Hay discos que miran descaradamente al pasado, pero que consiguen hacerlo con suficiente personalidad como para no sonar a simple ejercicio de nostalgia. The Third, el tercer trabajo de Kitty, Daisy & Lewis, cumple diez años y sigue siendo una buena muestra de lo que hace especial al trío londinense: rock and roll, blues, rhythm & blues, ska y una marcada pasión por los sonidos de otras décadas.
David Aresté
Publicado en 2015 y producido por Mick Jones, guitarrista de The Clash, el álbum supuso además un pequeño cambio en su manera de trabajar. Sin abandonar su particular universo sonoro, Kitty, Daisy & Lewis ampliaron sus posibilidades y demostraron que aquello de recuperar sonidos antiguos no significaba necesariamente quedarse encerrados en ellos.
“Whenever You See Me” abre el disco con un rock crudo, añejo y sencillo, pero tremendamente directo. “Baby Bye Bye” mantiene esa esencia vintage, aunque resulta más accesible y personal, mientras “Feeling Of Wonder” y “No Action” continúan moviéndose por ese terreno en el que el rock clásico y el rhythm & blues se dan la mano.
Y entonces llega “Good Looking Woman”, probablemente el mejor corte del álbum. Rock, blues, elegancia y una melodía tremendamente pegadiza se juntan en una canción que resume bastante bien las virtudes de la banda. No necesita grandes artificios para funcionar: tiene ritmo, personalidad y ese punto de suciedad que evita que todo quede demasiado pulido.
Kitty, Daisy & Lewis – Baby, bye bye
La variedad aparece poco después con “Turkish Delight”, una incursión en el ska que rompe ligeramente la dinámica, seguida por “It Ain’t Your Business”, donde el blues vuelve a ocupar el primer plano. “Ain’t Always Better Your Way” transita por terrenos similares, aunque con un sonido algo menos crudo.
“Never Get Back” funciona como una especie de pseudo balada antes de que “Bitchin’ In The Kitchen” y “Whiskey” recuperen parte de la actitud más rockera. El cierre con “Developer’s Disease” completa un recorrido bastante variado, aunque no todas las canciones alcanzan el nivel de sus mejores momentos.
Y quizá esa sea la pequeña pega de The Third. El disco funciona mejor cuando la banda se deja llevar por ese rock and roll sucio, bluesero y directo que domina sus mejores canciones. Cuando se aleja demasiado de ese terreno, el resultado resulta algo más irregular. Pero también es precisamente esa variedad la que evita que estemos ante un simple ejercicio de arqueología musical.
Kitty, Daisy & Lewis – No Action
Diez años después, The Third sigue sonando a una banda que conoce perfectamente sus raíces pero que no quiere vivir únicamente de ellas. Hay mucho pasado aquí, desde luego, pero también una personalidad propia que hace que el conjunto conserve interés.
Incluso en algunos momentos, la actitud más rockera de Kitty puede recordarnos a una Maika Makovski trasladada a un escenario de rock clásico y sonidos vintage: carácter, fuerza y una cierta aspereza que le sienta especialmente bien a estas canciones.
Kitty, Daisy & Lewis estarán además en España el próximo septiembre, una ocasión perfecta para comprobar cómo funciona este material sobre un escenario. The Third quizá no sea un disco perfecto, pero diez años después conserva algo bastante más importante: sigue teniendo canciones capaces de hacer que quieras levantarte y bailar.
Y eso, tratándose de rock and roll, tampoco es poca cosa.
David Aresté
