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Saxos del Averno: diez años de música artesanal y mirada al futuro

Saxos del Averno: diez años de música artesanal y mirada al futuro

Saxos del Averno celebran diez años de trayectoria mirando hacia delante sin renunciar a una forma de entender la música cada vez más difícil de encontrar: canciones, vinilos, videoclips y conciertos construidos desde el trabajo artesanal y el contacto directo con el público. La banda prepara además una noche muy especial para este 24 de septiembre en Villanos, donde grabará en directo buena parte de Roasted Sinner, su primer disco, con vistas a una edición especial en vinilo prevista para 2027.

Hablamos con Dani Niño, una de las caras visibles de Saxos del Averno, sobre esta celebración, la grabación del disco en directo, los nuevos singles que han editado recientemente… el valor de lo artesanal frente a la inmediatez digital, el trabajo detrás de una banda independiente y una trayectoria que también les ha llevado a formar parte de la banda sonora de Valeria. Una conversación de hace unos días que llega justo cuando la banda se prepara para subir esta noche al escenario de Villanos y convertir sus diez años de historia en una nueva grabación.

David Aresté


M.S: Hola Dani, es un placer tenerte en nuestra página, ¿Qué tal estás?

D.Ñ: Un placer, encantadísimo.

M.S: Tal y como se ha transformado el mundo de la música, ¿Veis más viable sacar singles, EPs o canciones sueltas antes que un disco completo?

D.Ñ: Pues yo creo que sí. Durante mucho tiempo se publicaban discos de 12 o 14 temas y al final los que terminaban escuchándose y popularizándose eran dos. Creo que se estaba publicando mucho más material del necesario y, además, para las bandas que no estamos en el mainstream es complicado mantener económicamente ese ritmo de producción.

Nosotros llevamos años optando por los singles. El próximo año sí vamos a sacar un LP en vinilo, aunque será una reedición del primer disco que publicamos completo, Roasted Sinner, porque se cumplen diez años. Aprovecharemos el concierto de presentación del 24 de septiembre en Villanos para grabarlo en directo, a la antigua, con sus fallos y con lo que salga. Eso es lo que publicaremos en vinilo en 2027, en una edición de color que sacaremos coincidiendo con el Record Store Day, apoyando también a las tiendas independientes y ese punto más artesanal.

M.S: ¿Será en directo y también el disco en estudio o solamente en directo?

D.Ñ: Nada, vamos en directo. Vamos a coger casi todos los temas de Roasted Sinner e incluso haremos uno que nunca hemos tocado, el único tema en español del disco, que grabó Pájaro, Andrés Herrera. Creo que por eso nunca lo hemos hecho, así que hemos decidido recuperarlo y estrenarlo otra vez.

Lo haremos con la voz de Adrián Costa y todavía no he terminado ni el arreglo ni lo hemos ensayado (Risas), así que puede que sea una catástrofe. Pero espero que salga todo bien.

M.S: Siguiendo con las nuevas canciones, dinos un poco de qué van o qué queréis explicar.

D.Ñ: Pues a ver, estos dos temas están muy guays porque los hemos concebido un poco a la antigua. Aunque ya no estamos publicando discos completos, seguimos manteniendo el mismo concepto en cada single: dos canciones, una por la cara A y otra por la B, que siempre se editan en vinilo con dos portadas diferentes.

Siempre cuidamos mucho el producto y queremos que cada canción tenga su portada. Además, están un poco interconectadas, y eso lo hemos llevado también a los videoclips, que nos los ha hecho Pleiades Calling, una artista danesa que se te va la olla y que ha creado un universo brutal en dos capítulos.

Shiva Daba Doo es como la road movie que conduce a The Place: un viaje loco del personaje por carretera, una especie de Ruta 66 onírica, en la que aparece Shiva, le ataca, escapa y le pasan un montón de cosas. Ese viaje acaba en la puerta de un motel llamado The Place. Y ahí empieza el segundo videoclip, el de la cara A, cuando el personaje entra en The Place y descubrimos qué es ese lugar y todo lo que conlleva.

