Josh Rouse + Marc Rockenberg – 27 de Septiembre 2025 – Sala Villanos (Madrid)
El pasado 27 de septiembre en la Sala Villanos de Madrid se vivió una de esas noches en las que el talento se sucede sin pausa y el público corresponde con entusiasmo y respeto. Dos propuestas distintas pero complementarias se encargaron de llenar el espacio de emoción, melodía y sensibilidad. Por un lado, el polifacético Marc Rockenberg presentaba su cuarto trabajo, Go On, y por otro, Josh Rouse celebraba los 20 años de su ya clásico Nashville, en una velada doble que agotó con antelación todas las entradas en la capital. Ambos artistas compartieron no solo escenario, sino también una apuesta por un sonido cristalino, un juego de luces cuidado y un repertorio donde la elegancia y la fragilidad emocional fueron protagonistas.
Rockenberg y su banda aterrizaron en la Sala Villanos de Madrid para presentar Go On, su cuarto disco, que continúa autoeditando como el resto de sus trabajos anteriores. El polifacético músico catalán ofreció un repertorio equilibrado y bien medido, centrado casi en su totalidad en este nuevo trabajo, del que sonaron cortes como ‘Work it Out’, ‘Over ‘n’Over’, ‘A Way Out’ o ‘Soon Enough’, ojalá hubiera dado el tiempo para disfrutar el álbum entero. Completaron el setlist ‘Million Times’, rescatada de su anterior Wounded Animals, y ‘Lookin All Around’ de su disco Closure, además del estreno de un tema inédito, ‘Hope To See You’.
En directo, los temas ganan una nueva dimensión gracias al empaque y gran compenetración de la banda: la solvente base rítmica formada por Xavi Fuertes a la batería y Edko Fuzz al bajo, se combina con las guitarras de Nico Canet y el propio Marc, además de a la voz, que a pesar de salir de un inoportuno catarro sonó perfecta, para ofrecer un sonido lleno de matices y un gran peso escénico. La variedad de las canciones, todas melódicas y con unos arreglos cuidados al detalle, se vio realzada por la complicidad de toda la banda, los coros precisos y una gran finura y clase, cada vez más difícil de ver hoy en día y que encontramos en Rockenberg y sus músicos.
El concierto tuvo un arranque directo y bien hilado que alcanzó uno de sus momentos más sólidos con ‘Million Times’, uno de los temas más completos y trabajados de la noche. También destacó la nueva ‘Hope To See You’, algo más movida que el resto y que funcionó especialmente bien en directo aportando dinamismo y ganas de baile. La selección de temas combinó lo nuevo con lo ya conocido en perfecta armonía. Como guiño final, tras ‘Lookin All Around’, la banda enlazó con un buen pedazo del mítico ‘You Really Got Me’ de The Kinks, con Edko tomando el micrófono para cantar y poner así el broche enérgico y festivo a la noche, fantástica.
Marc Rockenberg continúa sumando fechas llevando Go On de escenario en escenario y esperamos y deseamos que siga así. Su gran capacidad para moverse entre estilos y emociones y reflejarlo en grandes composiciones es innegable, y ésta parada en Madrid no hizo más que confirmarlo dejando al público de la capital más que encantado. El proyecto sigue creciendo, así que nunca mejor dicho, “Go On” y veremos qué nuevos caminos se abren en sus próximos pasos, estaremos bien pendientes.
Poco después llegaba el turno de Josh Rouse, otro músico que ha hecho del directo un espacio donde sus canciones respiran con mayor libertad. Rouse volvió a Madrid con una cita especial: la celebración del 20º aniversario de Nashville, uno de los discos más queridos de su carrera. Lo hizo por todo lo alto, acompañado de una banda local de lujo formada por Chema Fuertes a la guitarra, Cayo Bellveser al bajo, Alfonso Luna a la batería y Amadeo Moscardó en los teclados. Un concierto que dejó momentos de una belleza contenida y emocional, perfectamente subrayados por un sonido cristalino y un cuidado juego de luces que aportó aún más profundidad a la propuesta.
Como decíamos, Rouse interpretó Nashville al completo, sin alterar el orden ni el espíritu del disco, lo que permitió al público revivir temas como “It’s the Nighttime”, “Winter in the Hamptons” o “Carolina” con una sensibilidad especial. Cada canción se sintió como una postal sonora, transportándonos a esa mezcla de melancolía soleada y madurez introspectiva que define el álbum. El público, entregado desde el principio, cantaba buena parte de las letras, generando una conexión cálida y directa que acompañó durante todo el recital.
No faltó “Sad Eyes”, conocida por su inclusión en la serie Anatomía de Grey, que fue recibida con entusiasmo. Rouse demostró una vez más que, más allá del estudio, es un músico que gana puntos en directo: todos los instrumentos fluyen y se entrelazan con naturalidad, construyendo melodías llenas de matices y emociones reconfortantes.
Tras completar el repaso íntegro a Nashville, el concierto continuó con una selección generosa de otras etapas de su carrera. Uno de los momentos más íntimos de la noche llegó con “Quiet Town”, que interpretó en solitario, acústico en mano, dejando que el silencio de la sala hiciera el resto. Luego retomó el vuelo con “Flight Attendant”, “Simple Pleasure”, “Businessman”, “Hollywood Bass Player” y, por supuesto, “Love Vibration”, con ese pulso rítmico que contagia optimismo. La banda se mantuvo en todo momento en un segundo plano preciso pero imprescindible, hilando con elegancia cada transición y subrayando el carácter artesanal de las composiciones.
El juego de luces acompañó con sobriedad y gusto, resaltando esa sensación de fragilidad emocional que permea el repertorio de Rouse. En ese equilibrio entre sencillez y sofisticación reside gran parte de su encanto, y la entrega del público madrileño no hizo sino amplificar esa experiencia. Hubo espacio para los bises, por supuesto, con una última tanda formada por “Rise”, “Come Back (Light Therapy)” y “Slaveship”, cerrando la noche con una nota cálida, sin estridencias, fiel a la personalidad del artista.
Josh Rouse no solo celebró un aniversario discográfico, sino que reafirmó por qué sigue siendo un nombre imprescindible en esa escena de autor que esquiva etiquetas. Su paso por Madrid dejó la sensación de haber presenciado algo valioso, casi doméstico en su cercanía, pero con la sofisticación justa para perdurar. Un concierto redondo, honesto y profundamente humano.
Susana Manzanares / David Aresté
