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The Quireboys no acaban de convencer en una nueva edición del Igualada Rock City

The Quireboys no acaban de convencer en una nueva edición del Igualada Rock City

Igualada Rock City – 22 de Agosto 2025 – Parc Central (Igualada – Barcelona)

El Igualada Rock City ha llegado a su undécima edición este 2025 y ha contado con un cartel de tres bandas estatales (Viva Belgrado, La Perra Blanco, Medalla) y una banda inglesa (The Quireboys) para volver a celebrar el rock and roll coincidiendo con las fiestas de la comarca del Anoia, a unos 65 kilómetros de Barcelona. Por desgracia, pocos días antes de la celebración del festival cayeron del cartel The Wizards por problemas familiares. Una pena, ya que iba a ser una de las tres últimas actuaciones de la banda, pero la organización reaccionó con muchísima rapidez al incluir a Medalla en el cartel para mantener los cuatro nombres.

Abrieron la velada, todavía con luz diurna, Viva Belgrado. La banda de Córdoba practica una especie de post-hardcore con toques shoegaze a ratos que suena demoledor. No en vano, ya son veteranos y han actuado en escenarios muy potentes y eso se nota. Ya desde la inicial «Una soga», la banda suena engrasadísima y todos los instrumentos se pueden disfrutar gracias a la separación de la mezcla. En este estilo de música es fácil sonar embarullado, pero VB consiguen que cada instrumento se distinga y encuentre su sitio para un disfrute total.

 

Todas las bandas del cartel iban a gozar de una hora de actuación, y los cordobeses dieron buena cuenta de ella con temas como «Cerecita Blues», «Chéjov y las gaviotas» o «Un tragaluz». En otoño, Viva Belgrado estarán cerrando su gira de presentación de su disco Cancionero de los cielos con un montón de fechas por toda la península y cerrando en La Riviera de Madrid el 3 de enero de 2026. A buen seguro ya estarán enfocados en la grabación de su siguiente álbum.

La siguiente en subir al escenario del Parc Central iba a ser Alba Blanco, seguramente más conocida por su alias, La Perra Blanco. La cantante y guitarrista gaditana se está labrando una buenísima reputación incluso en el circuito europeo con su cóctel de rockabilly y rock and roll de los cincuenta. Arropada por un trío de músicos espectacular que le proporciona una base solidísima, Alba tiene rienda suelta para desatarse sobre las tablas cual demonio de Tasmania con guitarra en mano.

 

Su adrenalínico set incluyó pepinacos como «It’s Fun But It’s Wrong», «So Blue And So Sad», «Nobody Loves You (Because You Don’t Have Money)» o «But Not For You», todo ello aderezado con solos de saxofón, historias divertidas entre temas y, en general, un torrente inagotable de actitud y buen hacer. La banda consiguió elevar la temperatura del festival y en un par de temas ya tenían al público comiendo de la palma de su mano. El único pero que se le puede achacar a su actuación es que fue muy unidireccional, y si no conectas con este estilo de música, se te puede hacer un poco cuesta arriba. Por suerte, no es el caso para un servidor, pero lo que nadie puede negar es que la banda se entrega y suena de lujo. Una previa perfecta que dejaba el terreno abonado para que The Quireboys entraran a rematar.

 Con la banda inglesa ya he compartido muchas batallas. Los he visto en mi ciudad, fuera de mi ciudad e incluso fuera del país, y siempre respondieron con creces. No obstante, todavía no había visto la nueva encarnación de la banda tras las disputas que tuvo Spike con sus antiguos compañeros (que giraron un tiempo bajo el nombre The Quireboys y que ahora se hacen llamar Black Eyed Sons). Desconociendo los temas legales que pudiera haber detrás, el caso es que es Spike quien se ha hecho ahora con el nombre de la banda y para esta nueva encarnación ha recuperado al bajista original, Nigel Mogg, y ha invitado al antiguo guitarrista de los extintos Thunder Luke Morley, al batería también de Thunder Harry James y al teclista Willie Dowling. Sin embargo, para este show el batería iba a ser Simon Hanson (Death in Vegas, Squeeze).

