El 9 de enero de 2015, Battle Beast lanzaba Unholy Savior, su tercer álbum de estudio y, sin saberlo en ese momento, una de las piedras angulares de su historia. Diez años después, este trabajo no solo se mantiene como un referente dentro del heavy/power metal europeo moderno, sino que también marca un punto de inflexión clave para la banda finlandesa: fue el último disco con Anton Kabanen, principal compositor, guitarrista y uno de los fundadores del grupo.
Tras el exitoso Battle Beast (2013), el grupo volvió con un álbum más ambicioso, melódico y emocional, donde el metal tradicional se mezclaba con sintetizadores, pasajes épicos y una buena dosis de espíritu ochentero. Con Noora Louhimo ya asentada como vocalista, Unholy Savior presentó a una banda en plena madurez creativa, con ganas de romper moldes sin perder su esencia.
El álbum arranca con “Lionheart”, un himno de espíritu guerrero, seguido por la canción que da nombre al disco, “Unholy Savior”, una poderosa declaración de intenciones con riffs afilados y un estribillo de aire casi sinfónico. Desde ahí, el álbum transita por múltiples paisajes: el descaro de “I Want the World… and Everything in It”, la locura controlada de “Madness” o la dulzura dramática de “Sea of Dreams”, que incluso incluye flauta travesera (a cargo de J-P Björkroth), expandiendo las fronteras estilísticas del grupo.
Uno de los momentos más recordados es sin duda “Touch in the Night”, una inesperada mezcla de AOR ochentero y eurodisco con espíritu de metal, que desconcertó a algunos fans en su momento, pero que hoy es celebrada como una de las decisiones más atrevidas —y exitosas— del grupo. Su videoclip, lleno de referencias estéticas retro, confirmó que Battle Beast no tenía miedo de salirse del guion.
En las ediciones limitadas y japonesas se incluyeron dos versiones que revelan parte del imaginario del grupo: “Push It to the Limit”, el clásico de Scarface, y “Wild Child” de W.A.S.P., conectando el presente de Battle Beast con su educación musical ochentera.
Musicalmente, Unholy Savior destaca por su equilibrio entre lo melódico y lo contundente, por la producción pulida pero potente (con Matias Kupiainen a los mandos de la mezcla y Mika Jussila en la masterización), y sobre todo por el carisma vocal de Noora Louhimo, que aquí termina de consolidarse como una de las voces más versátiles y poderosas del metal actual.
Pero el álbum también es recordado por otro motivo: fue el último con Anton Kabanen en la formación. Tras tensiones internas, el guitarrista y principal compositor dejó el grupo en 2015 y fundó Beast in Black, donde siguió desarrollando el estilo épico, melódico y cargado de sintetizadores que ya apuntaba en este disco. Para muchos fans, Unholy Savior representa, por tanto, el cierre de una era creativa irrepetible dentro de Battle Beast.
Hoy, una década después, Unholy Savior se recuerda no solo como un disco sólido y repleto de grandes canciones, sino como una obra bisagra: entre lo que Battle Beast fue y lo que sería después. Es también el punto donde la banda demostró que podía arriesgar, emocionar y, sobre todo, escribir himnos que siguen coreándose con la misma fuerza una década más tarde.
A finales de octubre, Battle Beast estarán de gira por España junto a Dominum y Majestica, y seguro que en el setlist caerá algún tema de este disco que marcó una etapa clave en su carrera.
David Aresté
