Glenn Hughes – 3 de septiembre 2025 – Poppodium Boerderij, Zoetemeer (Países Bajos)
Tuvimos la suerte de poder desplazarnos a los Países Bajos para poder presenciar lo que fue el pistoletazo de salida de la nueva gira en solitario de Glenn Hughes. El bajista y cantante inglés afincado en Estados Unidos desde los años 70, y que fue miembro de bandas tan ilustres como Deep Purple o Black Sabbath, publica su nuevo álbum el 5 de septiembre bajo el nombre de “Chosen” y por ello se embarca en una extensa gira que, lamentablemente, no hará parada de momento en España. La banda que lo acompaña es la misma que ha grabado este último álbum, el guitarrista danés Soren Andersen y el batería australiano Ash Sheehan.
Los primeros conciertos de una gira pueden ser algo incómodos para los músicos, ya que suelen ser las actuaciones que servirán como calentamiento para el resto de la gira. Sin embargo, son también de gran interés porque son los momentos donde los músicos experimentan y hacen pruebas con el repertorio que a veces no tienen del todo estipulado al inicio del tour. Ese, creo, que fue el caso de este primer concierto de Glenn y su banda. El repertorio fue extenso y el concierto llegó a las dos horas, lo que los buenos y fieles fans del bajista agradecieron. Por otro lado, Hughes entre canción y canción, a parte de mostrarnos su cariño y amor, explicó por activa y pasiva que este tour no era un tributo a sus años en Deep Purple, algo que ya ha estado haciendo durante demasiados años, según él. Esta gira, en cambio, va sobre él, sobre su propia carrera. El set list entonces estuvo plagado de guiños a proyectos como los que engendró con Pat Thrall, Tony Iommi y Black Country Communion, aparte de dedicar el tiempo que se merece a su carrera en solitario y, por supuesto, a su amada primera banda que tuvo a principios de los 70 junto con Mel Galley y David Holland, Trapeze.
El bolo empezó fuerte con uno de sus temas solistas más célebres, “Soul Mover” de su álbum homónimo de 2005, seguida por “Muscle And Blood” del reputado álbum que hizo en 1982 con Pat Thrall. Hubo algunos nervios que se pudieron palpar, a parte de algunos fallos de sonido que impidieron a Glenn cantar alguna estrofa pero eso no impidió que el público empezará a calentar motores. “Voice In My Head” fue la primera elegida para presentar su nuevo disco, la cual ya había sido publicada unas semanas atrás como uno de los singles. “One Last Soul” fue la primera de las tres canciones de Black Country Communion que tocaría esa noche. Una de las más coreadas por el público. Después de eso nos deleitaría con el maravilloso groove de otro de sus temas solistas, “Can’t Stop The Flood”, la emotiva y cambiante “First Step Of Love”, de nuevo del álbum Hughes/Thrall, y la potente “You Kill Me” de su álbum “The Way It is” de 1999. Ya se podía intuir que, como se ha indicado más arriba, el concierto estaría dedicado a sus temas favoritos de su carrera. Los que fueron para ver un repertorio compuesto por temas de Purple se irían con cierta desilusión, en cambio los seguidores más acérrimos del cantante gozaron cada minuto del concierto. La conexión de Glenn con el público es mágica, el inglés no paró de saludar a todo el mundo y de lanzar iloveyous durante todo momento. La banda estuvo de 10 durante todo el bolo. Se notó que los tres están ya bastante acostumbrados a la química de tocar juntos, aunque al ser el primer concierto de la gira se notaron algunos detalles que necesitan pulirse, pero ciertamente esto le dio un plus de autenticidad a la actuación.
“Into The Fade” fue la siguiente en sonar. Tema que cierra su más reciente álbum y que en mi opinión no aportó demasiado al repertorio y sonó un tanto mediocre al lado de todos los temazos que fueron cayendo esa noche. Llegó el momento de darle amor a su banda primogénita, Trapeze. La funky “Way Back To The Bone”, seguida de la ya clásica “Medusa” fueron las primeras dos elegidas. Sonaron increíbles y se podía notar que Glenn estaba 100% en su elemento. Después empezó a hablar de su amigo de Birmingham, el legendario guitarrista de Black Sabbath, Tony Iommi por supuesto, junto con él que ha grabado tres álbumes. La elegida de esa etapa fue “Grace” con un guiño final a “Dopamine”, ambas del disco “Fused” de 2005. Sonaron potentes y heavys, realmente uno de los momentos álgidos de la noche. El último tema que sonó en representación a su nuevo álbum “Chosen” fue la que le da título y que a su vez fue el primer sencillo que vio la luz. “You Are The Music, We’ve Just The Band” fue otro momento brillante, recordándonos lo especiales que son esos primeros álbumes que grabó con Trapeze. La banda se despidió con otro tema de Black Country Communion, la banda que tiene junto a Joe Bonamassa, Jason Bonham y Derek Sherinnian, este perteneciente al último álbum publicado por el combo y que lleva el nombre de “Stay Free”, un tema muy funky con ciertas similitudes a Led Zeppelin. Muy buen final para el repertorio.
Después de largas ovaciones y gritos para que el trío volviera al escenario, Glenn se presentó con una guitarra acústica colgando de los hombros y se dirigió al micrófono para interpretar la preciosa balada “Coast To Coast”, un tema que siempre ha sido importante para él, al ser el primero que recibió cierto reconocimiento en sus tiempos con Trapeze. Después de una interpretación icónica, Ash y Soren vuelven para acompañar al jefe en sus dos últimas y potentísimas interpretaciones de la noche, “Black Country” con su ritmo frenético y, por supuesto “Burn”, la única de sus años con la banda de Ritchie Blackmore, Jon Lord e Ian Paice, la cual sonó tremenda y fue la que sirvió para volver loco al público y poner el broche final a esa noche maravillosa de rock clásico con uno de los vocalistas del género que mejor se mantiene a día de hoy.
Después de haber visto a Glenn Hughes 11 veces puedo decir que le noté algo más frágil esta vez. Y al despedirse dijo que si esa era la última noche que tocaba para nosotros, había sido una noche memorable. Un mensaje que dejó a más de uno un poco tocado, más cuando el músico siempre se despide diciendo que volverá. Sea como sea, sonó genial tanto vocalmente como musicalmente, al igual que la banda como conjunto. Esperemos que aún le quede cuerda para tirar unos años más ya que la voz sigue ahí.
Nando Genestar
