Robby Valentine – 17 de Enero 2026 – Sala Revi Live (Madrid)
El pasado 17 de enero nos rindió visita Robby Valentine en un concierto especial, gracias a RRS Promo, por varios motivos: el primero es que no pasa por nuestro país desde 2010, el segundo es que solo ofrecía una única fecha en Madrid, por lo que había que aprovechar la oportunidad de disfrutar de sus canciones y sus versiones de Queen.
Texto y fotos: Toni Marchante
Nunca he alcanzado a entender el grado de poca popularidad de este genio holandés, que siempre ha mostrado trabajos de muy buen nivel, desde su disco debut allá por 1992. Quizás su gran acercamiento siempre a Queen lo ha eclipsado, pero lo que no podemos negar, es la gran valía de este grandísimo músico. Mi falta de entendimiento se ratificó por la floja asistencia al evento, que no llegó a alcanzar la media entrada, evidenciando un claro desconocimiento por parte del público en general, de lo que Valentine nos ofrece.
Recordemos que Robby Valentine experimentó graves problemas de visión a partir de 2016 debido a una infección ocular y un trastorno inmunológico subyacente, lo que provocó una pérdida de visión muy significativa, esto hace más meritorio no solo que siga creando y componiendo, sino que podamos verlo en directo.
En una tarde lluviosa, muchos de los seguidores de Valentine nos acercamos a la sala Revi Live para vivir un espectáculo exclusivo. Un concierto de tres horas distribuido a partes iguales por temas del propio autor y canciones de Queen. Dentro del equipo de Robby, su mujer María Catharina, juega un papel preponderante; no solo en su labor de corista, sino como cantante en algunos de los temas y apoyo en el escenario. En la velada se acompañó también de su guitarrista habitual Paul Coenradie, Luuk van Gerven al bajo y Mark van Reusel a la batería. En las voces y coros se vio respaldado por la propia Maria Catharina e Inge Rijnja.
En lo que se refiere a su repertorio personal, abarcó gran parte de su discografía, arrancando con una intro que dio paso a “Bizarro World”, que se continuó con uno de sus grandes hits “The Magic Breeze” en versión corta, lo cual resta muchos de los grandes matices que tiene la canción completa. Continuaron con “Sons of America”, donde María Catherina se unió a Robby al frente del escenario para compartirla en la voz. “Black Rain” la continuó con ese deje a U2 que caracteriza a la canción. Momento después para el que fue el hit single que le lanzó al estrellato en su país, la balada “Over and over again” que Robby comenzó y finalizó al piano ocupando el frontal del escenario con su guitarra en las partes centrales del tema.
“Fear of Heighs” sonó con ese descarado aire zeppeliano donde María Catharina acompaño con más intensidad en las voces. Le siguió un medley de clásicos de los noventa con “Only your love”-“where do we go from here”-“I believe in music” esta última con su gran parte de matices de música clásica para finalizar en todo lo alto. Una bella intro de piano nos llevó hasta “Break the chain”, en lo que fue el pack que nos ofreció de su último trabajo, con la festiva “Don´t give up on a miracle” y la gran balada que da título al álbum “Embrace the Unknown” que se vivió con gran intensidad en una sala, que pese al frío y al escaso aforo, en los rostros de la gente se veía que se estaba disfrutando.
Lo siguiente en sonar fue “Masters of ours Minds” que brilló con contundencia, con sus impresionantes coros, porque durante toda la noche, a parte de las coristas, el sonido se vio reforzado por las pistas de coros del propio Robby, tanto en el set de canciones propias como en el segundo set homenaje a Queen. Un precioso solo de piano previo, nos llevó a la contundente ”MegaMan”, sus riffs rompieron la sutileza de los teclados, en otra de las canciones donde la gente siguió su atractivo estribillo.
Robby tras declarar su amor con un claro “Te quiero Madrid”, nos obsequió con su ópera rock de más de diez minutos “The Overture”; aquel tema que estrenó en la radio nacional holandesa como tributo a Freddie Mercury una semana después de su muerte y que no registró en ningún larga duración, aunque luego lo incluyó como bonus en la reedición de su segundo álbum “The Magic Infinity” (1993) y más tarde lo editó en versión single en 2024.Momento para dar protagonismo a Inge Rijnja en la interpretación de “Save Myself” donde acompañó a Robby en las vocalizaciones del estribillo tomando el protagonismo en la fase final de la canción.
El final de la primera parte vino con “Love takes me higher”, un clásico perteneciente a su álbum debut, que levantó al público y donde Robby bajó la tonalidad en la voz en la parte del estribillo y es que los años no perdonan y uno no tiene la misma voz que hace treinta y cinco años, pero que aun así, consiguió que los que estábamos allí, coreáramos su nombre. Para finalizar su set personal, “Remember who you are” otra de sus grandes baladas de su álbum “The Alliance”, que interpretó al piano con esa parte coral al final que cerró en primer set con una gran ovación.
Espectacular Robby en todos los aspectos, al piano, a la voz, a la guitarra…todo un despliegue de un excelente compositor y multi-instrumentista, acompañado por una banda muy solvente que dieron buena cuenta de la discografía del holandés, si bien, como siempre suele pasar, a mí me faltó algún gran tema, como “God”, “I believe in you”, etc…, pero haber podido disfrutar de “The Overture” fue un auténtico privilegio.