M.S: Lo autoeditáis ¿Es lo mejor hoy en día?

D.Ñ: A ver, es muy difícil saberlo, depende, pero nosotros optamos por la autoedición porque para nosotros sí que es lo mejor. Cuando coproduces un disco estás metiendo intermediarios y repartiendo no solo las pérdidas y las ganancias, sino también derechos de autor y derechos sobre un montón de cosas.

Nosotros nos hemos ido organizando bien económicamente y, mientras podamos asumir los gastos grandes —grabación, producción de los vinilos, portadas, arte, videoclips…—, todo lo que rentabilizamos es para nosotros, para bien y para mal. Claro que si de repente viene alguien grande y te dice «yo te pago el disco, te distribuyo y además te meto en una película», pues puede ser interesante. El problema es cuando te promete todo eso y luego no hace nada. Por eso hace tiempo decidimos que, ya que estos proyectos son como criaturas que vas creando, queríamos tener el control sobre ellos.

M.S: Me has hablado de Pleiades Calling. Editar vídeos a día de hoy parece casi cosa de románticos.

D.Ñ: Ostras, pues sí, tío. Porque esta chica es como una guerrera, no sé cómo decirte. En una época en la que puedes hacer muchas cosas de forma mucho más fácil con IA y en la que quizá no se le da tanto valor a lo artesanal, pues es difícil. Es de románticos.

Nosotros tenemos el mismo diseñador desde el principio, Miguel Luque, que nos ha hecho todo el arte trabajando con collages, imágenes antiguas y grafismo. Con los videoclips hemos apostado por lo mismo. Al principio los hacía yo porque no teníamos medios y, cuando hemos tenido un poco de dinero, hemos procurado pagar a alguien para que los haga y aporte su visión.

Porque, tío, cuando alguien te lo hace de verdad, el resultado es infinitamente mejor. Todo esto nos lo podría haber hecho una IA, pero ves el videoclip y está el universo que ha creado, la trama, cómo se conectan las cosas, los detalles de una parte en otra… Eso solo lo puede hacer una mente.

Además, yo ahora consumo mucho YouTube en la televisión. Cuando me apetece ver música me pongo videoclips en pantalla grande. Hay un montón de posibilidades y formatos, entre móviles, tablets y pantallas cada vez más grandes, pero a mí me da pena que este videoclip no se pueda ver en un cine, porque realmente se lo merece.

Ella me decía a mitad del videoclip: «Tío, yo no pensé que esto me iba a llevar tantísimas horas». Pero se iba enamorando del proyecto y quería seguir haciendo cosas. Y yo, claro, callado: «Bueno, bueno, pues si quieres hacer, yo no te voy a decir nada».(Risas) El resultado es asombroso. Estoy realmente flipando con eso.

M.S: ¿Cómo ves las nuevas propuestas musicales comparados con la vuestra que como dices es más artesanal, más cruda, más “material”…?

D.Ñ: Me llama mucho la atención que ahora mismo haya propuestas artísticas que son una cantante, cuatro u ocho bailarinas y la música grabada. Esto lo ha hecho incluso Rosalía en alguna de sus últimas giras.

El problema también está en el consumidor. Si tú aceptas eso y te va bien, pues para adelante. Pero yo sigo disfrutando de tocar de verdad. A veces me siento un poco raro estando ahí, tocando un instrumento enrevesado, moviendo los dedos y sacando notas en vez de darle a un botón o secuenciar cosas, pero me sigue conectando más lo real.

Creo que ese es también nuestro punto fuerte. Cuando vienes a vernos tocar, lo que hay es lo que hay. Si suena mal, es que estamos tocando mal. Ahí estamos todos desde que empieza el concierto hasta que termina.

Y ojo, no quiero decir que todo lo nuevo sea una mierda. Hay cosas increíbles que hace gente con ordenadores y me callo la puta boca. A mí lo que me molesta es cuando hay propuestas artísticas en las que suenan cosas que son playback. Te estás yendo a un concierto a ver un playback y, joder, pibe…

M.S: Me decías antes que tenéis el vídeo, la música y que os faltaría un libro para completar ese proyecto transmedia. (Risas)

D.Ñ: Yo creo que ya no nos va a dar para eso, tío. Una de las cosas más duras que he notado con el cambio de los tiempos es que el artista cada vez tiene más responsabilidad en cosas que no son musicales.

