En abril de 2005, una banda emergente llamada Powerwolf lanzó Return in Bloodred, un álbum debut que pocos imaginaron se convertiría en el punto de partida de una de las carreras más singulares del metal europeo.
Con su fusión entre lo sacro y lo profano, Powerwolf irrumpió con fuerza en una escena saturada de propuestas similares. Pero donde otros apostaban por la fantasía épica, Powerwolf lo hizo por la imaginería religiosa, el folclore oscuro y una teatralidad única. Todo esto ya estaba presente, aunque en forma más cruda, en Return in Bloodred.
La apertura con “Mr. Sinister” deja claro el enfoque de la banda: riffs pesados, teclados que evocan órganos de iglesia y una voz grave y dramática a cargo de Attila Dorn, que debutaba con esta entrega. La canción es un manifiesto de intenciones, con una atmósfera oscura que inmediatamente sitúa al oyente en el mundo sobrenatural que Powerwolf empezaba a construir.
Uno de los temas más importantes y duraderos del disco es “We Came to Take Your Souls”. Su estructura directa, casi marcial, y su letra cargada de misticismo y amenaza la han convertido en uno de los himnos en vivo de la banda. Aquí, el grupo demuestra su habilidad para componer piezas contundentes y coreables sin sacrificar el dramatismo que los caracteriza.
Apenas unas canciones más adelante aparece “Kiss of the Cobra King”, probablemente el tema más emblemático del álbum. Con un ritmo galopante, una melodía adictiva y una historia cargada de simbolismo, es la canción que mejor anticipa el sonido que Powerwolf consolidaría años más tarde. Su popularidad fue tal que la banda decidió regrabarla con una producción más moderna en 2019, manteniendo su esencia pero dándole nueva vida.
El cierre con “Son of the Morning Star” es particularmente notable por su tono solemne y melancólico. A diferencia del resto del disco, este tema baja la intensidad para ofrecer una despedida casi litúrgica. Aquí, la voz de Dorn se impone en un registro más contenido, mostrando una faceta más introspectiva de la banda.
Aunque Return in Bloodred no fue un éxito masivo al momento de su salida, con el tiempo se ha ganado un lugar especial entre los fans como la raíz de todo lo que vendría. Su sonido crudo, su atmósfera oscura y su propuesta original marcaron el inicio de una nueva bestia en el metal.
Hoy, dos décadas después, el debut de Powerwolf se mantiene como una obra de culto que sigue aullando con fuerza.
David Aresté
