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Rock y Bailes: La Magia Retro de la The Night Flight Orchestra en Madrid

Rock y Bailes: La Magia Retro de la The Night Flight Orchestra en Madrid

The Night Flight Orchestra + Tragedy – 7 de Febrero 2025 – Slaa Mon (Madrid)

Tras probar los bailes de TNFO en el Lion Rock Fest había que ver como sonaba aquello en sala, así que este Febrero tuvimos la oportunidad de solventarlo por los conciertos que hicieron presentando su nuevo “Give us the moon”. Al ser de las primeras fechas de la gira el grupo invitado fueron los americanos Tragedy, mientras que para la segunda eran los suecos Metalite. Recordamos a Tragedy de su visita con Nanowar Of Steel presentando aún su primer disco “I am woman”. No sabemos las pretensiones de la banda, pero recordamos que su repertorio se basa en hacer versiones metal de temas famosos de pop, sobre todo de los Bee Gees así que tendrán ese disco para al menos que la gente interesada tenga algo que escuchar en casa.

Con el mal del telonero presente saltaron a escena con unas luces horribles y con tan solo la parte delantera del escenario para moverse, aún así no fue  problema para Lance, partenaire de la banda que vino esta vez para dar más énfasis aún más si cabe a la parte cómica del grupo interactuando con cada uno de ellos, bailando, sacando instrumentos de juguete o muñecas hinchables de cualquier índole.

Los temas fueron los mismos que la anterior vez… «Grease», «You’re The One That I Want» o «It’s Raining Men» con la intro del «Raining Blood» de Slayer para acabar con “How Deep is your Love?” y “Stayin’ Alive” de los Bee Gees como final de fiesta.

El cantante Disco Mountain Man y el guitarrista Mo’Royce Peterson centran el protagonismo del show junto a Lance y los demás compañeros de la banda en un segundo plano. Efectivo calentamiento que acabó en alto para dejar paso al despegue de la The Night Flight Orchestra.

La vuelta de los suecos a Barcelona el día anterior y también la de Madrid, debían tener mucha carga emocional por el recuerdo de su anterior gira que coincidió por el inminente confinamiento que íbamos a vivir por el COVID. Además si a eso le sumas la pérdida de su guitarrista David Andersson la banda estaba preparada para darlo todo y dar un sentido homenaje a todo eso de la mejor forma que saben hacerlo, con un gran show.

Su repertorio arrancó con el nuevo “Stratus”, un tema que marcó el ritmo de la noche con su fuerza, dinamismo y la demostración del gran nivel de Björn a la voz. Continuaron con “California Morning”, una melodía cargada de vibraciones veraniegas que hizo levantar a la audiencia desde los primeros acordes con un gran trabajo instrumental.

La conexión entre la banda y los fans alcanzó su punto álgido con “Satellite” y “Transmissions”, temas que combinaron la elegancia instrumental con una energía arrolladora. Los asistentes corearon cada palabra, convirtiendo la Sala Mon en un coro improvisado. Da igual que fueran nuevas, pero “Cosmic Tide” y “Paloma” se vivieron como si llevaran 30 años en el repertorio, aquello era una fiesta continua.

El tramo final del concierto fue un verdadero despliegue de hits. “Transatlantic Blues” como recuerdo a David fue el tema más lento entre tanto baile como hizo el anterior “”Can’t Be That Bad”, o que también hicieron “Burn for Me” y “White Jeans” con la que la gente ya hacían la clásica conga de final del concierto. La noche cerró con el final NFO, “West Ruth Ave”, un broche de oro que dejó a los fans con ganas de más.

La puesta en escena de la banda fue exquisita, retro, bailona sonando y viéndose de lujo. Aunque el punto malo suponemos que por culpa de los horarios posteriores de discoteca, nos dejaron sin “Domino” ni “Way to spend the night”, así que esperamos que vuelvan pronto para arreglarlo.

De la misma manera que dijimos que en Nashville se vive la música de una forma especial, en Suecia debe pasar lo mismo porque parece mentira que gente de Soilwork, Arch Enemy o Mean Streak puedan hacer música así sin despeinarse y además empastarse con los coros de  Anna Brygård y Åsa Lundman.

The Night Flight Orchestra no solo entregó un concierto, sino una experiencia que resonó profundamente con todos los presentes. Su mezcla de nostalgia y modernidad, junto con un sonido impecable y una puesta en escena cautivadora, dejó una huella imborrable en la noche madrileña

Texto y fotos: David Aresté

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