Con Saxos del Averno, de todas las horas que le meto, que son muchas, igual un 10% es tocar y otro 5 o 10% componer. El resto es subir vídeos, llamar a fulano, organizar la logística, la furgoneta, la promo, los carteles… Incluso diseño carteles, sé Photoshop, sé Premiere… Sé tantas cosas ya que digo: joder, nos falta tiempo.

Pero si tuviéramos tiempo, nos escribiríamos un libro (Risas). Danos diez o quince años y, cuando lleguen las memorias de Saxos del Averno, publicamos un libro. No sé cómo será, igual un audiolibro, pero estaría bien.

M.S: ¿Qué feedback tenéis fuera de España?

D.Ñ: Pues mira, esto es curioso. Lo estaba comentando con Xavi, mi socio y teclista, porque en este mundo de las plataformas tienes la oportunidad de mostrar tu música un poco al mundo y cada plataforma llega a sitios diferentes.

Nos fijamos en las estadísticas y tenemos toda la música publicada en Bandcamp. Pues en Bandcamp casi todo el consumo que tenemos es fuera de España: Estados Unidos, Japón, Australia… Es loquísimo mirar el mapa y pensar: «Pero bueno, ¿esta gente cómo ha dado con esto?».

En YouTube, por ejemplo, tuvimos un pequeño hit con un tema que cantó Adrián Costa cuando estaba de vacaciones en Cuba, con unos músicos cubanos. Cantó una versión de Toda una vida, de Osvaldo Farrés, y YouTube se convirtió en una vía para conectar con gente de allí. Luego Instagram funciona de otra manera. El feedback siempre es bueno; el problema es llegar.

Porque si ya es complicado organizar una gira aquí, salir fuera es una movida. Afortunadamente existen becas a través de SGAE y AIE, pero muchas veces están limitadas a tres o cuatro personas y nosotros somos seis. Somos Axos del Averno, ¿qué hago yo con tres personas?

Hemos tocado en Bulgaria, en un festival que nos descubrieron unas chicas que nos habían visto en El Central y que estaba patrocinado por BMW, y también hemos hecho alguna cosa en Francia. Pero son actuaciones aisladas. Para un promotor también es difícil apostar por bandas que no tienen números de mainstream, y cada vez se mira más la estadística de redes y seguidores.

M.S: ¿No tenéis alguna anécdota relacionada con que sois “los que sonáis en Valeria”?

D.Ñ: Sí, nos han dicho algo y alguna vez incluso nos han presentado en alguna entrevista como «los chicos de Valeria». Pero es que nunca sabes cómo conectar con la gente.

Nosotros tenemos la oportunidad de tocar en sitios donde la gente no ha venido a vernos. Recuerdo en una fiesta mayor con miles de personas. Esa gente había ido porque era fiesta y había un concierto en la plaza, no por nosotros. Entonces depende de mí que aquello funcione. Les voy a dar algo que a priori no les va a gustar porque no es lo que están acostumbrados a escuchar.

Y te sorprendes, porque de repente el feedback es acojonante. La gente baila, goza, se monta el tren… Los punkis hacen pogo, los señores mayores otra, cada uno a su manera. Y dices: «Joder, esto funciona, tío».

La cuestión es apostar por eso y ponerle el foco adecuado. Porque luego es muy fácil mirar los números y decir: «¿Quién tiene más seguidores?». Hay gente con millones de seguidores que después no vende una entrada porque esos seguidores no van a los conciertos.

M.S: ¿Y tocáis los temas que aparecen en la serie? ¿La gente los reconoce o los aplaude más?

D.Ñ: En concreto son dos temas los que aparecen en un capítulo: Elora Quilez y Blow. Hoy en día en las series te meten una canción durante 15 o 20 segundos y ya está, pero eso puede tener un efecto enorme porque ponen el foco en ella.

