Nuevos tiempos para los jinetes de la estrella negra. La banda de forajidos de Tombstone (George P. Cosmatos, 1993) bautizaba al proyecto salido como un spin off de Thin Lizzy una aventura que de inicio no tenía muy claro que pudiera tener continuidad pero que disco a disco ha ido forjando una sólida carrera en cuanto de discos y directos.

Marcel Palagós

Llega al décimo aniversario cargado de novedades. Para empezar la salida de Scott Gorham que parece querer centrarse en refundar Thin Lizzy y hacer girar la banda a lo grande. Pero que nadie se asuste, a los mandos de la nave queda el comandante Warwick. Este tipo va sobrado de talento, carisma y energía. Cambio también de discográfica: después de 4 discos con Nuclear Blast la banda firmó con Earache Records dejando atrás, así, la colaboración con la disquera y cerrando la etapa Gorham. Para terminar, la formación pasa de cinco miembros a cuatro. A parte de Gorham, el guitarra Martucci también dejaba la banda y sería reemplazado por Sam Wood así como el batería Chad Szelinga que dejaría su puesto a Zak St. John. Tantas idas y venidas dejan a Warwick como amo y señor de la banda. Es en la dirección musical donde radica quizás el único pero que le he encontrado a la banda.

Decíamos que BSR apareció como una banda que no quería ser una reencarnación de Thin Lizzy aunque si formaba parte de su universo con un sonido fuertemente influenciado (cuando no homenajeado) por la banda de Lynott. ¿Qué ha quedado de eso y hacia dónde se dirige?

La influencia Lizzy queda plasmada en el track que da título al álbum: Wrong Side Of Paradise tiene la presencia aún bien marcada y, aunque parece que la banda va virando hacia un sonido más personal, parece que todavía no ha soltado amarras de manera definitiva. Wrong Side… es un tema feroz, con un estribillo bien infeccioso y unos sutiles coros femeninos que se quedan grabados a fuego y vuelven a la carga en cualquier momento cuando el plástico ya no está rodando.

Hustle corta de raíz con el pasado y, de hecho, si me recuerda a algo es a la última época de The Almighty, concretamente me transporta al 427 Freak Horsepower del álbum Psyco-Narco (2001). El sonido se arrima al metal y arrincona el Hard Rock característico de BSR. Si bien ese 427 no era de las mejores composiciones de la banda escocesa ésta parece ganar en contundencia y fluidez de ideas en manos de los riders. El down tempo a modo de mantra y el riff pesadísimo y machacón me encanta, por no hablar de la harmónica que aporta riqueza sonora.

El titubeo de cortar o no con el pasado se muestra de nuevo en el tercer tema del disco: Better Than Saturday Night nos muestra a la banda en un tono mucho más festivo que el anterior y de nuevo caemos en sonoridades claramente deudoras de la banda origen y, aun así, el tema es más que convincente y bien ejecutado. Cuenta, además con la colaboración de Joe Elliott en los coros, y, qué decir del vocalista de los Leppard: su garganta aporta un plus de calidad evidente.

Black Star Riders – Better Than Saturday Night

Yo, personalmente, me quedo con el sonido que aporta Hustle aunque entiendo que el nombre compromete a ciertos guiños que los fans buscan y, siendo sinceros, a la banda le apetece seguir adoptando.

Warwick manda y ordena, esto se hace más que evidente en Riding Out The Storm, un tema de temática introspectiva y melancólica, sensaciones de las que bebe frecuentemente el front man y que se le dan magníficamente bien. Un medio tiempo muy bueno, con, de nuevo un estribillo construido para agarrarte y lanzarte al fango de los recuerdos. Bravo por la banda.

Al llegar a Pay Dirt de nuevo me embarga la sensación de estar ante una reencarnación de la banda madre de Warwick. Tema hermanado con Hustle, duro y solido como las rocas que conforman la costa irlandesa. Esta fórmula marca un paso hacia dónde la banda puede crecer y un camino que pueden recorrer asegurando grandes temas.