 

Que la cosa no acabó demasiado bien entre Spike y sus antiguos compañeros se ve a primera vista en el setlist, compuesto solo por temas de los dos primeros discos de la banda (inevitables, eso es un hecho) y luego del último trabajo, Wardour Street (2024), el primero de la nueva versión de The Quireboys. Con el trío de «Jeeze Louise», «Can’t Park Here» y «Misled» empezó la fiesta. Vayamos por partes. The Quireboys son sinónimo de fiesta del rock and roll: sus temas son auténticas píldoras de sudor, humo, buen rollo y guitarreo y, además, Spike sigue teniendo una presencia envidiable como frontman de una banda de este tipo. Sin embargo, aunque el alcohol nunca fue un problema para él en el pasado, me da a mí que la edad está empezando a causar estragos. Su voz apenas aguanta un par de temas, y su estado de embriaguez le llevó a decir cosas como «I don’t even remember where the fuck I am», cosa que, sinceramente, no es muy agradable de escuchar.

El setlist es imbatible ya que, como siempre, cae más de la mitad de A Bit of What You Fancy (uno de mis discos favoritos de la historia, así de simple) y queda aderezado con los mejores temas del segundo disco, Bitter Sweet & Twisted, y del propio Wardour Street, que incluye perlas como «Raining Whiskey», «Happy» o «I Think I Got It Wrong Again». A pesar de todo ello, esta formación necesita una segunda guitarra como el comer, y a pesar del buen hacer de Morley y de Dowling, algunos de los temas se sienten algo cojos por falta de otra persona a las seis cuerdas. Hanson es un batería que se me antoja demasiado tosco para este estilo de música, y el bueno de Mogg hace lo que puede con su Thunderbird: el tipo tiene presencia y tablas, pero también parece estar en su propio mundo.

A pesar de todo ello, la banda tira para adelante un concierto que, habiendo visto a los Quireboys de Well Oiled o Halfpenny Dancer en acción, sabe a poco. Es una pena además que se queden en el tintero títulos como «Mona Lisa Smiled» o «This is Rock’n’Roll» pero, qué le vamos a hacer. A pesar de que buena parte del público puso mucho de su parte para echar un cable a Spike con las voces (demasiadas veces, incluso) el show nunca acabó de cuajar del todo. Fue un buen detalle por parte de la organización conceder a la banda cinco minutos adicionales de set para que pudieran cerrar con «I Don’t Love You Anymore», un auténtico himno del rock para perdedores que puso el broche final a la que probablemente será la última vez que vea a The Quireboys. Es demasiado doloroso.

Finalmente, ya entrada la madrugada, los barceloneses Medalla estaban dispuestos a poner patas arriba el Parc Central con su «rock medieval». Su nuevo disco, Música máquina, está recién salido del horno, y conscientes de que les habían agregado al cartel a última hora, tuvieron muy claro que tenían que venir a llevárselo desde el primer tema, ese «Sacrilegio» que reza lemas como «Contra el fascismo, satanismo».

 

Medalla llevan activos desde 2017 y tienen cinco álbumes en su haber. Eric Sueiro (voz, guitarra, sintetizadores), Marc López (batería, percusiones), Joan Morera (guitarra) y Josep Peris (bajo, trompeta) forman un conjunto compacto y potente sobre el escenario, combinando temas más nuevos como «Mechero» con otros anteriores como «Doce espadas» o «A media asta». A pesar de lo tardío de su incorporación, fueron un potente cierre a otra edición más del Igualada Rock City, una iniciativa loable, de acceso gratuito para el público, que, año tras año, se empeña en incluir un pedacito de rock en la programación de las fiestas de la ciudad y mantener la música que amamos con vida. Mis dieses desde estas humildes líneas. Nos vemos el año que viene 🙂

Texto y fotos: Edko Fuzz

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