Metal Symphony Website

Crónica del regreso de Rush a México: el concierto que nadie pensó volver a vivir

Crónica del regreso de Rush a México: el concierto que nadie pensó volver a vivir

Rush – 20 de Junio 2026 – Palacio de los Deportes (CDMX)

“Solo somos inmortales por un tiempo limitado.”

No, definitivamente no era un concierto más.

Desde el momento en que Rush anunció su gira de regreso, muchos recuperamos la ilusión de volver a escuchar a la banda sobre un escenario y otros tantos tendrían, por fin, la oportunidad de verla por primera vez. Habían pasado diez años desde su última gira con Neil Peart, aquella con la que celebraron el 40 aniversario del grupo, y durante ese tiempo asistimos al progresivo deterioro de su salud hasta su triste fallecimiento, el 7 de enero de 2020.

Fue entonces cuando muchos seguidores perdieron toda esperanza de volver a ver a Rush en directo. ¿Cómo podían regresar sin Neil Peart? No solo desaparecía un músico prácticamente insustituible, sino también uno de los tres pilares sobre los que siempre se sostuvo la banda y un hermano para Alex Lifeson y Geddy Lee.

Pero la vida siempre guarda alguna sorpresa. El 6 de octubre de 2025 se anunciaba oficialmente una nueva gira de Rush y la noticia sacudió a toda la comunidad de seguidores. Las preguntas eran inevitables. ¿Rush sin Peart? ¿Cómo sería posible? Entre las fechas confirmadas aparecía además México.

Sábado 20 de junio de 2026.

Cuando llegamos al Metro Velódromo el ambiente era diferente al de otros conciertos. No predominaban los jóvenes con largas melenas, chalecos repletos de parches o camisetas negras. Aquella noche pertenecía, sobre todo, a la vieja guardia. Cabelleras plateadas, algunos ya sin ellas, viejos amigos que volvían a reunirse y padres acompañados por sus hijos caminaban hacia el Palacio de los Deportes compartiendo el mismo sueño.

El recinto se vestía de gala para recibir a una de las bandas más legendarias de la historia del rock. En el exterior podía encontrarse todo tipo de merchandising: camisetas, tazas, llaveros, encendedores, plumas… cualquier recuerdo imaginable para inmortalizar una noche que todos esperábamos perfecta.

A las 20:10 se apagaron las luces y comenzó el espectáculo.

La introducción audiovisual —que, al menos a mí, me recordó por momentos a El Mago de Oz, aunque probablemente estuviera inspirada en la letra de “Xanadu”— sirvió para dar paso precisamente a esa canción, encargada de abrir el concierto. Allí estaban por fin Alex Lifeson y Geddy Lee, los dos miembros fundadores de Rush, acompañados por la talentosa Anika Nilles a la batería.

La ovación fue gigantesca. Estoy convencido de que consiguió emocionar tanto al público como a los propios músicos.

Uno de los aspectos que más debate había generado antes de la gira era la incorporación de Anika Nilles. Muchos cuestionaron su presencia incluso antes de escucharla, pero bastaron unos pocos minutos para que callara cualquier crítica.

Anika no vino a sustituir a Neil Peart. Nadie puede hacerlo. Comprendió perfectamente cuál era su función: interpretar con enorme respeto el legado del batería canadiense y hacerlo además con una personalidad propia que terminó conquistando al público. Demostró ser una baterista extraordinaria.

El repertorio recorrió distintas etapas de la carrera de Rush e introdujo algunas variaciones respecto al concierto celebrado el 18 de junio. Hubo momentos memorables, con clásicos absolutamente imprescindibles y algunas sorpresas como la interpretación completa de la suite 2112.

Todo ello acompañado por un magnífico despliegue audiovisual que mantuvo muy presente la figura de Neil Peart durante toda la actuación. Especialmente emotivos resultaron los homenajes proyectados durante “Bravado” y, sobre todo, “Time Stand Still”. Aún hoy se me pone la piel de gallina al recordarlo.

También disfrutamos de cinco canciones de su obra maestra Moving Pictures: “Limelight”, “Red Barchetta”, “Tom Sawyer”, precedida por una divertidísima introducción inspirada en South Park, “Witch Hunt” y una de mis favoritas de siempre, “YYZ”. Naturalmente tampoco faltó “The Spirit of Radio”, mientras que el cierre con “Working Man” puso el broche perfecto a una noche inolvidable.

No, lo siento, no fue una noche perfecta. Y precisamente no lo fue porque estos genios también son humanos. El tiempo no perdona. La voz de Geddy Lee acusa ya el paso de los años y el descanso de veinticinco minutos durante el concierto demuestra que incluso las leyendas necesitan recuperar fuerzas.

Pero sigue siendo Rush.

Sus canciones han envejecido maravillosamente. Alex Lifeson continúa emocionando con cada nota. Anika Nilles se ha convertido en el complemento perfecto para esta nueva etapa. Y el espíritu de Neil Peart sigue presente en cada letra, en cada composición y en cada uno de los momentos vividos sobre el escenario.

Todavía hoy se me eriza la piel al recordar aquel concierto. Ha quedado grabado para siempre como uno de los mejores espectáculos a los que he asistido en toda mi vida.

“Solo somos inmortales por un tiempo limitado.”

Quizá esa frase no se aplique a Rush. Su música ha demostrado que algunas leyendas sí consiguen ser inmortales.

Alan Van Gil.
Fotos: Cesar Vicuna (FBook Rush)

Salir de la versión móvil