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Unos Queensrÿche geniales cierran otro día en el Monsters of Rock Cruise 2025

Unos Queensrÿche geniales cierran otro día en el Monsters of Rock Cruise 2025

Monsters of Rock Cruise 2025: 12 de Marzo 2025 – Norwegian Joy

El ecuador de este MORC 2025 amanecía con la primera de las dos paradas en tierra firme, así que parte de los conciertos de la mañana iban a ser relativamente tranquilos, ya que mucha gente aprovechaba para desembarcar y hacer algo de turismo.

La jornada para nosotros comenzó a media mañana dirigiéndonos al teatro para ver a Pretty Maids, que, por casualidades de la vida, nos enteramos que los habían confirmado para el próximo Lion Rock Fest 2025 ese mismo día. Atkins y compañía lanzaron su último “Maid in Japan” llegando a los 41 años de carrera y era momento de presentarlo al otro lado del océano, siendo otra de las propuestas europeas del festival.

 

Con su metal melódico mezclado con hard rock, la voz de Atkins y mucha clase es lo que tienen estos daneses que fueron tan bien recibidos en este primer concierto. Tocaron “Kingmaker”, “Walk Away”, “Pandemonium” o “Future World” para acabar con su repertorio de 12 temas en total.

Últimamente nos tiene más acostumbrados a verle a pequeñas dosis con Avantasia así que nos gustó mucho ver a Ronnie en su propia banda y comprobar por cierto que en muy buena forma, parece que sus problemas de salud han quedado atrás y nos alegramos, siempre es una gran noticia. Esperamos verlos de nuevo en León antes de acabar el año y seguir disfrutando de una banda que siempre cumple con las espectativas.

Hora de comer tempranito para prepararnos para lo que quedaba de día. Empezando por Tyketto bajo un sol de justicia a las 14h en el escenario de la piscina como segundo show o puesta de largo en un escenario importante después de su primer concierto. Igual que en el anterior, el repaso a su trío “Don’t Come Easy”, “Strength in Numbers” y “Reach” era más que inevitable aunque con algún tema más, ya queen  los escenarios de mayor tamaño los conciertos gozaban de algunos minutos más de duración.

 

No era una hora especialmente agradecida para tocar a cielo abierto y con el barco anclado, ya que en travesía corre una brisa agradable que marca mucho la diferencia.  Con todo el sol azotando sobre nuestras cabezas si cabe tiene más mérito el esfuerzo de toda la banda, Chris Child hubiese agradecido un poco de sombra ya que estaba visiblemente acalorado ya desde antes de subir al escenario y ni siquiera habían empezado… Harry Scott Eliott se preparó un poco al ponerse falda para el concierto y Ged Rynalds tuvo que tapar su ordenador de su teclado para no lastimarlo, lejos de todo eso Danny Vaughn vestido de negro absoluto dio un verdadero recital de veteranía y formidable estado vocal. ¿Quién dijo calor?

Los temas que añadieron a este segundo setlist  fueron “Met Me In The Night”, “Seasons“ y “Catch My Fall”… regalos que se sumaron a los ya clásicos “Wings”, “Lay Your Body Down” y la dupla final con “Sail Away” y “Forever Young,”

 

Tyketto siempre se merecieron más, aunque tienen su fiel núcleo de seguidores desde siempre muchos de ellos allí presentes, que, como es evidente que estuvieron cantando y celebrando todas las canciones pero también buena parte de los que estaban allí parecía que era de las primeras veces que les veían (no sabemos si sus parones a lo largo de los años habrán tenido que ver)… Ya el mismo Vaughn dijo que el grupo ha tenido un repunte de popularidad y están disfrutándolo, y nosotros también, para qué nos vamos a engañar. Esperemos seguir disfrutando de ese nuevo disco, se lo merecen, y Vaughn más aún.

