Este año se cumplen 110 años del nacimiento de Sister Rosetta Tharpe, una de las figuras más revolucionarias y fundamentales en la historia de la música. Nacida el 20 de marzo de 1915 en Cotton Plant, Arkansas, Tharpe no solo fue una pionera del gospel, sino que también sentó las bases para el surgimiento del rock & roll tal como lo conocemos hoy.
Apodada “La madrina del rock & roll”, Sister Rosetta combinó la pasión espiritual del gospel con la energía electrizante del ritmo y blues, creando un estilo único que influenció a leyendas como Elvis Presley, Chuck Berry, Little Richard y Johnny Cash. Su destreza con la guitarra eléctrica —un instrumento poco habitual para las mujeres de su época— y su voz potente rompieron barreras raciales y de género, haciendo de ella una fuerza imparable en las décadas de 1930, 40 y 50.
Desde muy joven, Rosetta mostró un talento excepcional para la música y la interpretación. Criada en un entorno profundamente religioso, comenzó a tocar la guitarra y cantar en la iglesia, donde aprendió a transmitir una intensidad emocional que luego trasladaría a sus grabaciones y presentaciones. Su estilo rompió con las convenciones del gospel tradicional, mezclando riffs de guitarra eléctricos con una voz llena de fervor y un ritmo contagioso.
Su icónico tema “Strange Things Happening Every Day”, grabado en 1944, es considerado uno de los primeros registros que anticiparon el nacimiento del rock & roll. Esta canción, con su mezcla de ritmos acelerados y letras espirituales, marcó un antes y un después en la música popular. Su forma de interpretar, enérgica y llena de vida, inspiró a músicos de todo el mundo a explorar nuevas formas de expresión artística.
Más allá de su música, Sister Rosetta Tharpe fue una mujer adelantada a su tiempo: valiente, innovadora y comprometida con su fe y su arte. En una época marcada por la segregación racial y el machismo, ella desafió las normas sociales y abrió caminos para futuras generaciones de artistas afroamericanas y mujeres en la música. Su influencia trascendió géneros y fronteras, haciendo que su legado perdure hasta hoy.
Aunque durante décadas su contribución fue subestimada o poco reconocida, en los últimos años ha recibido el merecido reconocimiento por su papel crucial en la creación del rock & roll. Documentales, libros y homenajes musicales han puesto de nuevo a Sister Rosetta Tharpe en el lugar que merece, como una verdadera pionera y madre espiritual de un género que transformó la cultura musical mundial.
Hoy, a 110 años de su nacimiento, su legado sigue más vigente que nunca. Nuevas generaciones redescubren su obra y reconocen su importancia no solo como artista, sino como símbolo de resistencia y creatividad. En festivales, tributos y producciones culturales, la figura de Sister Rosetta Tharpe brilla con fuerza, recordándonos que la música tiene el poder de transformar vidas, derribar barreras y unir comunidades.
Celebramos, entonces, a la incomparable Sister Rosetta Tharpe, la mujer que con su guitarra y su voz cambió para siempre el rumbo del rock & roll y del gospel, dejando una huella imborrable en la historia cultural del siglo XX y XXI.
David Aresté
