Dani Nel·lo – 8 de Mayo 2026 – Sala Clamores (Madrid)
El pasado 8 de mayo, Dani Nel·lo aterrizó en la madrileña Sala Clamores para continuar la celebración de sus 40 años encima de los escenarios, una serie de conciertos especiales que ya habían pasado previamente por Barcelona y Valencia. Y no podía haber un lugar más adecuado: Clamores sigue siendo uno de esos templos donde todavía respiran los sonidos más añejos, elegantes y salvajes del rock, el rhythm & blues, el swing y el jazz nocturno. El escenario perfecto para el universo musical de Dani.
La respuesta del público confirmó además el enorme cariño y respeto que sigue despertando en Madrid. Mucho antes de abrir puertas ya se formaba una larga cola en el exterior de la sala, reflejo de una base de seguidores fiel que lleva décadas acompañando al saxofonista barcelonés en todas sus aventuras musicales, desde los años de Los Rebeldes hasta proyectos más recientes y personales.
Para esta cita tan especial, Dani presentó una formación parcialmente renovada, aunque sustentada por varios de sus músicos habituales. A su lado estuvieron el siempre impecable Anton Jarl a la batería, Patillas Baraldés aportando nervio y elegancia a la guitarra y Matías Míguez al bajo, formando una base rítmica sólida y perfectamente compenetrada. Además, la presencia de un percusionista y una sección de vientos terminó de aportar todavía más riqueza y profundidad a un repertorio ya de por sí tremendamente variado.
Desde los primeros compases quedó claro que aquello no iba a ser simplemente un concierto más, sino un auténtico recorrido por las múltiples vidas musicales de Dani Nel·lo. El repertorio fue saltando con naturalidad entre el rhythm & blues más salvaje, el mambo noir, el rock and roll clásico, el swing fronterizo y esos instrumentales cinematográficos que llevan años formando parte de su sello personal. Hubo espacio para recuperar composiciones vinculadas a Los Saxofonistas Salvajes como “Holly Zapatitos” o “Wine.O”, para revisitar la elegancia explosiva de Los Mambo Jambo en piezas como “Lago Salado”, “Gran Ciclón” o “Ases del Baile”, así como para adentrarse en terrenos más cercanos a la exótica y el universo de Zoco con “Pura Vida” o “Carta Filipo”.
Precisamente fue durante los temas ligados a Los Mambo Jambo cuando la sala alcanzó algunos de los momentos más frenéticos de toda la noche. Clamores parecía haberse transformado en una locomotora desbocada avanzando sin frenos entre riffs, percusiones y saxos incendiarios. Todo iba acelerado, tanto encima del escenario como entre el público, completamente entregado a ese cóctel explosivo de rhythm & blues, mambo, surf y rock and roll instrumental que sigue siendo una de las grandes señas de identidad de Dani. También hubo guiños a otras aventuras musicales menos habituales en directo, como el Dani Nel·lo Organ Trio con temas como “Escorpión” y “Bric a Brac”, además de la recuperación de “Zarpazo”, perteneciente a su etapa Sax-O-Rama.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con la aparición de Carlos Segarra, compañero inseparable durante tantos años en Los Rebeldes (vimos el combo ya en el concierto de Los Rebeldes en Madrid), para interpretar “Esa manera de bailar” y “Bajo la luz de la luna”. Además, Segarra también estuvo presente durante “Inmabelle”, aunque fuese el propio Dani Nel·lo quien asumiera la voz principal del tema. Y precisamente ahí apareció otra de las sorpresas de la noche: Dani no se limitó únicamente al saxofón, sino que también cantó en varias canciones, aportando todavía más cercanía y calidez a una actuación ya de por sí muy especial.
Ver a Carlos Segarra en un entorno tan íntimo y cercano como el de Clamores fue además un auténtico privilegio. Lejos de grandes escenarios y festivales, la pequeña sala madrileña permitió disfrutar de la complicidad y la naturalidad entre ambos músicos prácticamente a pocos metros de distancia, algo difícil de vivir hoy en día tratándose de dos nombres tan importantes dentro del rock and roll estatal.
Otro de los invitados destacados fue Dani Niño de Saxos del Averno, que participó en “Shoe String” y también en “Blues For Anna Bacoa”, dejando algunos de los momentos más intensos a nivel instrumental de toda la noche. La conexión entre ambos saxofonistas fue sencillamente espectacular, llevando a la banda a terrenos de absoluta locura rítmica donde nuevamente la sensación era la de una maquinaria lanzada a toda velocidad, con el público respondiendo de forma inmediata al vendaval sonoro que salía del escenario. Tampoco faltó “Polk Salad Annie”, reinterpretación del clásico popularizado por Tony Joe White y Elvis Presley, perfectamente integrada dentro de ese espíritu pantanoso, fronterizo y profundamente rockero que siempre ha acompañado buena parte del imaginario musical de Dani.
Si algo volvió a demostrar Dani Nel·lo es su capacidad para convertir el saxofón en una auténtica voz propia. No necesita artificios ni excesos para dominar un escenario. Su manera de tocar continúa transmitiendo la misma pasión, elegancia y energía de siempre, mezclando sofisticación y actitud callejera con una naturalidad admirable.
Además, el sonido acompañó de manera impecable durante toda la actuación. Claro, potente y preciso, permitiendo disfrutar tanto de los momentos más explosivos como de los pasajes más atmosféricos sin perder detalle. Algo especialmente importante en una música tan rica en arreglos y matices instrumentales. La noche terminó entre largos aplausos y la sensación de haber asistido a algo más que un concierto: una celebración sincera de cuatro décadas dedicadas a la música, al directo y a una manera muy concreta de entender el rock and roll y el rhythm & blues. Madrid volvió a rendirse ante uno de los grandes sopladores de este país.
Texto y fotos: David Aresté
