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Crónica de Vhäldemar en Madrid: una noche de metal en Sala UNI

Crónica de Vhäldemar en Madrid: una noche de metal en Sala UNI

Vhäldemar + Ekyrian + Delenda Est – 24 de Abril 2026 – Sala UNI (Madrid)

El pasado 24 de abril, Sala UNI acogió una intensa noche de metal con mayúsculas en la capital. Con un cartel tan variado como atractivo y una entrada que fue creciendo con el paso de las horas hasta rozar el lleno, la cita reunió a seguidores del metal alternativo, folk metal y heavy metal más clásico en una velada marcada por la entrega de las bandas… y también por algunos retrasos en los horarios que terminaron afectando al desarrollo de la noche.

Los encargados de abrir fuego fueron Delenda Est, la prometedora y joven banda de Vitoria, que arrancó su actuación pasada su hora de inicio ante un buen puñado de asistentes que ya aguardaban para no perderse su descarga. Desde los primeros compases de temas como “Pandora’s Gift” o “Exorcise”, el grupo dejó clara su carta de presentación: una propuesta intensa que combina contundencia, melodías de corte sinfónico y pasajes más etéreos, logrando conectar con el público desde el inicio. Sobre las tablas se mostraron seguros, implicados y disfrutando de cada minuto, transmitiendo buenas sensaciones en esta primera toma de contacto con la capital.

Su debut discográfico, The Odd One Out, apenas tuvo protagonismo en un repertorio enfocado principalmente en adelantar canciones de su próximo álbum, The Last First Step, previsto para este año. Temas como “One Last For Hope” sirvieron para comprobar la evolución de una banda que apunta maneras y que poco a poco va puliendo su personalidad. Aún les queda rodaje y experiencia para terminar de definir un sonido totalmente propio, pero actitud, ganas y potencial no les faltan. La salida de este segundo disco puede ser el impulso definitivo para consolidar una propuesta que merece la pena seguir de cerca.

Tras esta primera descarga de metal alternativo, y subiendo un peldaño en cuanto a despliegue escénico e instrumental, llegaba el turno de los madrileños Ekyrian, una formación que ya suma una década de trayectoria dentro del folk metal nacional y que el año pasado publicó su último trabajo, Un viaje sinfónico. Con una propuesta ambiciosa y un nutrido elenco de músicos sobre las tablas, era inevitable pensar que el reducido escenario de la sala se les quedaba pequeño. Y es que tuvo mérito ver cómo conseguían encajar todos sus integrantes y su arsenal instrumental en un espacio tan limitado sin perder presencia ni energía.

Su repertorio fue un buen repaso a distintas etapas de su carrera, arrancando con “Ekyrian”, el tema homónimo que abre su disco de 2023, y continuando con piezas ya imprescindibles como “Kaguya”, inspirada en la leyenda japonesa, o “El Alquimista”, uno de los sencillos destacados de su lanzamiento más reciente. Tampoco faltaron guiños a trabajos anteriores con “Alza la Vista” y “El Aprendiz”, además de cortes tan épicos como “El Templo del Mar” o “El Rey Blanco”. Mención especial merece “La Balada de Wilfred el Enano”, habitual favorita del público y uno de esos momentos que consiguen conectar de inmediato con la audiencia en directo.

Sobre el escenario, Jorge Martín llevó el peso principal con una voz que fue, sin duda, lo más destacado de la actuación y una de las grandes sorpresas de la noche para quienes aún no nos habíamos cruzado con la banda. Junto a él, Clara Palomares aportó color y personalidad con gaita, whistle y zanfona; Aitor Balda reforzó la vertiente folk con flauta y whistle; Nuria del Amo sumó elegancia con el violín; mientras Miguel Morón completaba la atmósfera con teclados y acordeón. Las guitarras de Carlos Roldán y Fran Viñuela, junto a la base rítmica formada por Roberto Pérez al bajo y Jorge Rodríguez a la batería, terminaron de dar forma a un directo intenso y muy trabajado.

El sonido, eso sí, no estuvo del todo a la altura de una propuesta tan rica en matices, y muchos de los detalles instrumentales que hacen especial su música quedaron algo difuminados entre la mezcla. Aun así, al menos todo se escuchaba con cierta claridad y la banda supo sobreponerse a esas carencias técnicas con entrega y tablas. Confirmados ya para festivales como Z! Live y Leyendas del Rock, queda claro que el trabajo y el tesón están empezando a dar sus frutos. Sin duda, otra banda a tener muy en cuenta dentro del panorama nacional.

Y con la sala ya en forma y el ambiente en plena ebullición, llegaba el turno del plato fuerte de la noche: los vizcaínos Vhäldemar. Los de Barakaldo regresaban a Madrid en una noche importante, con un público entregado desde mucho antes de su salida al escenario y con ganas de disfrutar de uno de los nombres más sólidos del heavy metal estatal.

La banda volvía a la capital con el recuerdo aún reciente de la presentación de Sanctuary of Death, un trabajo que les ha llevado incluso hasta Japón en una gira junto a Rise to Fall y Bloodhunter, confirmando el gran momento que atraviesa la formación. Ese disco ya pudimos verlo defendido en el Bodega Rock y también hace dos años en la sala Nazca de Madrid. En esta ocasión, además, llegaban impulsando la reedición de Against All Kings, otro aliciente más para esta cita.

Arrancaron con “Heavy Metal”, un golpe directo a la cara, toda una declaración de intenciones que puso a la sala patas arriba desde el primer minuto. A partir de ahí fueron cayendo clásicos imprescindibles como “Fear” o la infalible “Howling at the Moon”, uno de esos himnos que nunca fallan en directo y que fueron coreados con fuerza por todos los presentes. Aunque el retraso acumulado durante toda la noche obligó a la banda a recortar parte del repertorio previsto, supieron condensar su actuación sin perder intensidad ni pegada.

También hubo espacio para cortes más épicos y técnicos como “1366 (Old King’s Visions Part V)” o “The Old Man”, además de temas más recientes como “Deathwalker”, carta de presentación de su último trabajo. El sonido fue algo mejor que en actuaciones anteriores de la noche, destacando especialmente las guitarras de Pedro J. Monge, siempre afiladas y protagonistas, así como la contundencia de la batería de Jandro. Quizá los teclados de Jonkol Tera podrían haber brillado algo más en la mezcla, aunque tuvo sus momentos de lucimiento.

Al frente, Carlos Escudero volvió a demostrar por qué es uno de los frontman más carismáticos del heavy metal estatal. No paró quieto ni un instante, bajando en varias ocasiones al público para pasearse entre la gente, cantar rodeado de fans o incluso subirse a la barra, desatando la locura entre los asistentes. Cercano, enérgico y con una voz impecable, se echó a la sala al bolsillo desde el primer minuto.

La complicidad dentro de la banda es enorme y eso se percibe en cada gesto sobre el escenario. Se nota que disfrutan tocando juntos y que se lo pasan realmente bien, algo que contagian al público y que incluso les lleva a atreverse a compartir micrófono y cantar entre ellos en algunos momentos. El cierre con “Energy” fue la guinda perfecta para una actuación demoledora. Vhäldemar no fallan; son una apuesta segura en directo y volvieron a demostrar en Madrid que siguen siendo uno de los grandes referentes del heavy metal nacional.

Texto y fotos: David Aresté

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