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Esta vez sí, Volbeat triunfan a lo grande en Barcelona

Esta vez sí, Volbeat triunfan a lo grande en Barcelona

Volbeat + Bush + Witch Fever – 30 de octubre 2025 – Sant Jordi Club (Barcelona)

Después de una actuación con una asistencia por debajo de lo esperado en 2022, los daneses Volbeat volvían a Barcelona justo en el mismo recinto que la otra vez, el Sant Jordi Club. Esta especie de mamotreto parecido a un hangar de aviones de «Top Gun» no es un lugar gigante para acoger conciertos, pero sí empieza a tener un tamaño considerable y es perfecto para las bandas que traen un montaje potente, aunque no llegue a nivel de gran arena o estadio, como es el caso que nos ocupa. Por suerte, esta vez el SJC presentaba un aspecto muy saludable en cuanto a asistencia, y eso que, a priori, el triple cartel era de lo más variopinto, ya que a Volbeat los acompañaban dos bandas inglesas diametralmente opuestas: Bush y Witch Fever.

Estas últimas dieron el pistoletazo de salida con un aforo todavía a medio llenar. Tenía muchísimas ganas de ver a Witch Fever. Su debut de 2022, «Congregation», me causó un profundo impacto, pero no sé si ha sido por cuestiones de management o personales, la banda nunca salió a girar en serio por Europa, y se quedó en unos cuantos conciertos por el Reino Unido. Gracias a esta gira, las hemos podido volver a ver en Barcelona (ya estuvieron por aquí en 2022 teloneando a IDLES) y ha sido justo en la víspera de la edición de su segundo álbum, «FEVEREATEN».

No nos vamos a engañar: a Witch Fever le viene grande un escenario como este, al menos por ahora, y queda claro que están fuera de su elemento. A pesar de que el público parece no entender demasiado de qué va la película, la menuda Amy Walpole se lo deja todo sobre la pasarela durante un corto setlist basado, casi exclusivamente en un álbum que esa fecha todavía está por salir. Por supuesto, caen casi todos los adelantos ya conocidos como «DEAD TO ME!», «THE GARDEN» o el tema que titula al nuevo disco, aparte de otros cortes no conocidos como «DRANK THE SAP» (con el que abren el show) o «I SEE IT» (con el que lo cierran).

La bajista Alex Thompson contonea su melena roja contra su Fender blanco sin parar, formando una base rítmica muy potente con la batería Annabelle Joyce. La guitarrista Alisha Yarwood se encarga de poner el color con las texturas y atmósferas para lograr un sonido monstruoso. Por desgracia (e incompresniblemente), Witch Fever ignoraron «Congregation» por completo, y la única concesión a su pasado vino de la mano de «Reincarnate», el tema que dio título a su primer EP.

Su media hora justa pasó como una exhalación y a pesar de que no consiguieron encender a un público que, por norma, no encaja demasiado con su propuesta, es innegable que las cuatro de Mánchester lo dieron todo para intentar aprovechar esta buenísima oportunidad. Seguiremos esperando con ganas una gira de salas por nuestro país.

El siguiente plato en el menú eran, nada más y nada menos, que los londinenses Bush, una banda formada en 1992. Casi nada. Se separaron en 2002, pero tras reunirse en 2010, la banda de Gavin Rossdale ha seguido dando guerra… y vaya si dan guerra. De aquella formación original ya solo quedan el propio Rossdale y el guitarrista Chris Traynor, pero la base rítmica que se han procurado con el batería Nik Hughes (menudo animal) y el bajista Corey Britz ha sido una jugada maestra que ha conseguido que Bush suenen como un auténtico huracán.

Con su propio juego de luces y show escénico (olé por Volbeat por ser tan generosos con ellos), Bush arrancan con «Everything Zen» de su ya lejano debut «Sixteen Stone» (1994) y ofrecen un set potentísimo en el que pican de casi toda su discografía e incluso tienen tiempo de meter un «Come Together» de The Beatles que, como era de esperar, arranca los rugidos de aprobación del respetable.

Quizá es porque era el cumpleaños de Rossdale, o quizá es porque siempre es así, pero el tipo iba enchufadísimo, moviéndose sin parar y dándolo todo en himnos como «Machinehead» o «More Than Machines», temas pretéritos que suenan maravillosamente potentes y no desentonan nada con el material que tocan de su último disco «I Beat Loneliness» de este mismo 2025.

Esta vez sí, Bush consiguen levantar a un SJC que con Witch Fever habían estado un poco de pasada y terminan su set con «Flowers on a Grave» de su álbum «The Kingdom» (2020) entre tarta de cumpleaños, globos y decibelios a tutiplén. Creo que nadie se lo esperaba, pero Bush vinieron, vieron y vencieron.

Un enorme telón cubría el escenario para la preparación del montaje de Volbeat. La verdad es que tampoco era para tanto (un gran telón de fondo y poco más), pero la bajada de telón al inicio de un bolo sigue siendo un momento fascinante y maravilloso, si no, que se lo digan a los fans de la banda danesa cuando empezaron a sonar los primeros compases de «The Devil’s Bleeding Crown».

El público responde desde el primer acorde y el cantante Michael Poulsen solo tiene que hacer lo que mejor sabe hacer para mantener el nivel de energía por todo lo alto. Empalmando con «Lola Montez» ya saben que tienen la partida ganada, y para Volbeat ya es ir por terreno llano hasta el final del show. La mezcla de metal y punk de Volbeat hace ya décadas que triunfa en el norte de Europa, pero aquí en el sur parece que la cosa ha costado un poquito más. No obstante, a raíz de lo visto en el SJC, parece que el escollo ya ha sido superado y están aquí para quedarse.

Poulsen se acerca a la acústica que le instalan los pipas al final de la pasarela y nos habla de cómo tenemos que escuchar Johnny Cash en casa sentados en nuestra mejor silla en lugar de tanto TikTok, y se arranca con un «Ring of Fire» que van alternando con «Sad Man’s Tongue», y luego hace broma con el título más largo de su carrera, «In the Barn of the Goat Giving Birth to Satan’s Spawn in a Dying World of Doom», retando al público a que lo repita de seguido.

A pesar de estar presentando su nuevo trabajo de 2025, «God of Angels Trust», Volbeat son generosos con las referencias de su pasado e incluyen pepinacos como «Shotgun Blues», «Black Rose» o «Still Counting» para que los fans más longevos de la banda puedan disfrutar a fondo. Y es que el público de Barcelona respondió con creces esta vez, llevando en volandas a Poulsen y los suyos desde la caída del ya mencionado telón hasta el cierre apoteósico con «A Warrior’s Call» y «Pool of Booze, Booze, Booza».

Los de Copenhague hace tiempo que han encontrado el formato que buscaban. A pesar de los cambios de formación, Poulsen lleva el timón con mano firme y no hay duda de que Volbeat son uno de los nombres grandes en la escena metálica europea. Si bien es cierto que no son una banda de metal al uso (esos tatuajes de Social Distortion y Elvis Presley revelan un ADN muy determinado), su mezcla de rock de los cincuenta, punk y metal ha conseguido labrarse su espacio en el panorama y ahora, ya asentados, se dedican a conservarlo ofreciendo shows de alto calibre como el que pudimos disfrutar en la Ciudad Condal.

Texto y fotos: Edko Fuzz

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