio, especialmente teniendo en cuenta que buena parte del público probablemente habría reaccionado todavía mejor ante otras canciones como “Nihilisme Pop”.

La banda recuperó rápidamente toda la intensidad con “Depressió sota el capó”, una descarga acelerada donde destacó especialmente la última parte. El tramo final terminó de convertir el concierto en una auténtica celebración colectiva con “Futur Medieval”, tema título del nuevo disco y recibido con una emoción evidente tanto sobre el escenario como entre el público, mientras “Ésser de llum” devolvió toda la visceralidad punk que caracteriza a la banda.

Y todavía quedaba el golpe definitivo. “Verí caducat”, “Castells de sorra” y “Pare nostre que esteu a l’infern” cerraron la actuación formando un auténtico trío de ases final que dejó a todo el mundo completamente exhausto. Tres himnos encadenados que resumieron perfectamente lo que fue el concierto entero: intensidad constante, melodía, actitud y una conexión absoluta entre banda y público. Crim volvieron a demostrar en Madrid que atraviesan uno de los mejores momentos de toda su carrera y que Futur Medieval todavía tiene muchísimo recorrido por delante sobre los escenarios.

Texto y fotos: David Aresté

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