Black Star Riders – Riding Out the Storm

Si bien la primera parte del álbum es magnífica la segunda, iniciada con Catch Yourself On, resulta cautivante. Y la mezcla de lo adeudado con las nuevas vías sónicas revierte en un corte mayúsculo entre la melancolía (de nuevo) y la contundencia. En su letra, la banda nos invita a reflexionar sobre la sobreexposición mediática, las redes sociales. En palabras de Warwick, Catch yourself on es una expresión norirlandesa que vendría a ser algo así como “deja de hacer el ridículo”.

El front man es un melómano de tomo y lomo y con Crazy Horses lo deja bien clarito. El tema original es de The Osmonds; una banda de los 70 de la que Ricky se declara fan desde su más tierna juventud y que, por suerte, comparten sus colegas de correrías en Black Star Riders. La banda de los hermanos Osmond tiene un gran legado y el disco, Crazy Horses (1972), cuenta con una base de proto metal más que interesante. Pues bien, si el tema ya era cojonudo la revisión por parte de la banda resulta espectacular. Menos funk y orquestrada pero mucho más agresiva y con el sello de la banda bien presente.

Después del tormentón sónico de Crazy Horses nos encontramos con uno de mis temas preferidos del disco: Burning Rome. La intensidad, emoción y el tono vocal que saca Warwick en este tema son simplemente magníficos, un corte que abraza desde el inicio, desprende calidez y esperanza entre tanta desesperanza. Sabor añejo para una composición excelente.

Más intenciones Lyonttianas: Don’t Let the World (Get in The Way) no pasa por ser de lo más destacado del disco y, aun así, no baja el nivel y mantiene el listón con grandes estribillos y un buenísimo solo que por sí solo vale la pena. Siguiendo la estela melancólica pero en esta ocasión revitalizando el mensaje a luchar por seguir en la brecha y no dejarse ir.

El nivel compositivo del álbum es realmente alto y, en My Green and Troubled Land, se pueden escuchar ecos de Eddie and The Hot Rods en los fraseos y Stiff Little Fingers en algún que otro guitarrazo. Sutiles, pero ahí están. Esta es otra de las joyas de este disco, sin lugar a dudas un tema excelente que realza el sentimiento irlandés con ese “Faugh a Ballagh” (despeja el camino) que se repite a mondo de mantra: un grito de guerra patriótico que aparece en las banderas de los regimientos. Toda una declaración de intenciones.

Para terminar This Life Will Be The Death of Me. Una intro rallando el funky con un gran trabajo de la base rítmica que desemboca en un temazo que mezcla AOR y Hard Rock por partes iguales con una cadencia y un groove magistrales. Una gran coda para un álbum magnífico llamado a estar en lo más alto de las listas de este año.

Si escuchas el disco en Spotify u otra plataforma de streaming puedes encontrar un par temas adicionales que se grabaron para la edición especial del plástico: Cut’n’Run y Suspicious Times. Dos torpedos a la línea flotación: Directos, intensos y sudorosos que muestran el músculo de la banda. Dos caras B que merecen estar entre los temas del disco sin lugar a dudas. ¿Hace falta algún piropo más? Si yo fuera tú me haría con este disco ya mismo.

Mi interés por la banda ha ido creciendo a medida que la banda sacaba discos hasta llegar a este Wrong Side Of Paradise que, simplemente me ha fascinado. Curiosamente sin la participación de Gorham (ni el resto de la banda) llega el disco que más me ha llegado. Quizás sea porqué aquí Warwick ha hecho (casi) lo que le ha parecido y le ha venido en gana, pero lo que sí es seguro es que estamos enfrente a un discazo. Quién sabe si en un futuro próximo tengamos reunión de The Almighty, mientras tanto tenemos a estos bandidos del rock para darnos música hecha con las entrañas. No te lo pierdas.

Marcel Palagós
Temas:

1.Wrong Side Of Paradise
2.Hustle
3.Better Than Saturday Night
4.Riding Out The Storm
5.Pay Dirt
6.Catch Yourself On
7.Crazy Horses
8.Burning Rome
9.Don’t Let The World (Get In The Way)
10.Green And Troubled Land
11.This Life Will Be The Death Of Me
12.Cut ‘n’ Run (Bonus Editions Only)
13.Suspicious Times (Bonus Editions Only)