Cuando salió ese capítulo, en Spotify me cambiaron todas las estadísticas. De repente mi audiencia eran mujeres de entre 20 y 40 años y pensé: «Ahora tengo otra audiencia». Pero simplemente me habían puesto el foco en otro lado y le habían dado a esa gente la oportunidad de escucharte.

Además, ahora cada serie o programa tiene sus propias listas de Spotify y una audiencia masiva las consume. Eso antes también pasaba de otra manera: una canción que le gustaba a alguien podía hacer que ese grupo se convirtiera en conocido. Por eso creo que quienes seleccionan música en medios, programaciones o promociones deberían tener también cierta responsabilidad a la hora de descubrir artistas.

M.S: ¿Crees que debería haber más responsabilidad a la hora de seleccionar esa música?

D.Ñ: Sí. A mí me flipa, por ejemplo, que Hoy por Hoy tenga por las mañanas un momento para hacer una recomendación musical. Es una oportunidad increíble para un montón de gente porque es un programa con millones de oyentes.

Y a veces ponen a Shakira, que está de gira, tiene las entradas agotadas y te ponen una canción que ni siquiera es nueva. Y dices: con todos los conciertos que habrá hoy en España, ¿de verdad Shakira necesita esa publicidad? ¿La gente necesita que le descubras a Shakira? No puedes investigar un poco y decir: «Ostia, pues a ver quiénes son estos».

Creo que deberíamos tener responsabilidad todos, sobre todo quienes seleccionan estas cosas en medios, programadores y promotores: dejar un espacio para el gusto personal, para lo artístico. Y después tener tus números.

Esto lo hace muy bien el Botánico. Todos los años programa conciertos muy mainstream y con eso hace unos números que permiten después arriesgarse con otros diez, quince o veinte artistas que no conoce nadie. Si tienes esa responsabilidad y la miras de frente, puedes hacer cosas interesantes. Porque si todo se convierte en ganar dinero por ganar dinero, nos cargamos todo lo que no sea Shakira y la Fórmula 1.

M.S: Volviendo al concierto del día 24, ya me has comentado que vais a grabar Roasted Sinner. ¿Habrá invitados?

D.Ñ: No te sé decir. Creo que no vamos a tener invitados. Como vamos a grabar el disco en directo y la gracia es que lo canta Adrián, estuvimos diciendo: «¿Por qué no invitamos a Roy a cantar?». Pero entonces ya no tiene sentido, porque lo tiene que grabar Adrián. Lo mismo con Julián.

Además, estrenamos el nuevo single, que también lo tiene que cantar Adrián, así que nos queda poco hueco para invitados. Creo que esta vez nos lo vamos a tomar como una cosa muy de los Saxos del Averno, porque tenemos suficientes cosas que contar y presentar. Los dos solos en esta ocasión. Vamos a ver qué tal va. Igual llegamos el día y no hay nadie allí… espero.

M.S: Me has contestado un poco al principio, pero era por si me puedes decir algo más: ¿Vale más la pena grabar un disco en directo que en estudio?

D.Ñ: A ver, grabar un disco en directo es muchísimo más barato que grabarlo en estudio, pero es infinitamente más arriesgado. Nosotros tenemos una toma para lo que salga y ya está, y lo que grabamos esa noche es lo que sale. Entonces, sacar un disco así lo tienes que tener súper, súper, súper machacado y tienes que tener muy claro lo que quieres que suene al final.

Si quieres sacar, por ejemplo, el single que acabamos de sacar nosotros de The Palce, pues el tema  está más producido, más modernete, tiene más síntesis y más cosas que luego hemos de readaptar al directo para que suenen. No va a poder estar todo, ni queremos que esté todo, porque el sonido tiene que ser el de directo. En un disco de estudio, en cambio, te puedes permitir esa labor de producción: ahora le meto esto, ahora un invitado, ahora tal… y después haces una versión para el directo.

