El próximo 28 de julio se cumplirán 18 años de la publicación de Kitty, Daisy & Lewis, el primer álbum de los hermanos Durham, un trabajo que sorprendió a crítica y público por rescatar con absoluta naturalidad el sonido del rock and roll, el rhythm & blues, el country, el blues y el rockabilly clásicos. En una época en la que la industria musical apostaba por producciones cada vez más digitales, tres jóvenes británicos demostraron que el pasado todavía tenía mucho que decir. Aquel debut no fue un simple ejercicio de nostalgia, sino una declaración de principios que convirtió a Kitty, Daisy & Lewis en una de las propuestas más originales surgidas en Reino Unido durante la primera década del siglo XXI.
La historia del trío estaba destinada a ser diferente desde el principio. Kitty, Daisy y Lewis crecieron en una familia donde la música formaba parte del día a día. Su padre, Graeme Durham, era ingeniero de sonido y guitarrista, mientras que su madre, Ingrid Weiss, había formado parte de The Raincoats. Rodeados de instrumentos desde niños, aprendieron a tocar guitarras, piano, batería, armónica, banjo, contrabajo y muchos otros instrumentos, una versatilidad que acabaría convirtiéndose en una de sus principales señas de identidad.
Mientras la mayoría de bandas de su generación miraban hacia el futuro, ellos decidieron recuperar la esencia de la música popular estadounidense de los años cuarenta y cincuenta. Fascinados por artistas como Chuck Berry, Carl Perkins, Wanda Jackson o Elvis Presley, apostaron por grabar con equipos analógicos, utilizar instrumentos vintage y conservar la espontaneidad de las interpretaciones. El resultado fue un sonido cálido, auténtico y muy alejado de las producciones digitales que dominaban el mercado.
El álbum combinaba versiones de clásicos con composiciones propias que demostraban una sorprendente madurez para unos músicos tan jóvenes. Temas como Buggin’ Blues o Swinging Hawaii convivían con adaptaciones de viejos estándares sin que el conjunto perdiera coherencia. Más que un homenaje al pasado, Kitty, Daisy & Lewis sonaba como un disco atemporal, capaz de conectar tanto con los aficionados al rock clásico como con nuevos oyentes.
Otro de los aspectos que hizo especial este trabajo fue su proceso de grabación. Registrado junto al productor Liam Watson en los estudios Toe Rag utilizando tecnología completamente analógica, el disco incluso contó con una edición especial en vinilo de 12 pulgadas a 78 revoluciones por minuto, un formato prácticamente desaparecido desde mediados del siglo XX. Era una manera de reforzar la filosofía artesanal que siempre ha acompañado a la banda.
La crítica recibió el álbum con entusiasmo. Lo que podía haber quedado como una simple curiosidad terminó consolidándose como una propuesta con personalidad propia gracias a la naturalidad con la que los hermanos Durham interpretaban aquellos estilos. Esa autenticidad les abrió las puertas de festivales y escenarios internacionales, donde siempre han destacado por la facilidad con la que intercambian instrumentos durante sus actuaciones y por una energía contagiosa que convierte cada concierto en una auténtica celebración del rock and roll.
Dieciocho años después, Kitty, Daisy & Lewis sigue siendo un disco tan fresco como el día de su publicación. Su debut demostró que la música de raíces no necesita reinventarse para seguir emocionando, sino interpretarse con pasión, talento y honestidad. Lo que comenzó como una reivindicación del sonido clásico terminó convirtiéndose en el inicio de una carrera marcada por la independencia artística y el respeto absoluto por la tradición musical.
El aniversario de este emblemático debut coincide además con el regreso de Kitty, Daisy & Lewis a los escenarios españoles. El trío británico ofrecerá cuatro conciertos el próximo mes de septiembre, una magnífica oportunidad para volver a disfrutar en directo de las canciones que dieron forma a aquel primer álbum junto a composiciones de sus trabajos posteriores. Su propuesta sigue manteniendo intacta la esencia que les hizo únicos: una combinación de rock and roll, rhythm & blues, swing y country interpretada con una naturalidad extraordinaria y una puesta en escena donde los tres hermanos intercambian instrumentos continuamente.
La gira española pasará por las siguientes ciudades:
- 16 de septiembre de 2026 – Sala Mon Live (Madrid).
- 17 de septiembre de 2026 – Sala Jerusalem (Valencia).
- 18 de septiembre de 2026 – La (2) de Apolo (Barcelona).
- 19 de septiembre de 2026 – Sala Pandora (Sevilla).
Casi dos décadas después de su debut, Kitty, Daisy & Lewis continúan demostrando que el rock and roll clásico sigue más vivo que nunca. Sus conciertos son una celebración de las raíces de la música popular y una oportunidad perfecta para comprobar por qué aquel álbum de 2008 continúa siendo una pequeña joya para los amantes del sonido vintage.
