Hay series que utilizan la música como acompañamiento. Stranger Things hizo exactamente lo contrario. Cuando Netflix estrenó su primera temporada en julio de 2016, no solo presentó una de las ficciones más exitosas de la última década. También convirtió su banda sonora en un elemento esencial de la narración y despertó la curiosidad de millones de espectadores por canciones publicadas décadas antes.

Ahora, coincidiendo con el décimo aniversario de aquella primera temporada y con su reciente reedición en formato VHS, resulta inevitable volver a escuchar una selección musical que ayudó a definir la personalidad de Hawkins desde el primer episodio.

El éxito de Stranger Things nunca estuvo únicamente en despertar la nostalgia de quienes crecieron en los años ochenta. Su mayor logro fue conseguir que una nueva generación descubriera por primera vez la música de aquella década.

Lejos de limitarse a utilizar grandes éxitos de los años ochenta, los hermanos Duffer construyeron un auténtico viaje sonoro que mezclaba rock, new wave, post-punk y synth pop con una naturalidad sorprendente. La música no servía únicamente para ambientar una época; ayudaba a contar la historia.

Pocas canciones representan mejor esa idea que “Should I Stay or Should I Go” de The Clash. Convertida en uno de los grandes símbolos de la primera temporada, dejó de ser simplemente un clásico del punk británico para transformarse en un elemento clave de la relación entre Will y Jonathan, hasta el punto de que resulta difícil escucharla sin pensar automáticamente en Hawkins.

Pero la selección musical iba mucho más allá de un único tema. La emotiva versión de “Heroes” interpretada por Peter Gabriel aportó uno de los momentos más conmovedores de la serie, mientras que clásicos como “Africa” de Toto, “Every Breath You Take” de The Police o “White Rabbit” de Jefferson Airplane ampliaban un mosaico musical donde convivían generaciones y estilos muy distintos.

Tampoco faltaban nombres fundamentales del post-punk y la new wave. Joy Division aparecía con “Atmosphere“, The Psychedelic Furs con “The Ghost in You“, The Bangles recuperaban “Hazy Shade of Winter“, Corey Hart sonaba con “Sunglasses at Night” y Duran Duran aportaba el dinamismo de “Girls on Film“. Todas ellas ayudaron a construir una identidad sonora que, diez años después, sigue siendo inseparable de Hawkins.

A todo ello había que sumar el extraordinario trabajo de Kyle Dixon y Michael Stein. Su música original terminó convirtiéndose en otra de las grandes protagonistas de la serie y recuperó para toda una generación el sonido de los sintetizadores que definieron buena parte del cine fantástico y de ciencia ficción de los años ochenta.

Con el paso de las temporadas, Stranger Things siguió utilizando la música como uno de sus grandes recursos narrativos. Ahí están el regreso de Kate Bush a las listas de éxitos gracias a “Running Up That Hill“, la inolvidable escena de Eddie Munson interpretando “Master of Puppets” de Metallica o los guiños posteriores a Iron Maiden y otros referentes del rock y el heavy metal. Sin embargo, todo empezó aquí, en aquella primera temporada que demostró que una banda sonora podía convertirse en un personaje más.

Diez años después, Stranger Things sigue siendo una de las mejores puertas de entrada a la música de los años setenta y ochenta. No solo homenajeó aquella época, sino que consiguió que millones de espectadores descubrieran canciones que llevaban décadas esperando una nueva generación de oyentes. Porque los grandes clásicos nunca desaparecen; simplemente esperan el momento adecuado para volver a sonar.

David Aresté