Fu Manchu – 6 de agosto 2025 – MON Live (Madrid)
Nueve años. Ese es el tiempo que había pasado desde que me crucé con Fu Manchu por última vez, en la Razzmatazz 2 de Barcelona. Una eternidad que terminó la noche del 6 de agosto en la sala Mon Live de Madrid, en un concierto que colgó el cartel de sold out un par de días antes. El calor de la ciudad se mezclaba con la electricidad previa a un gran evento: conversaciones entre desconocidos en la cola, excitación por ver a la mítica banda de San Clemente por primera vez… Todo estaba listo para la descarga.
No hubo teloneros, así que cuando las luces se apagaron y el primer riff de «Pigeon Toe» rasgó el silencio como una cuchilla oxidada, el Mon Live se vino abajo. El sonido fue cristalino y demoledor, con cada instrumento perfectamente definido pero golpeando como un bloque compacto. Scott Hill, con ese carisma tranquilo y mirada de perro viejo, llevó la nave, mientras Bob Balch y sus seis cuerdas lanzaban oleadas de fuzz que parecían tener peso físico. Detrás, Scott Reeder y Brad Davis formaron una base rítmica arrolladora, de esas que te sacuden el pecho. Se nota que llevan décadas tocando juntos: cada golpe de batería y cada línea de bajo encajaban con una precisión que solo da el tiempo y la carretera.
«Evil Eye» (cañonazo nada más empezar) y «Loch Ness Wrecking Machine» pusieron el local en ebullición. Las cabezas se mecían como pistones sincronizados, y «Hell on Wheels» aceleró aún más el pulso colectivo. Cada canción era un tramo más de una autopista sin fin, donde el combustible es distorsión y el paisaje, un desierto infinito.
La intensidad subió con «California Crossing» y «Hands of the Zodiac», que desataron saltos y coros salvajes. El groove era tan denso que parecía envolver cada rincón. «Eatin’ Dust» y «Liquify» (puto temazo) rugieron como tormentas de arena, mientras «Roads of the Lowly» y «Superbird» (bonito guiño a sus primeras etapas) nos sumergían en ese lado más expansivo y psicodélico que convierte a Fu Manchu en una experiencia inmersiva.
Y entonces, el golpe final: «Clone of the Universe», «King of the Road» y «Saturn III» en rápida sucesión. Tres himnos que sonaron como locomotoras fuera de control, con riffs que no te empujan, sino que te arrollan. La audiencia, empapada y sonriente, vivió esos últimos compases como si fueran el clímax de una película que sabes que no quieres que termine.
El bis con «Boogie Van» fue pura celebración. Los asistentes reclamaron que la banda volviera a las tablas y nos regalaron este temazo de «King of the Road» para terminar todos con una sonrisa en la cara y bien peinaditos a causa del huracán sónico que emanaba de los Marshall.
Fu Manchu no solo dieron un concierto en Madrid. Nos subieron a su furgoneta, bajaron las ventanillas, pusieron el volumen al máximo y nos llevaron en un viaje largo y polvoriento, sin mapa ni destino, donde lo único que importa es el ruido del motor y el eco eterno de un buen riff. Una ocasión única que recordaremos durante mucho tiempo… esperemos que la próxima no tarde tanto en llegar.
Texto y fotos: Edko Fuzz