Robby nos citó para 15 minutos después con el fin de entrar en su mundo Queen, muy enfocado a su época favorita que es la de los 70, donde justo a los temas clásicos colaron otros no tan habituales, obras maestras que no solemos escuchar dentro de los múltiples tributos a Queen que hay en la escena. El repertorio fue alternando canciones completas y medleys variados. Los acordes de “One Vision” comenzaron a sonar cuando los músicos iban ocupando el escenario y María Catherina salió al escenario con unas mallas iguales a aquellas blanquinegras arlequinadas del mítico Freddie Mercury. Lo primero fue un medley, conteniendo “One Vision”-“Now I’m Here”-“Hammer the fall”-“Seven seas of Rhye” donde María Catharina y Robby al ternaron las voces. Después Robby se dirigió a los teclados para cantarnos e interpretarnos “Save me” con actuación destacada en el solo de guitarra de Paul Coenradie.
María Catharina, muy activa, especialmente en este set, arrancó el siguiente medley, encabezado por “A kind of Magic”, seguido por “Keep yourself alive” donde iban relevando la voz. Después llegaron algunas canciones emblemáticas que nos regalaron al completo: “Don´t stop me now”, con una María Catharina estelar a la voz, animando y levantando al público en cada momento, mientras Robby clavaba las notas de piano características de este emblemático tema, finalizándolo con el lógico coreo del público. ”Killer Queen” siguiendo con fidelidad al original y tampoco pudo faltar “Bicycle Race”, estas dos últimas cantadas por Robby y “Somebody to love”, compartida a la voz por ambos. Independientemente de las voces que estuvieron a buen nivel se apoyaron en pistas sobre las que cantar, con el fin de hacernos sentir lo más cerca posible a Queen, porque el objetivo de Robby no es el que viéramos a una banda tributo, sino su visión, tratando de ser lo más fiel posible, a sus Héroes musicales, con esos matices especiales que él añade, como la voz femenina en ocasiones.
Como hemos dicho, pudimos escuchar canciones que no son habituales, dentro de los múltiples tributos a Queen que hay en la escena. Canciones como “Ogre Batlle” del Queen II, interpretada de forma magistral por Robby a la voz y a la guitarra junto a Paul Coenradie, nos sorprendió por lo contundente y lo heavy que sonó.”Fat bottomed girls” también se lo turnaron María y Robby a la vez, incluso Robby se acercó a Paul para ambos hacerle los coros.
”Mustapha” del “Jazz” y “Death on Two Legs” del “A night at the Opera”, que fueron toda una sorpresa para todos aquellos que tenemos a Queen como una de las grandes referencias musicales de la historia. Tal y como ocurre en el disco a “Death on Two Legs” le sucedió de seguido “Lazing on a Sunday afternoon” con el protagonismo de la voz y el piano. Lo siguiente en sonar fue “Under Pressure” con la simpática circunstancia de que la batería de Mark no entró en su momento fruto del despiste, pero enganchó en el siguiente compás, redondeando otra gran interpretación por parte de los que estaban en el escenario.
Llegó el momento de rocanrolear con “Crazy Little thing called love” con protagonismo de las guitarras en la parte final. Entre vítores de Robby, Robby!! arrancó “Tie you mother down” llevado con estilo por María. Dentro de las sorpresas especiales de la velada, Robby contó con la participación de Danny Gómez, guitarrista en “We Will Rock You” quien ha mantenido contactos con Brian May y compró los derechos y tradujo el libro dedicado a ese quinto miembro de Queen que es la guitarra Red Special. Danny subió al escenario con su Red Special para “Bohemian Rhapsody”. La Ópera Prima de Queen fue interpretada con fidelidad, cantada y coreada ampliamente por el público. La presencia de Danny fue algo muy especial, por el hecho de juntar en el escenario a dos grandes músicos y amantes de Queen, lo que nos hizo que la noche fuera además de especial, irrepetible.
Pero la emotividad no finalizó ahí, el siguiente medley encabezado por “Show must go on” se encargó de tocarnos la fibra sensible y animarnos con “I want it all”, confraternizarnos con “You’re my best friend”, disfrutar de Luuk van Gerven al bajo con “Another one bites the dust” para finalizar con un “Radio Ga Ga” coreado por todo el mundo con los brazos alzados. A partir de aquí, afrontaron la parte final con el imprescindible “We Will rock you” y un “We are the champions” magistralmente interpretada en un hermanamiento total con los que estábamos en la sala. El “God save the Queen” pregrabado de as guitarras de Brian May sonó en la sala, con un “Muchas gracias mis muchachos” de Robby en castellano y el tradicional saludo de los músicos bajo el grito de Robby , Robby, Robby!.
Buen concierto de Robby Valentine y su banda, buena puesta en escena, buen sonido, correctamente arropado con coros pregrabados para dar volumen y embellecer la acústica. De Robby impresiona su entrega, su pasión, su calidad musical, su ejecutoria con los instrumentos y su destreza de movimientos en el escenario dada sus limitaciones en la visión. Esto hace que las pocas ocasiones en las que expone su directo sean todo un lujo, y hace mucho más valioso el poder haberlos visto esa noche.
Texto y Fotos: Toni Marchante