A media tarde era un buen momento para ver en el escenario del Atrium a otros que estarán en el Lion Rock Fest, los finlandeses Shiraz Lane. La banda se presentaba ante la audiencia americana y equilibró su set ante el poco tiempo que tuvieron para tocar, aunque ellos fueron de los privilegiados que tocaron tres veces en el festival. Con su Rock escandinavo en vena dejaron tres temas de su primer “For Crying Out Loud” como “Begging For Mercy”, “Money Talks” y “Wake Up” mezclados con alguno de su segundo “Carnival Days” o su single “Dangerous”, adelanto de su próximo disco. 

 

Implicados al cien por cien con el público que les estaba viendo, el sonido no les estaba haciendo justicia, no era uno de nuestros escenarios favoritos precisamente por ese motivo, el sonido dejó mucho que desear prácticamente en todos los conciertos que vimos allí… y en este no fue diferente, la voz de Hannes Kett que se saturaba en sus agudos resultando en algunos momentos hasta molesto. Aun así, hay que destacar la muy buena predisposición de la banda para agradar y activar a los allí presentes.

 Nuestra siguiente parada fue subir de nuevo a cubierta al Spice H2O, para ver a The Burning Witches, una de las raciones de heavy metal del festival. La banda liderada por Laura Guldemond a las voces y Courtnex Cox a la guitarra, presentaban su metal clásico ante una expectante audiencia. El concierto arrancó con Unleash the Beast, seguido de Wings of Steel y Sea of Lies, canciones que rápidamente pusieron al público en un frenesí de energía. Con Dance With the Devil y Hexenhammer, el ambiente se intensificó, mientras los riffs afilados y las potentes voces llenaban el aire.

El set culminó con Lucid Nightmare y Evil Witch, dos grandes temas. The Dark Tower y Black Widow desataron la locura entre los fans, antes de cerrar con The Witch of the North y Burning Witches, dejando al público completamente entregado.

Su último “The Dark Tower” tiene ya dos años, así que esperamos que pronto editen material nuevo para que sigan su evolución a uno de los grupos puntales de la escena.

Faltaba un cabeza de cartel para debutar, así que era el momento para volver al Joy Theater y recibir a Extreme en su primer concierto. La banda, liderada por Gary Cherone y Nuno Bettencourt, ofreció una potente mezcla de clásicos y canciones de su último álbum, SIX. Desde el inicio, con It (‘s a Monster), la energía del público fue desbordante, ya que era otra de las bandas más esperadas.

A lo largo del concierto, Extreme no dejó de impresionar con temas como Decadence Dance y #REBEL, que pusieron a todo el auditorio a cantar y saltar. La banda también incluyó sus éxitos más icónicos como Kid Ego, creando una conexión inmediata con los fans que corearon cada palabra.

Los momentos más emotivos llegaron con Am I Ever Gonna Change y Thicker Than Blood, donde mostraron su lado más introspectivo. Sin embargo, no faltaron los grandes momentos de pura adrenalina, como Cupid’s Dead y Other Side of the Rainbow, que elevaron aún más la intensidad del show.

El cierre fue apoteósico. Hole Hearted y el solo de guitarra de Nuno Bettencourt recibieron una gran ovación. Para terminar, RISE dejó claro que Extreme sigue siendo una banda de primer nivel, capaz de fusionar nostalgia con innovación y dejando una huella imborrable en todos los asistentes.

40 años ya para los de Massachusetts, que siempre rayan un fantástico nivel. Esta vez no fue menos y todo el mundo salió más que satisfecho. Había que seguir, que aún quedaba mucho por delante.

Momento para otra ración magistral de Bluespower de manos del entrañable Jared James Nichols, esta vez, de nuevo, desde el escenario del Atrium, allí nos dirigimos con los dedos cruzados deseando que el sonido fuera mejor… Mismo set, mismas ganas o más, esta vez el trío atrajo a los miembros de Tyketto, Tesla y a guitarristas como Joel Hoekstra para ver y disfrutar de cerca su potente y directa descarga desde el público, ya que es otra de las propuestas diferentes de las que se suelen ver en el festival.

