El legendario vocalista irlandés Robin McAuley regresa con Soulbound, su tercer álbum en solitario para el sello Frontiers Music Srl, y lo hace en plena forma: con un disco más crudo, más duro y claramente más enfocado en las guitarras que sus anteriores trabajos. Producido por Aldo Lonobile (Secret Sphere, Archon Angel), el álbum marca un nuevo capítulo en la longeva carrera de McAuley, quien parece atravesar uno de sus momentos más creativos desde su renacimiento musical con Michael Schenker Fest y el supergrupo Black Swan.
Desde el primer tema, McAuley deja claro que no está dispuesto a mirar atrás. Soulbound se presenta como una declaración de intenciones: riffs afilados, melodías contagiosas y una interpretación vocal desgarradora, capaz de emocionar y levantar los puños al aire por igual. La producción es directa, potente y compacta, dando protagonismo a los elementos esenciales del género: guitarras en primer plano, bases sólidas y una voz que guía con autoridad cada canción.
Robin McAuley – Soulbound
La energía que transmite el álbum es constante, pero también equilibrada. Hay espacio para la intensidad melódica, la épica rockera y hasta momentos de introspección emocional. McAuley demuestra no solo que su voz se mantiene intacta, sino que ha ganado en matices y profundidad con los años. Canciones como “Crazy”, “Wonders of the World” o “Paradise” muestran esa dualidad entre fuerza y sensibilidad que ha definido gran parte de su carrera.
El trabajo instrumental también merece mención especial. Andrea Seveso y Alessandro Mammola brillan en las guitarras, mientras Alfonso Mocerino en batería y el propio Aldo Lonobile en bajo ofrecen una base rítmica sólida. Los teclados de Antonio Agate aparecen con sutileza, aportando texturas sin desviar el foco.
Robin McAuley – Til I Die
Además, quienes deseen ver a McAuley en directo tendrán dos grandes oportunidades este año: este verano actuará en el Zurbarán Rock de Burgos, y en septiembre lo hará en el Rock the Sun de Barcelona. Conciertos en los que podrá disfrutarse de su imponente presencia escénica y de sus nuevas canciones, esta vez sin su inseparable Michael Schenker, lo que lo convierte en una propuesta aún más personal e interesante.
En definitiva, Soulbound no es una mirada al pasado, sino una reafirmación artística. McAuley no necesita reinventarse: simplemente continúa haciendo lo que mejor sabe, con pasión y calidad intactas. Un disco que reafirma su lugar como una de las voces más respetadas del hard rock melódico.
David Aresté
Temas:
1. ‘Til I Die
2. Soulbound
3. The Best of Me
4. Crazy
5. Let It Go
6. Wonders of the World
7. One Good Reason
8. Bloody Bruised and Beautiful
9. Paradise
10. Born to Die
11. There Was a Man
