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Reseña de Wild Frontier, el disco con el que Gary Moore encontró su identidad

Reseña de Wild Frontier, el disco con el que Gary Moore encontró su identidad

Antes de que llegue Jack Moore a España este verano para interpretar parte del legado de su padre, resulta un buen momento para volver a uno de los discos más importantes de la carrera de Gary Moore. Wild Frontier, publicado el 9 de marzo de 1987, no solo supuso un cambio de rumbo respecto al sonido más metálico de sus trabajos anteriores, sino también una obra profundamente personal, marcada por la pérdida de Phil Lynott y por una renovada conexión con sus raíces irlandesas.

Hay discos que representan una evolución y otros que redefinen por completo a un artista. Wild Frontier pertenece a esta segunda categoría. Tras el éxito de Run for Cover, Gary Moore decidió explorar nuevos territorios sonoros incorporando melodías y atmósferas inspiradas en la música tradicional celta, sin renunciar a la contundencia del hard rock que había caracterizado buena parte de su trayectoria. La dedicatoria “For Phillip” en la contraportada deja claro desde el primer momento el carácter emocional de una obra concebida como homenaje a su gran amigo Phil Lynott.

Uno de los aspectos más discutidos del álbum fue la utilización de una caja de ritmos en lugar de un batería convencional. Aunque en su momento la decisión sorprendió a muchos seguidores, hoy puede verse como una apuesta arriesgada que terminó otorgando personalidad propia al disco. Su sonido refleja claramente la producción de mediados de los ochenta, pero no llega a eclipsar el enorme nivel compositivo que Gary Moore despliega a lo largo de todo el trabajo.

El álbum se abre con “Over the Hills and Far Away”, uno de los mayores clásicos de toda su carrera. La combinación de melodías de inspiración irlandesa, un estribillo inolvidable y una interpretación brillante convierten la canción en un auténtico himno que sigue sonando tan vigente como el día de su publicación. Es una de esas composiciones capaces de resumir por sí solas el talento de Moore como guitarrista, compositor e intérprete.

La propia “Wild Frontier” continúa desarrollando esa mezcla entre hard rock y tradición celta, mientras que “Take a Little Time” aporta un enfoque más melódico sin perder fuerza. Uno de los momentos culminantes llega con “The Loner”, una pieza instrumental donde la guitarra expresa mucho más que cualquier letra. Su interpretación transmite emoción, sensibilidad y una capacidad melódica que pocos guitarristas han conseguido igualar.

La versión de “Friday on My Mind”, clásico de The Easybeats, aporta un respiro más desenfadado antes de una segunda mitad donde destacan canciones como “Thunder Rising”, probablemente el tema más épico del álbum gracias a su potente riff y a sus referencias a la historia y la mitología irlandesas. El cierre con “Johnny Boy”, inspirado en la tradicional melodía del mismo nombre, funciona como una despedida cargada de emotividad y constituye el broche perfecto para un disco profundamente personal.

Más allá de sus grandes canciones, Wild Frontier representa un punto de inflexión dentro de la trayectoria de Gary Moore. Aquí comenzó a consolidar un lenguaje propio donde convivían el hard rock, el blues y la música celta, una evolución artística que terminaría desembocando pocos años después en el enorme éxito de Still Got the Blues.

El álbum también obtuvo un importante respaldo comercial. Alcanzó el número uno en Noruega y Finlandia, fue segundo en España y Suecia, entró en el Top 10 británico y consiguió certificaciones de oro, plata y platino en varios mercados europeos. Una respuesta que confirmó que Moore había acertado al apostar por un sonido diferente sin perder su identidad.

Casi cuatro décadas después, Wild Frontier continúa siendo uno de los trabajos más inspirados de Gary Moore. Puede que algunos detalles de producción delaten su época, pero la calidad de las composiciones y el extraordinario nivel de su guitarra permanecen intactos. La próxima gira española de su hijo, Jack Moore, el mes de Agosto por España servirá para recordar precisamente ese legado: el de un músico irrepetible que encontró en este álbum el equilibrio perfecto entre la fuerza del hard rock y el alma de Irlanda.

David Aresté

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