“Good Time Girl”, “Nails In The Coffin” y un genial “War Pigs” de Black Sabbath que todo el mundo entre el público coreó (incluso alguno de los músicos que mencionábamos también se sumaron), y se marcaron un gran final de show ya que el sonido, gracias a Dios, o mejor dicho a Neptuno, también acompañó y les dejó hacer.

Aún quedaba una tercera vez para verlo al día siguiente y además era su cumpleaños, no caímos en que quizá fuera la más especial, pero nos tocó desembarcar y no estuvimos para verlo. Como dijimos en el primer concierto, lo hemos visto tanto que casi lo hacemos nuestro y nos alegra mucho verle crecer y tocar por allí, por aquí y por donde sea, y que tenga el reconocimiento que se merece.

Tras esto, había que salir fuera de nuevo al Spice H2O para ver a Rose Tattoo, que desató toda su energía en el Monsters of Rock Cruise, con un set cargado de himnos del rock. Angry Anderson, al frente de la banda, se mostró emotivo al recordar que en pocos tiempo celebrarán sus 50 años de carrera y que quizá sería el momento de parar de hacer directos. El show arrancó con “Out of This Place” y “Rock ‘n’ Roll Is King”, dejando claro que, aunque el tiempo pasa, el espíritu rebelde de la banda sigue intacto.

A lo largo del concierto, la banda continuó con clásicos como “One Of The Boys” y “Juice On the Loose”, y la actitud del público era de pura admiración. Uno de los momentos más destacados llegó con “We Can’t Be Beaten”, cuando la sorpresa fue mayúscula: Sebastian Bach salió al escenario para cantar junto a Angry, creando un momento único y especial. Con temas como “Bad Boy for Love” y “Tramp”, la conexión entre Rose Tattoo y sus seguidores fue total, mientras el reloj parecía avanzar más rápido que nunca.

El set continuó con “Astra Wally” y “Nice Boys”, cerrando con fuerza un espectáculo que dejó a todos con ganas de más. Con la mirada de Anderson puesta en el futuro de la banda, y sabiendo que sus días en el escenario podrían ser limitados, el concierto fue una celebración emotiva de una carrera que ha dejado una huella imborrable en el rock.

Momento para un poquito de headbanging y cuernos en alto con The Iron Maidens en el Manhattan Room, otro de los escenarios en el que el sonido dejaba algo que desear a veces. La banda llevó su metal y su energía al Monsters of Rock Cruise con un set lleno de clásicos de Iron Maiden que dejó al público emocionado, lógico, Iron Maiden siempre es bien. El grupo, con más de dos décadas de trayectoria, arrancó con fuerza con “Aces High” y “Die With Your Boots On”, recordándonos por qué son uno de los tributos más aclamados. La banda continuó con “22 Acacia Avenue” y “The Trooper”, manteniendo la intensidad y la fidelidad a los temas de la Doncella de Hierro, mientras el público coreaba al unísono.

Kristen Rosenberg (bajo el papel de Bruce Chickinson), quien, además de su imponente voz, encarnó a Bruce Dickinson con una sorprendente fidelidad, no solo en lo vocal, sino también en los icónicos atuendos del cantante, como en “Aces High” y “The Trooper”. Su presencia en el escenario, cargada de energía y carisma, fue clave para transportar al público a la época dorada de Iron Maiden. La banda continuó con temas como “The Number of the Beast”, “Sea of Madness” y “Flash of the Blade”, mostrando su impecable destreza y pasión por el material original.

 

El show llegó a su apoteosis con “Fear of the Dark” y “Hallowed Be Thy Name”, dos de los himnos más grandes de Maiden, que hicieron que el público se entregara por completo. Shani Kimelman demostró su habilidad en la guitarra, mientras The Iron Maidens cerraba con un tributo que no sólo destacó su destreza técnica, sino también su amor por el legado de Iron Maiden. Fue un escape inolvidable para los fanáticos del heavy metal más clásico dentro del festival.

