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Halestorm culmina su Everest en Barcelona

Halestorm culmina su Everest en Barcelona

Halestorm + Bloodywood – 12 de noviembre 2025 – Razzmatazz 1 (Barcelona)

Está claro que el reconocimiento de Halestorm por parte de la afición española no para de crecer. En su quinto paso por España, esta vez es la primera en la que los americanos encabezan el cartel en la Razzmatazz 1 de Barcelona, o lo que es lo mismo, la mayor sala como cabezas de cartel en la que han tocado hasta la fecha. Esa privilegiada oportunidad no fue, en absoluto, desperdiciada por una banda que, en su conjunto, escaló este nuevo peldaño en su carrera y conquistó, desde el primer minuto, a una sala con un público multigeneracional que no cesó de ovacionar a los de Pensylvania.

BLOODYWOOD

Para la ocasión la banda que abría para Halestorm fue el nuevo fenómeno del indian folk metal llamado Bloodywood, a saber, un combo creado en el año 2016 inicialmente como banda parodia de éxitos pop y que, posteriormente, se dedicaría a componer su propia música. Su primera aventura discográfica fue el disco de versiones pop titulado “Anti-Pop Vol. 1” (2017) para luego ya, con música propia, publicar Rakshak (2022) y Nu Delhi (2025).

La formación principal de Bloodywood está compuesta por Karan Katiyar (guitarras, flauta y producción), Jayant Bhadula (voz) y Raoul Kerr (voz de rap). La banda se completa en vivo con músicos adicionales como Vishesh Singh (batería), Roshan Roy (bajo) y Sarthak Pahwa (dhol) y, sobre las tablas, no hicieron otra cosa que calentar el ambiente con su propuesta especialmente diseñada para los directos y en los que la combinación rítmica no hace otra cosa que invitar a que el público al unísono no deje de saltar.

Centrados en sus dos discos “Rakshak” y el reciente “Nu Delhi”, la banda desgranó sus éxitos más aclamados como el pegadizo “Nu Delhi”, “Bekhauf” (tema grabado con la colaboración de Baby Metal), la salvaje “Halla Bol”, de nuevo con el respetable saltando como locos o “Machi Bhasad (Expect Riot)”, con la que se despidieron.Una actuación que, a todas luces, supo a muy poco pero que sirvió como plato de presentación de lo que son capaces en directo estas fieras llamadas Bloodywood.

HALESTORM

A las 20:45, después de media hora de cambio de escenario y dando así el tiempo necesario para que se acabara de llenar el foso con una nutrida combinación de público variopinto que se acercó para disfrutar de la quinta descarga en directo de Halestorm en Barcelona, fueron apareciendo Joe Hottinger (guitarra solista desde 2003), Josh Smith (bajista desde 2004), el miembro fundador y batería Arejay Hale (desde 1997) y, por último, después de los primeros riffs de la nueva “Fallen Star”, la indiscuble estrella de la noche, enfundada en sus pantalones de cuero negro, acorde con las camisetas de sus compañeros, la también fundadora Lzzy Hale (voces, guitarra y teclados).

Haciendo un breve recorrido, cabe recordar que la primera vez que actuaron en Barcelona fue aquel ya lejano 2013 teloneando a Alter Bridge en esta misma sala, presentando su segundo disco “The Strange Case of..”(2012). En el 2018 lo hicieron ya como cabezas de cartel en la sala Salamandra de l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), presentando su cuarto disco “Vicious”(2018). En el 2022 volvieron a telonear a Alter Bridge en la Razzmatazz 1 y en 2023, en la sala Apolo (Barcelona), también como cabezas de cartel, consiguieron su primer sold out (en Madrid lo repitieron), presentando aquel “Back from the dead”(2022).

Esta vez, Lzzy y los suyos hacían frente al reto de tocar, encabezando el cartel, en un recinto de mayor capacidad (2000 de Razzmatazz 1 frente a los 1300 de la Apolo) y, como digo, pese a no colgar el cartel de sold out, demostraron el tirón casi llenando la sala en un día entre semana.

Los americanos salieron a comerse el escenario y demostró una seguridad en sí mismos tan evidente que ni siquiera les hizo falta lucir el nombre en el telón de fondo. Bastó la enorme portada de su sexto trabajo “Everest”(2025) junto a una amenazante garra inflable, una hilera de amplis blancos a lado y lado de la reluciente batería verde de Arejay que dominaba la parte central y, en primera línea los tres músicos con sus instrumentos para, sencillamente, darlo todo gracias a una producción y un sonido impecables.

