Sweden Rock Festival’18 – 9 de Junio’18 – Sölvesborg (Norje)
El sábado del Sweden Rock Festival 2018 arrancó con ese ambiente tan particular que siempre acompaña al último día: cansancio acumulado, miles de camisetas negras repartidas por todo Sölvesborg y la sensación constante de que todavía quedaban muchas horas de música antes de despedirse del festival.
La jornada volvió a demostrar la enorme variedad que caracteriza al evento sueco, capaz de pasar del southern rock al progresivo, del power metal al heavy clásico con una naturalidad casi insultante.
Los alemanes The New Roses fueron los encargados de abrir la mañana desde el 4Sound Stage con una descarga de hard rock directa y muy efectiva. A pesar del horario tempranero, consiguieron reunir bastante público gracias a una actitud desenfadada y un repertorio claramente pensado para funcionar en festival.
Desde Estados Unidos llegaban posteriormente Doc Holliday, encargados de aportar el toque más clásico y sureño de las primeras horas del día. La banda ofreció un concierto sencillo pero tremendamente auténtico, apoyado en guitarras cálidas y mucho sabor americano.
“Southern Man” y “Redneck Rock n Roll Band” encajaron perfectamente dentro del ambiente relajado de la mañana, mientras temas como “Moonshine Runner”, “Keep on Running” o “Lonesome Guitar” terminaron de reforzar una actuación honesta y muy coherente con el espíritu de Sweden Rock.
Quizá no fuese el concierto más espectacular de la jornada, pero sí uno de esos bolos que terminan encajando perfectamente dentro de la identidad del festival.
La carpa del Rockklassiker Stage recibió poco después a Circus Maximus, que firmaron una de las actuaciones técnicamente más impresionantes de todo el sábado.
Los noruegos combinaron precisión instrumental y melodía con enorme facilidad, destacando especialmente en cortes como “Havoc”, “The One” o “Flames”.
El entorno cerrado de la carpa ayudó además a disfrutar muchísimo mejor de los matices de canciones como “Namaste” o “Game of Life”. Sin grandes artificios visuales, la banda consiguió conectar perfectamente con el público progresivo gracias a una actuación elegante, precisa y tremendamente sólida.
Uno de los conciertos más esperados de la tarde llegaba de la mano de Steelheart. Liderados por un espectacular Miljenko Matijevic, la banda ofreció una auténtica lección de hard rock clásico desde los primeros minutos con “Blood Pollution” y “Livin’ the Life”.
La actuación fue dinámica y muy efectiva, alternando constantemente grandes estribillos con momentos de enorme fuerza vocal. Clásicos como “I’ll Never Let You Go” o “Everybody Loves Eileen” fueron recibidos con muchísimo entusiasmo antes de un cierre espectacular con “She’s Gone” y “We All Die Young”, convirtiendo el Festival Stage en una auténtica fiesta de hard rock ochentero.
Por su parte, Lacuna Coil aportaron el lado más moderno de la jornada con una actuación sólida y muy bien recibida por el público. Cristina Scabbia volvió a demostrar su enorme carisma escénico liderando un concierto intenso que mantuvo completamente enchufado al Rock Stage.
Mientras tanto, Stratovarius protagonizaban uno de los conciertos más celebrados de todo el sábado. Los finlandeses salieron completamente lanzados con “Forever Free” y “My Eternal Dream”, conectando desde el primer minuto con un público entregado a cada estribillo.
“Speed of Light”, “Paradise” o “Shine in the Dark” mantuvieron constantemente el nivel muy alto, con un Timo Kotipelto en gran estado de forma y una banda que volvió a demostrar una precisión instrumental absolutamente impecable.
La recta final fue sencillamente espectacular. “Black Diamond”, “Unbreakable” y el inevitable “Hunting High and Low” transformaron el Sweden Stage en una enorme celebración colectiva, confirmando nuevamente el vínculo tan especial que Stratovarius mantiene con el público europeo.
Uno de los momentos más especiales de toda la jornada llegó con Yes Featuring ARW. Jon Anderson, Trevor Rabin y Rick Wakeman ofrecieron una actuación cargada de nostalgia y virtuosismo donde clásicos como “Hold On”, “I’ve Seen All Good People” o “Changes” sonaron con enorme elegancia.
Más allá de la impecable ejecución musical, el concierto destacó especialmente por la atmósfera casi ceremonial que terminó creándose frente al Festival Stage.
“And You and I” y “Heart of the Sunrise” dejaron algunos de los momentos más emotivos de toda la edición, mientras que el tramo final terminó de conquistar incluso a quienes no seguían habitualmente el rock progresivo.
“Owner of a Lonely Heart” fue recibida como un auténtico himno colectivo y “Roundabout” puso el broche perfecto a una actuación brillante y tremendamente especial.
Ya entrada la noche aparecía Tarja Turunen, que volvió a demostrar por qué sigue siendo una figura tan querida dentro del metal europeo.
La cantante finlandesa dominó completamente el Rock Stage gracias a una puesta en escena elegante y una interpretación vocal impecable.
El repertorio combinó perfectamente su carrera en solitario con inevitables guiños a Nightwish. “500 Letters”, “Demons in You” o “Victim of Ritual” mantuvieron la intensidad constantemente arriba, mientras la versión de “Supremacy” aportó un toque diferente al concierto.
Uno de los momentos más celebrados llegó precisamente con el medley de temas de Nightwish, recibido con enorme entusiasmo por parte del público. El cierre con “Until My Last Breath” y “Over the Hills and Far Away” terminó de redondear una actuación muy sólida.
Pero el gran cierre del festival pertenecía claramente a Judas Priest.
Muchísimo antes del inicio del concierto, el Festival Stage ya aparecía completamente abarrotado, confirmando que los británicos seguían siendo una de las instituciones más gigantescas de toda la historia del heavy metal.
La introducción con “War Pigs” y el arranque inmediato con “Firepower” desataron la locura entre los asistentes. Rob Halford apareció en un estado espectacular, liderando una banda que sonó demoledora desde el primer minuto con clásicos como “Grinder”, “Sinner” o “The Ripper”.
Uno de los mayores aciertos del repertorio fue precisamente el equilibrio entre el nuevo material y los himnos históricos del grupo.
“Lightning Strike” encajó perfectamente junto a temas como “Turbo Lover”, “Saints in Hell” o “Freewheel Burning”, manteniendo constantemente la intensidad en lo más alto.
La recta final fue absolutamente incontestable. “You’ve Got Another Thing Comin’”, “Hell Bent for Leather” y una brutal “Painkiller” llevaron el concierto a otro nivel mientras el público coreaba cada canción como si fuese un himno generacional.
El momento más emotivo de toda la noche llegó con la aparición de Glenn Tipton para interpretar “Metal Gods”, “Breaking the Law” y “Living After Midnight”.
La reacción del público fue sencillamente espectacular, convirtiendo el cierre en uno de esos recuerdos que terminan quedando ligados para siempre a la historia del festival.
Con “We Are the Champions” sonando por la megafonía mientras miles de personas abandonaban lentamente el recinto, Sweden Rock 2018 bajaba definitivamente el telón tras otra edición absolutamente inolvidable.
David Aresté