Si tienes muy claro lo que va a sonar y ya lo has probado y sabes que va a funcionar, grabarlo en directo mola muchísimo, porque además tiene la energía del público, que es un plus. Pero tiene muchos riesgos: cualquier cagada técnica o musical, o que alguien tenga un mal día y cante como el culo, queda para el disco. Lo que caguemos, queda. Y esto va a celebrar los diez años de Saxos del Averno, así que más vale que quede bien.

M.S: ¿Serán los once temas del disco o habrá más?

D.Ñ: En el vinilo no nos caben más. De hecho, vamos a tener que dejar alguno de los del CD fuera porque estamos un poco limitados. No sabemos todavía exactamente cuántos van a entrar porque, al ser en directo, tampoco sé cuánto van a durar. Lo suyo sería que pudiéramos meter diez temas. Si nos caben diez, meteremos diez, pero probablemente alguna versión se quede fuera.

En el primer disco grabamos algunas versiones instrumentales muy chulas y alguna no irá, pero los temas originales seguro que van.

M.S: ¿Pero el set del concierto será más largo o solamente tocaréis esos diez temas?

D.Ñ: No, no, claro. El set del concierto es un bolo normal. Lo que pasa es que vamos a grabar y publicar los diez temas de Roasted Sinner, pero el resto lo haremos durante nuestra hora y media, dos horas, lo que haga falta, para que la gente se vaya a casa bien sudada. En eso consiste.

M.S: Para ir acabando, tenéis ya varias fechas confirmadas. ¿Esos serán los próximos conciertos de la banda?

D.Ñ: Pues sí. De momento tenemos bastantes bolos. Gracias a la AIE nos ha salido la oportunidad de hacer Artistas en Ruta, que son cuatro conciertos por España. Los hemos distribuido en cuatro fines de semana y les hemos sumado algún bolo el día anterior, el posterior o incluso los dos en algún fin de semana. Gracias a eso nos ha salido una girita bastante apañada, más algún festi que hemos ido incorporando.

De aquí a diciembre esto va a ser un poco la presentación de este single y en enero probablemente pararemos un poquito, aunque no mucho, porque en febrero o marzo tendremos que volver a hacer cosas para preparar el verano y el lanzamiento de Roasted Sinner conmemorativo, que será para abril. Esperemos que de ahí ya haya alguna cosita cerrada, pero estos meses son cuando se moverán las cosas del verano. Vamos a ver qué tal se nos da.

M.S: También decías que estáis con otras cosas y que cada uno tendrá sus historias.

D.Ñ: Sí, sí, sí. Pero bueno, afortunadamente en el Averno hemos quedado un poquito de familia y lo tenemos todo muy bien organizado. Cuando alguien tiene que fallar tenemos sustitutos titulares, gente que viene siempre, que ya se ha hecho el bolo otras veces y que hace que dé igual que venga uno que otro: el resultado es absolutamente el mismo y vas muy tranquilo.

Y la gente está muy comprometida, tío, porque como damos de comer muy bien y de dormir muy bien, pues eso es oro. En el Averno se come bien y se duerme bien. A ver, siempre hay alguna palmada algún día, no te libras, pero en general tenemos nuestra listita de restaurantes de Google Maps, con sitios en cada carretera para parar aquí y allá. Si nos tenemos que desviar un poco, nos desviamos, no pasa nada.

Los bocadillos son para merendar. Nosotros ya somos personas adultas, nos gusta comer sentados: primer plato, segundo plato, postre y café. No, postre y café, las dos cosas. No eso de… Somos copulativos, no disyuntivos.

M.S: Pues nada, hemos llegado al final. Gracias por tu tiempo, ha sido un placer.  Si te quieres despedir de nuestros lectores, es tu momento. Muchas gracias.

D.Ñ: Pues claro que sí. Nada, os animo. a tus lectores, oyentes y videntes, porque hoy ya somos de todo, están invitadísimos al día 24.

Lo único es que están invitados pagando entrada, pero están invitados también. Así que nada, sois todos bienvenidos al Averno y muchísimas gracias por seguir valorando lo artesanal en este mundo digital y de IA que nos ha tocado vivir. Saludos.

David Aresté

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