Solo con la interpretación de los primeros tres temas, a saber, el single “Fallen Star” y dos de sus clásicos “I Miss the Misery” y “Love Bites (So Do I), Halestorm ya había ganado la partida. Lzzy desde un buen inicio hizo gala de su impresionante poder vocal desgañitándose al máximo en esos tres cortes. Lógicamente, el público respondió con la misma generosidad.Fueron un total de 19 temas, 10 de los cuales fueron extraídos de su nuevo disco (compuesto por una docena). En otras palabras, Halestorm volvía a mostrar su poderosísima autoestima tocando casi de forma íntegra su nueva entrega. El público, de nuevo, respondió. Aunque su debut discográfico lo hallemos en el año 2009, esta familia de músicos apuesta por defender con fiereza su rabiosa actualidad. Lejos queda, por tanto, hablar de una banda de grandes éxitos.

Sin duda, uno de los momentos más solemnes fue el momento en el que Lzzy y los suyos nos interpretaron el pack de baladas “Like a Woman Can”, “Darkness Always Wins” y “Shiver”. La combinación de ver a Lzzy con el teclado en primera fila apoyado en un ampli, los afiladísimos solos de Joe, la base rítmica de Arejay y Josh y la desgarrada voz de Lzzy pusieron los pelos de punta a más de uno. Entre tema y tema Lzzy no dejaba de agradecer la entrega del público y prometía seguir viviendo a tocar a España por muchos años.

El tercer bloque del concierto se estrenaba con la estremecedora “I Am the Fire”, extraída de su tercer trabajo de 2015 “Into the wild Life”, momento en el que el matrimonio de guitarristas se colgaron sendas Gibson de doble mástil (no olvidemos que Lzzy es la primera embajadora femenina de la marca) para hacer temblar a la sala con una auténtica declaración de principios.

Después de la interpretación, casi a capela, de la balada “Familiar Taste of Poison” en la que Lzzy hizo gala de su dominio de la voz melódica, copa en mano, al final del tema, se bebió el supuesto veneno que contenía lanzando el recipiente al público como muestra de comunión.

Llegando así al ecuador del concierto, le llegó el turno a “Rain Your Blood on Me”, de su último trabajo y, en lo personal, uno de mis temas favoritos. Sin duda, este fue otro de los momentos más coreados del concierto y en los que la banda deslumbró gracias al amplio abanico de registros que contiene esta excelente composición que a alguno bien pudiera recordar la época dorada de Black Sabbath en tiempos de Ronnie James Dio y aquel Heaven and Hell. Por favor, no dejéis de escucharlo.

Y como buen concierto de rock, no podía faltar el solo de batería a cargo del enloquecido Arejay que, con malabares de todo tipo, demostró el sobrado dominio de su instrumento, incluso con las baquetas gigantes que se sacó de la chistera para divertir al público y con las que interpretó la parte final de su solo.

“Freak like me”, de su aclamado “The Strange Case Of…”(2012) fue, desde luego, el tema más fresco del concierto y convirtió la sala en una auténtica fiesta pensando, por momentos, que aquello ya sonaba a despedida. Una celebración de unión de todos los “freaks” amantes del rock allí presentes y que, de nuevo, Lzzy agradeció sobradamente invitando, constantemente, a aquello del aplauso y los cuernos en alto.

Tras el single “Back from the dead” de su homónimo disco de 2022, y con Lzzy despojada de su guitarra, caía la también nueva “K-I-L-L-I-N-G”, o lo que es lo mismo, la canción más agresiva, directa y enrabiada que Hale interpretó en todo el set-list (y ya es difícil) seguida de la desgarrada “I Gave You Everything”, con la que Lzzy, decididamente, lo dio todo y tras la cual la banda abandonó el escenario momentáneamente.

Los bises vendrían a cargo de la roquera “Here’s To Us”, del anteriormente referido segundo disco y la melancólica balada “How Will You Remember Me?”, de su nuevo disco.

Ahora sí, el tenebroso “Everest” marcaba el final del show. Un tema que tal vez algunos no consideren el más apropiado para cerrar un concierto por tratarse de una composición un tanto oscura, triste y dramática (a pesar de que la letra es claramente optimista). No obstante, quien entienda el sentido de su último disco entenderá perfectamente que no podrían haber elegido mejor canción para despedirse y culminar así la cima de este Everest en Barcelona.

En definitiva, Halestorm volvieron a demostrar que para hacer un buen directo no necesariamente hace falta llevar grandes efectos, ni fuegos ni pirotecnias y que cuando se canta desde el corazón, con ilusión, camaradería, entusiasmo, entrega, feeling y muchísima sinceridad, la conexión con el público acaba siendo total.

“I climb Everest, knowing it’s life or death!”

Marcel.lí Dreamevil
Fotos: Vicente Ramírez

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