Como una bola de billar, el show de L.A. Guns acabó incomprensiblemente en el escenario del Atrium, convirtiéndolo en un hervidero donde no cabía un alfiler, ya que era uno de los grupos más esperados de todo el festival. La banda comenzó con una energía desbordante. “Cannonball” fue el primero, llevando al público directo al corazón de su sonido clásico. A lo largo del show, temas como “Electric Gypsy” y “Sex Action” mantuvieron la intensidad y la conexión con los fans, que coreaban cada letra bajo el mando de Tracii Guns.

La banda no bajó el ritmo con canciones como “Like a Drug” y “Speed”, mostrando su versatilidad en cada acorde. El ambiente se llenó de adrenalina, mientras los presentes disfrutaban de un espectáculo que combinaba el hard rock de siempre con la actitud única de L.A. Guns.

El cierre fue imparable con “The Ballad of Jayne” y “Rip and Tear”, que cerraron con fuerza una actuación que dejó claro por qué la banda sigue siendo un pilar del rock. De nuevo el sonido deslució un poco el set pero eso a la mayoría de la gente no le importó porque disfrutó desde el primer al último tema.

El concierto de Queensrÿche en el Monsters of Rock Cruise cerró un día más lleno de música, después de la potente presentación de L.A. Guns. Aunque comenzó un poco tarde en el Joy Theater, la espera valió la pena para que los fans lo dieran todo en la última descarga de la noche. A pesar de que su exvocalista Geoff Tate estaba de gira por Europa con su propio repertorio de grandes éxitos de Queensrÿche, la banda no se dejó nada para los asistentes en el festival.

El setlist de esta ocasión, más compacto debido a las limitaciones de tiempo en el festival, dejó de lado la interpretación íntegra de sus primeros discos, como hicieron recientemente en sus conciertos europeos. En su lugar, ofrecieron una selección de éxitos que no dejó indiferente a nadie. Abrieron con Queen of the Reich, un clásico instantáneo que levantó al público de sus asientos y los llevó a un viaje nostálgico.

Temas como Breaking the Silence y Prophecy siguieron el ritmo y el poder que se esperaban de la banda. Aunque algunos esperaban más material de los primeros discos, la inclusión de Behind the Walls de su reciente Digital Noise Alliance fue un toque refrescante. Este corte demostró que Queensrÿche sigue explorando nuevas fronteras sonoras sin perder la esencia que los ha convertido en leyenda.

Todd La Torre, el vocalista actual de la banda, hizo una excelente labor defendiendo cada tema del set. Su impresionante habilidad para emular los matices de los viejos discos mientras aporta su propio estilo hizo que todos lo aplaudieran como el gran cantante que es. Además, fue un placer ver a Michael Wilton y Mike Stone, quienes, después de haberlos visto por España años atrás, demostraron una vez más su impecable química y destreza a las guitarras.

La sección rítmica también brilló, especialmente con Casey Grillo detrás de los tambores. El exbaterista de Kamelot hizo suya cada canción con su estilo vistoso y energético, que aportó una nueva dimensión al show. Temas como Walk in the Shadows y Operation: Mindcrime se ejecutaron con una precisión envidiable, capturando la esencia de las composiciones más queridas por los fans.

Para cerrar la noche, Empire fue el broche de oro. El solo de guitarra de Michael Wilton, lleno de virtuosismo y sentimiento, dejó claro por qué este tema sigue siendo uno de los más grandes éxitos de la banda, y esa noche sonó brillante. Un cierre espectacular con un concierto lleno de emoción, energía y, sobre todo, la muestra de que Queensrÿche sigue siendo una de las bandas más respetadas en el metal progresivo.

Ahora sí, ya tocaba descansar, porque entrábamos en la recta final, y aún nos quedaba mucho por ver.

Susana Manzanares / David Aresté

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