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Kiss y su espectáculo del rock llenaron el WiZink Center de Madrid

Kiss y su espectáculo del rock llenaron el WiZink Center de Madrid

KISS+ Megadeth – 8 de Julio’18 – Wizink Center (Madrid)

Tomándose su lema al pie de la letra la banda más caliente del mundo llegaba a España donde mucho frío tampoco estaba haciendo, sobretodo en Madrid (y no queremos pensar ya en Córdoba).

Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares

Como manda la tradición desde hace unos años, la organización del RockFest desvía alguna de las bandas del festival a Madrid para tener otra alternativa musical para aquellos que no han ido al festival, porque no han podido o porque no han querido, o para aquellos que quieran seguir desde Barcelona con ganas de conciertos. Sin duda en un ambiente muy diferente ya que se trata de un par de conciertos con sets completos y condiciones teóricamente mejores. Este año fue el turno de Kiss y Megadeth, que cogían el relevo de Aerosmith, Alter Bridge y Eclipse del año pasado en Rivas Vaciamadrid. Lo cogieron de “chiripa” (pudo ser mucho peor, la verdad) ya que hubo un retraso en la apertura de puertas cercano a las dos horas, a causa del montaje que traía Kiss ya que había llegado muy tarde desde Barcelona, por eso los peor parados fueron The BlackMordia que se quedaron sin tocar, para dejar paso a Megadeth como único grupo invitado de la noche.

   

Los de Mustaine que han ido de la manita junto a Kiss durante todo el verano por varios festivales siguen presentando su último “Dystopia”, el disco que ha insuflado nueva energía a los thrashers y que tan buen resultado están teniendo. Ellos también sufrieron las condiciones del retraso y como era de esperar recortaron parte de su concierto dejando a los allí presentes con ganas de más aunque quizá estuvieran esperando al grupo principal de la noche.

Quizá conscientes de toda la situación, no plantearon un set para presentar nada, de hecho solo tocaron la propia “Dystopia” y “The threat is real” de ese último disco. El resto de repertorio, que llegó a los diez temas se basó en temas del “Rust in peace” y del “Peace sells…” como “The Conjuring”, “Take No Prisoners”, “My Last Words” o “Tornado of Souls”, sin dejarse obviamente el “Symphony of Destruction” que coreó todo el recinto. Como bis tuvimos un Holy Wars con aparición estelar de Vic que pasó de las pantallas del escenario a personificarse en carne y hueso. Acompañando a la tralla musical, se proyectaba para cada canción animaciones o imágenes reivindicativas (algunas de Vic, la mascota del grupo) ofreciendo un acabado más combativo si cabe y con más ganas de meter leña.

  

Se abrió el “Hangar 18” para dejarnos un concierto muy potente (no se puede esperar menos de un concierto de thrash) sobretodo por la pegada descomunal de Dirk Verbeuren a la batería que junto a Ellefson al bajo forman una base rítmica que parece una losa de toneladas. Mustaine y Loureiro se entienden a las mil maravillas a nivel rítmico, solista e incluso se juntan con Dave Ellefson para hacer sus correrías de mástiles. Un concierto que supo a poco y que sirvió para ver que si se acierta con los cambios la banda puede tener otro “semblante” (y si no que se lo digan a Halford con Faulkner) que para el caso le ha favorecido a Mustaine y esperemos que por muchos años más.

Momento para repostar y preparar los últimos preparativos para KISS bajo su ya clásico telón negro. La banda anunció que esta iba a ser su “gira de despedida” llamada “End of the tour” y que duraría unos 3 años aprox, siendo su gira más ambiciosa teniendo como “Monster” su último disco en estudio del 2012. Volviendo al presente, el retraso había hecho que el concierto cayese en medio de la hora de la cena… así que con la tripa llena y expectantes, después del “Rock’n’Roll” de Led Zeppelin se produjo el negro absoluto para que sonase aquello de “You want the best, you’ve got the best… the hottest band in the world, KISS!!!”… un telón que se resistió un poco, nos trajo un “Deuce” rockero, pegadizo y vacilón con Gene Simmons como voz principal… allí estaban, sus temas, sus coreografías, su vestimenta, sus luces, sus pelucas… los reyes del espectáculo haciendo lo que mejor saben hacer, o lo que vienen haciendo desde hace muchos años, combinar el rock con su gran show visual.

  

Como se viene diciendo años atrás, el estado vocal de Paul Stanley es la única duda que hace tambalear los directos del grupo. Nos llegaban mensajes desde Barcelona diciendo que hizo un concierto más que irregular a su paso por el Rockfest, y la verdad es que aquí no fue menos. Por eso, sin seguir un setlist específico montado para la gira ya que no presentaban nada, se montaron un repertorio para salvar el concierto y obviamente, salvar la voz de Paul. Hay que pensar que aún le quedaban 3 conciertos por la Península y había que llegar hasta el final de la gira.

A nivel iconográfico en un 50% Paul es Kiss, su maquillaje, sus poses, sus coros, su forma de tocar la guitarra, sus propias guitarras… pero sin duda a día de hoy el grupo lo sacan adelante Simmons y Tommy Thayer que siguen enérgicos, con ganas y lo saben transmitir al público, desde el fondo Eric Singer hace lo que puede y también se canta un par de tonadillas descubriendo su más que interesante voz.

   

Todo eso se resume en que de los 18 temas que interpretaron, Paul solo cantó 8 y sus compañeros el resto. Y obviamente lo hizo como pudo, defendiéndolos y forzando su voz para sacar todo lo mejor posible, lo único que pensábamos es que no se hiciera daño porque nunca es agradable acabar pasándolo mal teniendo consecuencias peores.

Pero por suerte todo salió adelante y tuvimos los grandes clásicos de la banda como “Shout it Out loud”, “I love it loud”, “Lick it up”, “God of thunder”, “Love Gun”… todos aquellos que hemos tenido en nuestro primer cassette de Kiss y que nos sabíamos al dedillo. La verdad es que también se discutió el hecho de que no cambien de espectáculo desde años atrás, pero suponemos que al tener la fórmula que funciona, para que cambiar? Aunque si es cierto que al menos para esta gira repescaron temas un tanto desconocidos como “War Machine”, “Flaming youth” o el insulso “Say Yeah”… que para los más veteranos parecieron insuficientes sumado a la pirotecnia y plataformas que salen y se accionan siempre en los mismos sitios y momentos. Si decimos lo menos bueno, también tenemos que decir lo bueno, y es que la máxima expresión de Kiss se resume en “Detroit Rock City” y “Rock’n’roll all nite” rematando un final fiestero, grandilocuente, de show de gran estadio… a lo “grande” como solo ellos saben hacer, si hubiese una definición de acabar en alto un concierto sería con esas dos canciones.

  

Que sí, que son los putos Kiss, son los mejores en lo suyo y son una de las bandas de nuestra vida… pero hay que saber ver el estado de la banda y del show y ver que saldrían mucho mejor si algunas cosas cambiaran, volveremos a verlos? Esperemos.

Texto: David Aresté
Fotos: Susana Manzanares

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